El empleo ¿tema estructural o de percepción?

De seguir con una atención a medias, el tema del desempleo, será un recurrente en los estudios de opinión y las estadísticas nacionales.

Carlos Carranza.   En distintos estudios realizados durante los últimos tres años, aparece el tema del desempleo como una preocupación constante en los costarricenses. En el informe presentando en los primeros días de agosto por el Centro de Investigación y Estudios Políticos CIEP de la Universidad de Costa Rica los entrevistados sostuvieron que el desempleo es uno de los principales problemas del país.

“Las personas identifican en su mayoría (18.4%) al desempleo como el principal problema del país, seguido por la inseguridad (17.4%), el costo de la vida y situación económica (12.9%), la corrupción (9.2%), y la mala gestión del gobierno (7.6%). En esta encuesta destacan las problemáticas relacionadas con los servicios de salud de la Caja Costarricense de Seguro Social aparecen como un problema principal, con un 5.1% de las personas que lo identifican como tal. ” CIEP agosto 2017Distintas explicaciones pueden efectuarse alrededor del mismo, que van desde la afirmación que la percepción de las personas es pesimista y no responde necesariamente, a la realidad del país donde la tasa de desempleo es relativamente baja y en el otro extremo los que sostendría que en Costa Rica la percepción es mayor al desempleo que se refleja en las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), subyaciendo un mayor grado desempleo informal.

Hay otros datos que deben tomarse en cuenta en relación a esta situación, que se ha sostenido en otros Informes como el Estado de la Nación entre ellos, que pese al esfuerzo del Gobierno actual un 20% sigue en pobreza extrema sin fuentes de empleo estable lo que daría como resultado la existencia de una población con escasa o nula participación en el mercado formal.

El desempleo y las cifras obviamente varían conforme se detallen los segmentos, y modalidades, siendo en unos más altos que en otros, igualmente conforme a regiones geográficas, sexo y grupos etarios.

Algunas cifras derivadas de la Encuesta Continua de Empleo al primer trimestre de 2017 del INEC:

  • La población ocupada se estimó en 2,06 millones, y que se presenta un aumento significativo de 68 mil personas ocupadas con respecto al mismo periodo del año anterior.
  • La tasa de desempleo fue de 9,1 %, manteniéndose sin variación con respecto al trimestre del año anterior.
  • La tasa neta de participación laboral se mantiene estadísticamente con respecto al mismo periodo del año anterior, a nivel nacional se estimó en 59,5 %, para la zona urbana fue de 60,0 % y en la zona rural de 57,9 %.
  • La tasa de ocupación por sexo tampoco presenta aumentos significativos, reflejando la tasa para hombres 68,0 % y para el sexo femenino 39,9 %.
  • Según zona de residencia, 1,53 millones de personas ocupadas residían en la zona urbana, mientras que 528 mil personas ocupadas residían en la zona rural. Esto significó una tasa de ocupación urbana de 54,6 %, mientras que la tasa de ocupación rural se estimó en 52,5 % en este periodo.
  • Según zona de residencia, 153 mil desempleados residían en la zona urbana y 54 mil desempleados en la rural, lo que dio como resultado una tasa de desempleo urbana de 9,1 % y rural de 9,3 %
  • El empleo informal aumentó interanualmente para este trimestre en 1,8 pp, siendo la tasa de empleo informal de 43,2 %2, para el I trimestre del 2017.

Vamos a plantear algunos rasgos y circunstancias propias de nuestra realidad actual, pero que obedecen a patrones instaurados hace décadas, propios del modelo de desarrollo que el país ha venido impulsando y que podrían explicar esta situación:

  • La pobreza si constituye un factor que afecta a la posibilidad de empleo ya que las poblaciones de esos niveles en su mayor parte cuentan con un bajo nivel educativo, lo que les da menos acceso a fuentes de trabajo ya que los requisitos técnicos son mayores a sus posibilidades. Podríamos tomar como referencia, que posiblemente algunos de ellos casi nunca han utilizado las nuevas tecnologías que están en boga como la computadora y mucho menos a programas de software.
  • En los estudios realizados se ha demostrado, como en Costa Rica existe una población flotante que se denomina los NINIS, los que no tienen educación, ni trabajo lo cual hace que ellos estén marginados del mercado laboral y no cuenten con empleo estable.
  • Para la población mayor a los 45 años que se ha quedado desemplea les cuesta cada vez más volver a incorporarse al trabajo formal, ya que sus competencias no responden a los nuevos requerimientos del mercado, o bien por algún temor en el empresariado a que sus rendimientos sean menores a los esperados
  • En las zonas o regiones donde hay menor desarrollo humano, la posibilidad de optar por fuentes de trabajo son limitadas ya que no abundan lugares que ofrezcan trabajo a esta población, de igual manera en  subregiones de pasado agrícola, de cultivos como el café, la caña de azúcar o el banano no existe trabajo para el tradicional peón de finca, teniendo que realizar tareas residuales  de ingresos solo en ciertos días por tanto se les paga menos que el salario mínimo con una desprotección de los mismos.
  • Aun cuando existe un esfuerzo por parte de la población joven por formarse adecuadamente con estudios superiores, algunos de ellos tienden a estudiar en áreas en las cuales la saturación de mercado es muy fuerte, como sucede con derecho, cuyo Colegio agrupa a más de 20 mil profesionales.
  • Si bien se puede observar ofertas de empleo por distintos medio, redes sociales o empresas de nuevo tipo (economía de servicios) la fuerza de trabajo que llega a efectuar oferta posiblemente no cuente con la formación adecuada o bien tiene grandes barreras al no manejar un segundo idioma o el tipo de lenguaje de paquetes informáticos que requieren.

A pesar de la claridad y voluntad de los Gobiernos por tratar de resolver estas situaciones que agravan el clima de desempleo, los temas de fondo como reorientación del sistema educativo, capacitación y creación de competencia para la población joven y para la población mayor a los 45 años siguen presente. De la misma forma, si bien hemos contado con crecimiento económico en los últimos años este es menor al requerido, que debería oscilar entre el 5% al 7 del % del PIB si se quiere que la población se incorpore a las nuevas condiciones económicas y laborales.

A esto, debería agregarse una política de cumplimento de salarios mínimos, aseguramiento ante la seguridad social y un mejoramiento acelerado de la fuerza laboral, para que pueda responder a las condiciones sociales y de mercado con oferta educativa adecuada que de salida en distintos momentos a la fuerza laboral y a los requerimientos del sector empresarial.

Posiblemente, la situación de desempleo no se arreglará de un momento a otro y las inquietudes de las personas requerirán de tres a ocho años para que se modifiquen las necesidades de trabajo. De seguir con una atención a medias el tema del desempleo, será un recurrente en los estudios de opinión y las estadísticas nacionales pero lo más duro es que afectara el nivel de vida de un importante grupo de costarricenses cuyo futuro al corto plazo es incierto.