Quiénes son y cómo operan los colectivos chavistas, el grupo de choque de Nicolás Maduro

El Programa Venezolano de Educación – Acción en Derechos Humanos (Provea) es la ONG venezolana que documenta y difunde los casos de violaciones a los derechos humanos en el país. Su coordinador general, Rafael Uzcátegui, detalló cómo operan los “colectivos chavistas”. Su historia, desde la mirada ideológica, hasta su degeneración en grupo de choque del régimen con negocios ilegales.

Los llamados “Colectivos” han sido responsabilizados de distintas muertes en las protestas de las últimas horas.

“En Venezuela hubo un período muy corto de lucha armada, con momentos más intensos, luego llegó el proceso de pacificación, en el que muchos pasaron a la lucha legal y otros quedaron en zonas rurales y urbanas y como disidencia en las universidades públicas”, cuenta Uzcátegui. Para el coordinador de Provea, este antecedente es importante para entender cómo operan hoy, porque esos “herederos de la lucha armada” se ubicaron en los barrios del oeste de Caracas, en especial en el populoso —y peligroso— 23 de Enero.

Según afirma, los gobiernos anteriores al de Hugo Chávez conocían de su existencia pero “optaron por no enfrentarlos” y llegaban a “a diferentes niveles de acuerdo” para lograr una especie de convivencia. Sin embargo, todo cambió con la llegada de Chávez. Uzcátegui explica que con el desembarco del bolivariano en el poder, estos grupos tomaron más protagonismo porque se incorporaron a la alianza de gobierno.

“En el 99% de los casos, a la gente le da terror denunciar a los colectivos”

El coordinador de Provea identifica a la Coordinadora Cultural Simón Bolívar como “el gran origen” de los colectivos. Según explica, con el chavismo obtuvieron tanto protagonismo que, por ejemplo, los Tupamaros se convirtieron en un partido político.

“Llega un momento en que se comienzan a dividir y comienzan a aparecer nuevos grupos bajo la figura de ‘colectivos’ que empiezan a tener una abierta actuación delincuencial”, expone.

Tal era su protagonismo que comienzaron a operar, incluso, como guardaespaldas de los funcionarios del PSUV.

Provea constató que en 2013 comenzaron con “labores de seguridad ciudadana” y en 2014, “ya es un patrón” que comienzan a actuar en la represión de las protestas sociales. “Nosotros denunciamos que algunos se convirtieron en grupos que disuadían la protesta social, que enfrentaban las movilizaciones”.

(Reuters)“Tenemos el caso de un miembro de Provea, Inti Rodríguez, que vivía en el 23 de Enero pero el 12 de febrero de 2014, cuando mueren 3 personas en esas protestas, los colectivos tomaron la zona y fueron a su casa, lo golpearon, lo secuestraron durante varias horas y tuvo que irse”.

Desde 2014, el gobierno se dio cuenta de que usar a los colectivos es una estrategia eficaz para disuadir la movilización

Desde 2014, el gobierno se dio cuenta de que usar a los colectivos es una estrategia eficaz para disuadir a la población de movilizarse. “En el 99% de los casos, a la gente le da terror denunciar a los colectivos”, revela. El activista explica que no siempre actúan con armas de fuego, sino que a veces es suficiente con que exista una aglomeración de 20 en moto recorriendo Caracas para lograr el efecto.

Estos grupos recorren la ciudad encapuchados, en motos, armados… “cumplen una función simbólica atemorizante”.

Para Uzcátegui, la actividad de los colectivos cambió desde que murió Chávez. Para él, el fallecido presidente actuaba como una autoridad común de grupos que, incluso, “se asesinaban entre sí”. Pero con su muerte, el chavismo “se parceló”, y los colectivos también. “Ahorita no existe una autoridad única, hay quienes son más cercanos a Diosdado Cabello, otros a Freddy Bernal (el jefe nacional de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción) y otros a Nicolás Maduro”.

Los financia el gobierno a través de los planes sociales, les otorga partidas para sus proyectos culturales y gestionan tareas públicas como la distribución de alimentos. “También podemos suponer que hay un financiamiento no visible… No todos, pero una buena parte de ellos se financia de actividades ilegales”, agrega Uzcátegui.

Es cierto que algunos mantienen una mirada más ideológica, pero otros sólo la simulan. “Desde el primer momento los llamamos grupos paramilitares”, sentencia.