Temer bloquea la esperada resurrección de Brasil

Michel Temer, el presidente de Brasil, está contra las cuerdas. Si la grabación en la que aparece consintiendo el pago de dineros para comprar el silencio del expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, avivó el jueves la posibilidad de una destitución o de su renuncia, lo sucedido ayer tiene alcances insospechados.

También por medio de una grabación, la Corte Suprema de ese país divulgó las pruebas de que Temer y sus predecesores, Luiz Inácio Lula da Silva (con cinco procesos por corrupción en su contra) y Dilma Rousseff (sometida a juicio político el año pasado), recibieron millones de dólares en sobornos.

Los testimonios corresponden a ejecutivos de JBS, una compañía de productos cárnicos que creció con préstamos del banco estatal de desarrollo brasileño, y en ellos se indica que al actual mandatario le dieron 15 millones de reales (4,6 millones de dólares), al expresidente Lula, 50 millones de dólares en cuentas en el extranjero, y a Rousseff, otros 30 millones de dólares.

El escándalo baja los ánimos de un Brasil hastiado de la corrupción y toca irremediablemente las esferas política y económica. Así lo cree Bruno Brandao, representante de Transparencia Internacional en ese país, y para quien después de un proceso traumático de juicio político, otro presidente con denuncias graves en su contra “solo acentúa la desconfianza generalizada en las instituciones”.

Las marchas en las calles de las principales ciudades de Brasil no se hicieron esperar después de las revelaciones sobre Temer. Militantes de izquierda y derecha piden su renuncia

Lo anterior, continúa, tiene impacto en el sistema democrático, en la medida en que la incertidumbre se vuelve caldo de cultivo para que en las elecciones generales de 2018 triunfen candidatos con discursos populistas, que reniegan de la política y que calan en los votantes que comparten esa sensación.

No obstante, el escándalo de Temer reduce las divisiones en las que estaba el país. “En las últimas elecciones, la izquierda estaba muy escéptica sobre la existencia de corrupción en el gobierno, creían que solo se trataba de una artimaña para derrumbar a Dilma, mientras la derecha forzaba ese discurso. Ahora, izquierda y derecha tienen por primera vez a un enemigo en común: Michel Temer”, concluye el experto.

El país teme retroceder

La Bolsa de Sao Paulo, la mayor de Brasil y de América Latina, suspendió por media hora sus operaciones luego de caer un 10 % por el pánico desatado tras conocerse las acusaciones contra Temer. La desconfianza de los mercados puede complicar el intento que hacía el país por recuperarse en 2018 de una recesión histórica: su economía se contrajo un 3,6 % en el 2016 y no prometía un crecimiento muy destacado para este año.

“Estábamos saliendo de la más profunda recesión que haya tenido Brasil, caminábamos en el Congreso para adelantar las reformas estructurales y las leyes laborales que volvieran a crear confianza en los inversores y devolvieran sus trabajos a 14 millones de desempleados, pero ahora retrocedemos”, describe Paulo Sotero, director del Instituto Brasil del Wilson Center para la investigación.

En esa preocupación coincide Saúl Pineda, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas de la Universidad del Rosario, y es que la recuperación de Brasil estaba supedita al hecho de que Temer lograra cambiar la percepción del nuevo gobierno frente al país y los mercados internacionales, “pero la pérdida de legitimidad para convocar a Brasil a la estabilidad fiscal puede frenar cualquier intento de reforma”, advierte el académico.

A lo anterior hay que sumar el hecho de que la economía mundial no está teniendo la recuperación que se esperaba, y China, uno de los más importantes aliados comerciales de Brasil, no está invirtiendo como se creía. “Eso significaría que la recesión se extendería este año, si el país no logra clarificar el panorama interno e internacional”, detalla Pineda, y añade que los últimos hechos relacionados con Temer reducen el liderazgo de Brasil en el Mercosur, sobre todo respecto a Argentina, con el que se disputa la supremacía económica en ese bloque.

Aunque el escenario no pinta bien para el país vecino, Sotero guarda la esperanza de que un Brasil pragmático sea el que actúe para evitar nuevos traumatismos: “Que las instituciones sigan trabajando; que Temer renuncie o sea destituido por las cortes, y que no haya nuevas elecciones, sino que el poder lo suceda el siguiente en la lista, Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados.

Deja un comentario