¿Qué no ha hecho este Gobierno en tres años?

El Gobierno ha publicado, en una página completa de la Nación del 30/4/2017, una larga lista de realizaciones ¿Qué no ha hecho el Gobierno en ese mismo período? Vemos algunos ejemplos:

El cambio. Fue el tema principal de la campaña política y posible factor de éxito de Don Luis Guillermo Solís. El Estado disfuncional fue reconocido por el Presidente Solís en su discurso de los 100 días, cuando dijo, entre muchas otras cosas, “En la mayoría de las oficinas públicas, el desorden es inimaginable; la ineficiencia, intolerable; la irresponsabilidad, insospechada. Todos sabemos que esto se magnifica y reproduce en semejante caldo de cultivo: corrupción, corrupción y más corrupción” (citado por Ottón Solís, LN, 04/19/2017). Sin embargo, en materia de reforma del Estado, el aporte ha sido cero y, en cambio, ha habido mucha complacencia sindical.

Ética, tema sustantivo del PAC. Frente a los evidentes quebrantos de la ética, el Presidente Solís ha guardado un silencio cómplice. Recordemos que en su campaña se intentó gastos que no se había incurrido y contratos con firmas falsas. Por ello, el TSE no autorizó el pago de ¢600 millones y el PAC fue sentenciado a retribuir al Estado por ese monto, mientras al extesorero y a un colaborador les impusieron 6 años de cárcel. Luego surgen pluses salariales a jerarcas (varios viceministros y un ministro) sin el cumplimiento de la normativa pertinente. Aunque existe la posibilidad de que el Presidente no tuviera conocimiento de la normativa, la situación se presenta con una viceministra, y luego con otras y un ministro. El nombramiento de la expresidente del PAC, Sra. Katia Martín, es nombrada en un cargo de chofer, transformado para acomodarla. La Procuraduría dictamina que el Presidente del Congreso, Sr. Henry Mora, pieza fundamental del Presidente, faltó a la probidad con ese nombramiento. La Sala IV también dictamina que el mismo Sr. Mora actuó al margen de la Ley en la aprobación del Presupuesto del 2015. En todos esos casos, el Presidente guardó silencio o solo intervino en etapas avanzadas.

Infraestructura precaria. La Platina, símbolo de la ineficiencia extrema que el Presidente denunció en el discurso de los 100 días, sigue rompiendo récords. El Ministro del MOPT dijo que se iría si el puente no estaba terminado en el mes de febrero pasado y el Presidente manifestó que no le pediría que se quedara en tal circunstancia. La platina sigue sin terminar y ambos callan. El Presidente Solís prometió también terminar en su gestión la carretera a San Carlos, pero no había fondos previstos para ello. Ahora sabemos que la carretera seguirá siendo una obra pendiente, que se pasa a la siguiente administración. En educación hay carencias sustanciales, mientras cuantiosos recursos no se ejecutarán. A propósito de educación, hoy sabemos que un posible sistema informático (¿infraestructura digital?) ha sido desechado con una pérdida de ¢420 millones, por simple incompetencia administrativa.

Economía y crecimiento. El Presidente Solís ignoró lo más importante en este rubro, primero, con un presupuesto Gastón, que en el 2015 y el 2016 creció más de 4 veces el nivel de inflación; y, segundo, con su indiferencia con respecto al abusivo sistema salarial público, uno de los principales multiplicadores del gasto. El país ha sido favorecido, sin embargo, con unos $1000 millones menos de gasto de divisas en petróleo y sus derivados, pero los altos costos de otras fuentes de energía han hecho que varias empresas emigren a países más competitivos. El Presidente ha rescatado a Bancrédito, un banco innecesario y sistemáticamente en problemas. La ineficiencia en realidad afecta a todo el sistema bancario nacional, que opera con costos de intermediación que doblan los normales de sistemas bancarios comparables. Con ello, la banca pública evade su principal razón de ser: hacer el crédito más accesible para toda la población y reducir el costo del crédito para impulsar el crecimiento económico. Además, aporta a la desigualdad, ya que los bancos privados emulan a los públicos, para aumentar las ganancias de sus accionistas, provenientes del sector más poderoso económicamente.

Pobreza. Cierto que la pobreza bajó unas centésimas, pero sigue ubicada por encima del 20% histórico desde hace décadas (excepto antes de la crisis 2008-2009 que se bajó a 16,5%). Es posible que se hayan mejorados algunos esquemas metodológicos, pero el cambio está asociado con la tendencia “gastona” del Gobierno, que incrementó las transferencias en un 15%.

Salud: un reciente foro revela que 68 mil asegurados esperan desde el 2010 una cirugía. El sistema nacional de salud sigue invirtiendo en hospitales, que aportan poco a la salud, mientras se ignoran dos cosas: una, que la atención médica, concentra la mayor parte de los recursos, pero aporta poco a la preservación de la salud; y, otra, que la pérdida de salud se produce por estilos de vida y factores ambientales, que demandan políticas de salud más amplias, de las que no cuenta el país.

Agua: no tenemos buenas Políticas de Estado, que favorezcan planes de largo aliento para resolver el problema de la escasez de agua en varias partes del territorio nacional, aunque en el resto el agua abunda. En muchas partes del país, las redes de distribución están agotadas y tampoco hay políticas de reemplazo.

El Gobierno del Presidente Solís ha quedado en deuda en estos y en muchos otros sectores. Fue débil en liderazgo, que explícitamente entregó al congreso. Ha sido omiso de intervenir en muchas instituciones del sector público, escudado en una descentralización que es ajena a nuestro carácter de Estado Unitario y a la Constitución que dice, explícitamente, que las instituciones autónomas se ajustan a la Ley en materia de gobierno. Les ha entregado a los sindicatos la libertad para actuar al margen de la Ley en servicios esenciales. Su Ministro de Trabajo y ahora precandidato Presidencial consideró, recientemente, una conquista no suspender el pago de los salarios a los huelguistas ilegales ¿Con qué autoridad un jerarca decide, por sí y ante sí, suspender la aplicación de la ley en beneficio de un sector de interés particular? La gente quiere el cambio que el Presidente ofreció. Pero sigue vivo el sentimiento de que los políticos y la propia democracia no cumplen. Por ello, el 43% de los votantes se aislaron del proceso electoral en el 2014, 65% lo hicieron en el municipal y se estima que solo la mitad acudirá a las elecciones del 2018 ¿Más de lo mismo?