El peligroso continuismo que nos ofrece un candidato del PAC

Un candidato del PAC, el Sr. Carlos Alvarado, se apunta por el continuismo ¿Mala jugada? La Administración Solís Rivera, a pesar del repunte que le dio el huracán Otto, pasará a la historia como una versión light de la Administración Pacheco: ni para delante ni para atrás, sino todo lo contrario. El PAC, en su versión de la campaña y gobierno Solís Rivera, posiblemente se llegue a reconocer como el principio histórico del populismo en Costa Rica. Contribuyen a ello, la pintoresca campaña a ritmo de tumbacocos y la promesa de cambio como bandera principal, confirmada en el discurso de los 100 días, pero luego neutralizado por las presiones de los sindicatos y su cercana asociación con el Frente Amplio, que resisten cualquier reforma al disfuncional estado costarricense.

El diagnóstico del Presidente Solís, en el discurso de los 100  días, confirmaba la necesidad y contundencia del cambio. Se expresa con claridad en la cita reciente del fundador del PAC: “En la mayoría de las oficinas públicas, el desorden es inimaginable; la ineficiencia, intolerable; la irresponsabilidad, insospechada. Todos sabemos que esto se magnifica y reproduce en semejante caldo de cultivo: corrupción, corrupción y más corrupción”. Pero los sindicatos le ganaron la partida al Presidente (¿o al país?).

El precandidato Sr. Alvarado, en su función de Ministro de Trabajo, no solo mantuvo esa relación de dependencia con los sindicatos y el Frente Amplio, al punto de violar la ley, al autorizar el pago de los sueldos a los huelguistas ilegales de abril 2016, violación que, además, celebró como una conquista personal, disque en aras de una buena negociación. Más bien fue una recompensa por los daños que la huelga produjo sobre los sectores más frágiles, que tienen mayor dependencia de los servicios públicos: miles de estudiantes sin poder asistir a escuelas y colegios; suspensión de todas las cirugías y de miles de consultas programadas; y, un costo que, según el propio Ministro de Trabajo, de 2600 millones de colones. Si los sindicatos han tenido secuestrada a la Administración Solís Rivera e incluso provocó el despido de la Presente Ejecutiva de la CCSS ¿Qué se puede esperar de la continuidad que el exministro proclama?

La continuidad implica también que se mantendría el mismo comportamiento “Gastón” del Presidente Solís, por supuesto en congruencia con la posición de los sindicatos y del Frente Amplio, su principal socio. El Presidente se opuso cualquier iniciativa para reformar el sistema de remuneraciones público, identificado por los economistas como el principal multiplicador del gasto. El déficit sigue avanzando y ya parece inevitable que alcance el 6% del PIB, con sus efectos negativos en crecimiento económico y oportunidades de empleo. Ese patrón de conducta produjo un incremento de la deuda externa del 34%, que ahora se ubica en $6.737 millones, según cifras del Banco Central. Más de $7.700 millones han subsidiado el cambio monetario, para maquillar la estabilidad económica, con graves consecuencias en empleo.

El campo del empleo, se supone, debería ser una fortaleza del Precandidato Alvarado, dada su experiencia en el Ministerio de Trabajo, pero las cifras no favorecen al Gobierno del PAC que propone darle continuidad. En los últimos tres años, la población ocupada disminuyó en 23.453 personas, mientras la población en edad de trabajar aumentó en 186.098, según datos del INEC. No solo no se crearon nuevos empleos, sino que hubo una disminución neta de 23 mil. Entre la población ocupada, hay 136.217 subempleados y 344.471 personas que laboran 40 horas o más, pero reciben un salario inferior al mínimo. En suma, hay 697.700 personas sin empleo o con empleo precario. Estas cifras, cuya fuente principal son el INEC y el BCCC, aparecen con mayor detalle en el artículo reciente de Alvaro Trejos, con el título Realidades económicas 2014-2017.

Y esto solo refiriéndonos a las cifras que parece manejar mejor el precandidato Alvarado. Los índices de criminalidad e inseguridad se encuentran por las nubes; en infraestructura, en el 2016 de ¢275.000 millones, solo se ejecutaron ¢80.000, menos del 30%; el costo que pagamos al ICE por el kilovatio es hasta 3 veces más alto que el de varios países vecinos; entre 138 países somos el 125 en carreteras, el 97 en calidad ferroviaria, 59 en aeropuertos, 41 en calidad de electricidad y 20 en telefonía móvil; a pesar de fuertes transferencias al sector educación, ha una pírrica ganancia en deserción escolar. La lista puede seguir y, simplemente, demuestra que seguimos estancados.

A la luz de estos datos objetivos, todos ellos oficiales, el continuismo que nos ofrece el exministro de trabajo, ahora candidato presidencial del PAC, conlleva serios riesgos para el país. No hacer nada, la característica principal de este Gobierno, implica dejar al país muy atrás de sus competidores. No sorprende por tanto que el PAC aparezca bien rezagado en las encuestas publicadas hasta la fecha. La continuidad, más de lo mismo, podría llevarnos más rápido por la vía del abismo. La población sigue esperando el cambio que nos negó el PAC, con un débil liderazgo y una actitud complaciente con los movimientos sindicales y con el FA, que prefieren el statu quo de privilegios y el patrimonialismo con los recursos de todos los costarricenses ¿Es el continuismo que nos ofrece el precandidato Alvarado? Estamos anunciados.