Corticos… ¿Es serio el presidente Solís en materia fiscal?

Dice la verdad el presidente Solís, en su dramático mensaje, según el cual “El Gobierno enfrenta dificultades de liquidez para pagar sus obligaciones y garantizar la operación de servicios esenciales”. El mensaje llegó más allá de nuestras fronteras, creando desconfianza sobre la solidez de nuestra economía y los riesgos de la inversión extranjera en nuestro país, un factor importante del crecimiento y del empleo. Es verdad que se ha hecho un esfuerzo para incrementar ingresos, parcialmente exitoso, pero es mentira que también se haya intentado reducir el gasto. Ha ocurrido todo lo contrario.

El presidente gastón, se mostró con claridad con su primer presupuesto, por cierto aprobado en forma ilegal. En el 2015 hubo un incremento cercano al 20%, 4 veces el nivel de la inflación. El siguiente año, sobre esos excesos el crecimiento fue del 4%, con inflación cero. En el 2015 el costo de operar el Estado alcanzó la escandalosa cifra de 22 billones de colones, que equivalen al 77% del PIB. Podría ser incluso el Estado más caro del mundo. Por ejemplo, gastamos sustancialmente más, como proporción del PIB, que Noruega, Suecia y Finlandia o, en nuestra región, que Brasil, Argentina y Uruguay (Ver cifran comparativas AQUÍ).

Propuesta poco seria del presidente Solís. Para empezar, una vez más el presidente rehúye asumir el liderazgo propio de su cargo y pasa la pelota al congreso. Además, con un Ministro de la Presidencia débil, no hay razón para optimismo en una solución cuando en unos meses concluye su gestión. Pero, más importante, el presidente Solís sigue insistiendo en más ingresos y poco o nada sustancial en materia de gasto. El show que ha montado el presidente no tiene sustancia. Es, como dicen en el deporte, venta de humo.

¿Temor o compatibilidad con los sindicatos? Pareciera que hay alguna afinidad ideológica de por medio. Cuando el grupo radical de izquierda Patria Justa (sindicatos, FA y chavistas del PAC) fracasó con la madre de todas las huelgas, Don Luis Guillermo le tendió su generosa mano. Cuando en abril del año en curso los sindicatos hicieron una huelga ilegal, afectando a los estudiantes y las personas que buscaban remediar sus enfermedades, el Ministro de Trabajo y ahora candidato del PAC tomó la decisión de no suspender el pago de los salarios a los huelguistas ¿Tiene autoridad un ministro, o cualquier autoridad pública, para decidir a quiénes aplica la ley y a quienes no? Más notable fue el veto impuesto por los sindicatos a una decisión técnica sobre el IVM, que pagó con su despido la Dra Sáenz, expresidente de la CCSS, también imposición sindical.

Esta relación sindical es el gran impedimento para la solución de la crisis de liquidez del Gobierno y del problema fiscal. El presidente no quiere enfrentar a los sindicatos y promover una ley que ponga orden en materia de empleo y remuneraciones públicas. Incluso ha dicho que los privilegios abusivos no son corrupción. En realidad es algo peor que eso: es una violación a nuestra Constitución Política. Todo privilegio genera una discriminación odiosa para quienes no lo poseen. Ambos están expresamente prohibidos en el artículo 33 de nuestra Constitución.

Tampoco quiere salvar de la quiebra al IVM, una de las conquistas sociales más importantes de nuestra historia. La posición de los sindicatos en la Mesa de Diálogo, pretende mantener condiciones que hacen inviable, en el mediano plazo, el IVM. Ese fue el origen del despido de la Dra. Sáenz y la sustitución con un Presidente Ejecutivo sumiso a las decisiones (y temores) de Don Luis Guillermo. Hay que recordar, además, que si el presidente Solís se inclina ante las pretensiones de los sindicatos del Poder Judicial, todos nosotros tendremos que pagar poco más de 5 mil millones de millones (billones) que es el hueco que dejaría para el mediano plazo. Y, como posiblemente el Estado (es decir, nosotros) no lo pueda pagar, será parte de la quiebra del sistema nacional de pensiones.

El presidente Solís en busca de impuestos. Él dijo que no eran prioridad, pero ahora sí lo son. Las cifras que nos dan son engañosas y usted, lector, debería estar conciente de ello. Si ve fuentes más serias de referencia, como el Banco Mundial, CEPAL y otros organismos internacionales, verá que el aporte impositivo en nuestro país supera el 22% y no el 13% como lo sugiere el Gobierno. El impuesto sobre los ingresos comerciales es del 58%. Costa Rica se encuentra junto a otros 2 o 3 países con la tasa impositiva más alta de la región. Si le dicen otra cosa, le están mintiendo. Por otra parte, hay un amplio consenso en que los impuestos indirectos, como el de las ventas que quieren subir del 13% al 15%, es el más regresivo y una de las causas estructurales más importantes de la desigualdad, que por cierto en Costa Rica es de las más altas de América Latina y el Caribe. De hecho, en la mayoría de los países de la región la desigualdad ha ido bajando, mientras en la nuestra sube.

Conclusión. Este es el entorno político, ideológico, sindical, etc., en que se dan las decisiones y se debaten importantes temas, como salarios, privilegios, pensiones y déficit fiscal, precisamente cuanto la Administración Solís Rivera solo tiene unos cuantos meses más de vida ¿Por qué el presidente Solís nos asusta con la falta de liquidez, cuando no tomó medidas correctivas al principio de su gestión? ¿Por qué aumentó el gasto en forma irresponsable con sus presupuestos 2015 y subsecuentes? ¿Por qué se inclina ante los sindicatos y contra del interés de todos los costarricenses? ¿Por qué sigue en el mismo patrón de evadir el liderazgo propio de su cargo y pasarlo al congreso? ¿Por qué, a pesar de la difícil situación económica, ha invadido los medios con propaganda oficial? Son algunas de las preguntas sobre las que faltan respuestas claras.

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