Corticos

Venezuela está en profunda crisis, pero al Frente Amplio (FA) no le importa. La población ha dado muestras de valentía y decisión, a un costo de 111 muertos, hasta ayer en la tarde. Hay además centenares de presos políticos, algunos con varios años de encarcelamiento, por diferir con el gobierno dictatorial de Maduro. Casi ocho millones de venezolanos acudieron a votar en contra la Constituyente que intenta crear Maduro para asegurar la permanencia de la dictadura, siguiendo el modelo cubano. Esta constituyente, inconstitucional, la integrarían partidarios de Maduro y su gobierno, rompiendo contra la propia Constitución chavista. La institucionalidad democrática ya feneció, al quedar el congreso inhabilitado por decisión de una ilegal corte suprema de justicia, integrada ilegalmente por miembros del chavismo. Mientras tanto la población no tiene que comer y los indicadores de salud se deterioran, porque no hay insumos para la atención médica. Esa es la Venezuela que apoya el FA.

¿Está el Frente Amplio contra la democracia? Las señales apuntan a que sí. Fueron complacivos, invitados y con gastos pagos por el partido comunista cubano, en la misma fecha que el presidente Solís, con una extensa comitiva, visitó Cuba. También asistieron a la celebración del aniversario de la revolución sandinista, versión de Ortega (muchos revolucionarios son hoy opositores del sandinismo orteguista). Cuando murió Chaves enviaron una nota formal del partido solidarizándose con la revolución chavista. Se solidarizaron con Lula de Brasil y luego repudiaron la caída de Dilma Rousseff. Dos de sus miembros participaron en la reciente reunión del Foro  de Sao Paulo celebrada en Nicaragua y manifestaron su apoyo al inconstitucional referendo que lleva a cabo maduro para crear un nueva Constitución que consolide la dictadura.

El Poder Judicial en huelga, impide que las familias entierren a sus muertos. Un acto de enorme insensibilidad con esas familias que no pueden cerrar el dolor de la pérdida de seres queridos. El sindicato reta al Estado de Derecho, ignorando la orden de la Sala Constitucional para que practiquen las autopsias y entreguen los cuerpos a sus respectivos familiares. El Presidente de la Corte Suprema de Justicia ha pedido una declaratoria de ilegalidad, pero la mayoría de los jueces que tienen que dictarla se encuentran en huelga. Sin jueces, los huelguistas han suspendido la legalidad en el país.

Los privilegios que defienden los huelguistas. Buscan pensiones de lujo, con aportes que no garantizan la permanencia del régimen. El déficit, para la siguiente generación, ronda varios billones de colones. Si los huelguistas tuvieran éxito en sus pretensiones, usted y yo, estaremos pagando en el futuro esos billones. Aunque, por la vía que marcha el país, es posible que todos los regímenes de pensiones del país simplemente quiebren. Hace poco el Gobierno rehusó pagar su aporte al IVM, por una razón simple: no tiene el dinero necesario. Algunos de los privilegios son:

  • En el Poder Judicial (PJ) la pensión representa el 100% del promedio de los últimos 24 salarios; en el IVA es el 60% de los últimos 240 salarios.
  • La edad de jubilación en el PJ es 60 años; en el IVA 65.
  • Los años para acceder a la jubilación en el PJ son 60 años; en el IVA 65.
  • La edad mínima en el PJ es 55 años; en el IVA 62 años.
  • Tope de pensión: no existe en el PJ mientras en IVA es de 1,5 millones de colones.

Altos costos de energía. El ICE ha ejecutado varios programas de movilidad laboral, generalmente fracasados porque el personal no quiere soltar la teta que lo nutre con generosidad. Sabemos que en CNFL tenía muchos cargos de jefatura, sin que la función fuera de esa naturaleza. Es decir, que en materia de gestión de personal, el ICE y sus entidades adscritas tienen excesos reconocidos que inflan los costos de la energía eléctrica, que se encuentra entre los más altos del mundo. Por ejemplo, más altos que la de los países europeos, con la excepción de Holanda e Inglaterra. Por supuesto, esos costos están incluidos en las tarifas que usted y yo pagamos por la electricidad. O, más grave, ese costo lo absorben los trabajadores por pérdidas de empleo de las compañías que se van del país en busca de entornos más competitivos. Por ello, podría convenir al ICE y al país, abrir el mercado para que participe la empresa privada. Cuando eso ocurrió en telefonía celular, el ICE aumentó su clientela y mejoró sus servicios. Algo similar puede pasar si las condiciones de monopolio se eliminan. Por el momento, el ICE remata propiedades para recortar gastos e incrementar ingresos. Una medida insuficiente e insostenible.

Nota internacional. Muchos de nosotros nos preocupamos por la elección del populista Donald Trump como presidente de EE UU. Fue una preocupación justificada a juzgar por los resultados. La Casa Blanca está en total caos, predominan las intrigas y confrontaciones internas, mientras el presidente sigue haciendo política pública mediante Twists. No ha logrado pasar un solo de sus proyectos anunciados en campaña electoral y la confianza en el liderazgo de EE UU disminuye en el mundo. Estaba justificada nuestra preocupación y las circunstancias no dan para optimismo.

Populismo criollo. Según las encuestas, un candidato sin partido, sin estructura política nacional, sin invertir un centavo en campaña y sin un programa relevante a las circunstancias nacionales, se encuentra en el segundo lugar de preferencia con respecto a cualquier otro candidato. El peligro acecha y es mayor en la medida que la mayor agrupación política la constituyen los que no encuentran afinidad con los liderazgos tradicionales, ni con cualquier otro partido ¿Cómo confrontarlo? Hay una forma única: que los candidatos de los partidos tradicionales tengan el carácter y la visión para proponer un cambio que guarde coherencia con la situación del país. Y que nos digan, con claridad absoluta, qué, cómo y cuándo lo implementarán.

¿Y el resto de la política, qué? Es posible que la población le pase la cuenta al Frente Amplio por sus posturas ideológicas, entre ellas su preferencia por los regímenes dictatoriales y el desprecio por la democracia. El candidato del PAC promete más de lo mismo, la continuidad. Estamos hoy peor que en el 2014: en seguridad, en educación, en empleo, en infraestructura, etc. Y ello a pesar de que el Gobierno gastón se ha llenado de recursos y posiblemente siga incrementando el gasto público de cara a las elecciones del 2018. La campaña publicitaria radial y televisiva es la más agresiva – y posiblemente costosa- que hemos visto en décadas recientes. Más de lo mismo, simplemente no funciona. Además, nos anuncia la defensa del cambio ¿Cuál cambio? Los adjetivos contundentes del presidente Solís en su discurso de los 100 días, nos ilusionó frente a la promesa electoral de cambio. Pero todo se quedó en retórica. Entre otras cosas, el principal factor de ingobernabilidad, el sindicalismo público, ganó grandes espacios con el PAC, evidente en la  respuesta oficial a la madre de todas las huelgas y el reciente despido de la Presidente Ejecutiva de la CCSS, por presión sindical.