La inflación británica se dispara a las puertas del Brexit

Los problemas se acumulan en el Reino Unido a las puertas del inicio de las negociaciones del Brexit, que en teoría deberían comenzar el próximo lunes, pero que podrían aplazarse porque May necesita tiempo para lograr el pacto con el DUP norirlandés que la sostenga. Esta mañana de martes se ha conocido el dato de la inflación en mayo, que muestra que la aventura nacionalista del Brexit ya está castigando el bolsillo de los ciudadanos británicos. En mayo del año pasado, el mes anterior al referéndum, la inflación era de solo el 0,3%. Hoy está en el 2,9% (en abril había sido del 2,7%, lo que muestra que la subida es constante). Es el peor dato en cuatro años.

Los británicos están perdiendo poder adquisitivo, porque los sueldos no crecen al ritmo de los precios. Mañana se conocerá el dato de los salarios y se cree que el incremento será del 2%, casi un punto menos que la inflación.

La causa de la subida de los precios es la debilidad de la libra, que se ha devaluado alrededor de un 16% desde el referéndum. Tras el fallido intento de May de lograr la mayoría absoluta la divisa ha sufrido un nuevo revés. Para entender la magnitud del retroceso basta recordar que hace dos veranos la esterlina estaba a 1,44 euros, mientras que hoy ha caído a 1,13. Las vacaciones de ganga a España se han complicado para los británicos. Suben los productos de alimentación básicos, en un país que exporta el grueso de ellos (el vino tinto básico francés está en precios récords).

Protesta de la semana pasada frente al número 10 de Downing Street

El instituto nacional de estadística achaca el mal dato de mayo sobre todo al encarecimiento de los paquetes turísticos y de los vídeo juegos y artículos electrónicos.

El objetivo del Banco de Inglaterra para mayo era del 2%, casi un punto menos del dato que se ha registrado. Para final de este año preveía un 2,8%, que ya se ha superado.

El mal dato de la inflación se une a otros indicadores inquietantes, como el estancamiento del precio de la vivienda y las dudas sobre el futuro acceso de las industrias británicas al mercado único de la UE, su principal cliente. También está en duda si la principal industria británica, la City de Londres, logrará mantener su pasaporte europeo.

Cuando Theresa May convocó elecciones anticipadas, a mediados del pasado abril, se consideró que lo hacía ante la debilidad extrema que las encuestas achacaban –erróneamente- al líder laborista Jeremy Corbyn. Pero algunos analistas aludieron también a que el Gobierno podría contar con datos privados que anticipaban un inminente deterioro de la economía. Las elecciones habrían sido entonces un intento de reforzarse antes de que la crisis pusiese cuesta arriba la batalla en las urnas para los tories, el partido con UKIP que hizo posible el Brexit.