Cor-ticos

Confusión: los juegos de intereses crean un entorno de confusión nacional y afecta decisiones importantes para distintos sectores de la población. El país parece carecer de la capacidad para detectar las causas subyacentes en la problemática nacional y recurre a soluciones facilistas: tarifas más altas en servicios públicos y más recursos presupuestarios.

Crucitas. Una empresa canadiense pretendía obtener oro en condiciones ambientalmente sanas y en una zona plagada de pobreza, en parte por las condiciones propias de la tierra, inadecuadas para la agricultura y la ganadería. Los tremendistas ecológicos la emprendieron contra el proyecto por violaciones ambientales en las que sobresalían: 1) los daños producidos por la disposición del cianuro; 2) construcción de dos grandes tajos; y 3) la tala de almendro amarillo que, se decía, afecta la anidación de la lapa verde.

Los descargos de la minera. Esos tres aspectos tenían respuesta específica de la empresa minera: 1) el cianuro no se desechaba, sino que se preservaría en unos cilindros indefinidamente; 2) un tajo se recuperaría con el mismo material extraído, mientras el otro se convertiría en un lado para uso turístico. Además, esos dos tajos eran inferiores en tamaño a los que ya existen en las ciudades de Zarcero, Santa Ana y Cartago, que nunca han sido atacados por radicalismo ecológico; y 3) se plantarían muchos almendros amarillos para reponer los pocos que se había talado por error. Además, un estudio de la UCR concluyó que Crucitas no era lugar de anidación de la lapa verde, sino de simple paso.

Las consecuencias. Lo que fue una esperanza de empleo y desarrollo para Crucitas se ha convertido en un desastre ecológico y humano para la población de la zona, que ha tenido que migrar en busca de oportunidades de empleo. Los coligalleros se han apoderado de la zona con una serie de consecuencias negativas: tráfico humano asociado con el negocio de la prostitución; problema migratorio masivo; contaminación del suelo y las fuentes de agua por el uso de químicos sin control alguno; invasión de propiedad privada; destrucción abierta del bosque, entre otras. Por supuesto, los protectores del ambiente brillan por su ausencia, la población de la zona sigue sumida en pobreza y la empresa se ha marchado a Nicaragua.

OAS llamado a declarar. Mientras las autoridades hacen una redada de coligalleros, en su mayoría inmigrantes ilegales nicaragüenses, la Fiscalía revive el circo mediático y llama al expresidente Oscar Arias a declarar bajo una vieja acusación, ya desestimada, por prevaricato, es decir, por una decisión arbitraria. OAS fue el coautor de la declaración de interés nacional para que la empresa canadiense explotara el oro de Crucitas.

El cementazo sigue vigente. Nuestro peor escándalo sigue dominando la exposición mediática y la crítica del ciudadano común al “sistema” político. Una de sus consecuencias es la profundización del enojo popular ya existente por la incapacidad de la clase política de encarar los serios problemas de un Estado que nos cuesta el equivalente al 77% del PIB y que produce muy poco bienestar y desarrollo. Mientras se escriben estas líneas se dan dos acontecimientos: 1) la detención del empresario Juan Carlos Bolaños y del gerente general del BCR Sr. Berrenechea.

Educación: ticos conformistas. Parece que el costarricense ha aceptado la presencia de los serios problemas que enfrenta nuestro desarrollo. Se encuentra en un Estado de enojo, pero su reacción es aislarse y aceptar la carencia de procesos correctivos, responsabilidad de una clase política que no parece tener la visión y/o el carácter para enfrentarlos. Los resultados durante la Administración Solís Rivera siguen esencialmente sin cambio (mínima reducción) de la deserción de estudiantes, especialmente en la secundaria. Un país ambicioso y dispuesto a encarar sus problemas debería adoptar la meta para que el 100% de nuestros estudiantes concluyan los distintos ciclos educativos y luego buscar los medios para lograrlo. Lo ha hecho Corea del Sur y gasta solo el 7% del PIB en educación, pero el aporte público es solo el 3.5%. Nosotros insistimos en el 8%, superior a los países OCDE, pero con resultados comparables mínimos.

Desempleo. La historia se repite: el desempleo se mantiene entre el 9% y el 10%, según el INEC. De nuevo, en nuestro conformismo hemos aceptado dos realidades: 1) un sistema educativo que no responde a los requerimientos laborales del país, mientras arrastramos esos niveles de desempleo (214 mil personas sin trabajo). Sabemos también que solo el 25% de los egresados de INA se emplean y la educación dual se “pega” en discusiones ideológicas y, 2) no hemos entendido que nuestros problemas requieren niveles de crecimiento no inferiores al 7%. Además tenemos los recursos para ello. Pero eso es arina de otro costal.

Las soluciones. Solo vendrán con reformas de fondo que la clase política rehúsa enfrentar, tal vez por temor al poder de veto que le hemos permitido al movimiento sindical. El tan vilipendiado déficit es producto, no de la escasez de recursos, sino de su mala utilización. Recordemos: en el 2015 el presupuesto del Estado sumó 22 billones de colones o el equivalente al 77% del PIB, con crecimiento sostenido en años subsiguientes. El nuestro es uno de los estados más gastones del mundo y, aun así, quiere más impuestos, sobre todo indirectos, reconocido como uno de los principales motores de la desigualdad.