¿Quién le teme a Trump?

El Presidente Solís, después de visita a EE UU y entrevista con el Vicepresidente de ese país, dice que, en materia de relaciones comerciales, no tenemos que preocuparnos, aunque reconoce que el tema no se discutió. Lo único objetivamente cierto es que la elección de Donald Trump ha creado un entorno internacional de incertidumbre y que son los gringos quienes deberían estar más preocupados por sus conductas erráticas. Lo que sí es un hecho que ningún país sabe qué hará Trump, en parte, porque ha mentido en forma sistemática y, en parte, porque sus exabruptos parecen ser producto de un estado emocional incontrolado y, de ninguna manera, expresan un sentido de propósito de su administración.

El muro a lo largo de la frontera con México es una tarea imposible. Por una parte, tiene un costo enorme, que los mejicanos no pagarán y, por otra, hay sectores cuya topografía resulta un obstáculo insuperable ¿A qué lado del Río Grande pondría el muro? Más significativo es la presunta intención de poner impuestos al comercio con México, que cubra dichos costos y que rescate los empleos estadounidenses que han atravesado la frontera sur. Esos impuestos los pagaría directamente el consumidor norteamericano, o través de mayores costos de partes para vehículos y otros productos, sobre los que existe una gran dependencia de la industria mejicana.

Sin embargo, las relaciones comerciales EE UU-México tienen otras implicaciones, especialmente en áreas como carnes, en especial vacuna, y granos, especialmente trigo. Brasil, México y Argentina tienen gran capacidad para cambiar sus relaciones comerciales en esos rubros, en serio perjuicio de la economía norteamericana, fuertemente subsidiada por el Gobierno. Las consecuencias políticas para Trump, que hoy cuenta con el respaldo popular más bajo de cualquier gobierno reciente (37%), pueden tener un alto impacto, porque EE UU fue el mayor exportador mundial de carnes, con ventas que en el 2015 superaron los $14 mil millones. EE UU es también el mayor exportador mundial de cereales con casi $199 mil millones. Trump se apuró a quitar a los EE UU del acuerdo transpacífico (TPP) que concentraría una parte sustancial de la producción mundial e incluye 4 países de la región (Chile, Colombia, Perú y México).

China exporta más de $457.000 millones a los EE UU y es por ello uno de las principales víctimas de la retórica Trumpista. Sin embargo, su intención de cargar de impuestos a esas importaciones, se estima, implicaría elevar el costo de vida de los norteamericanos en un 30%. Más impactante parece el tono moderado del Secretario de Estado, Sr. Rex Tillerson, en su reciente visita a China. La razón es que las bravuconadas de Trump también se han dirigido contra Corea del Norte, sin tener claras opciones. La militar pondría en serio riesgo a varios países, entre ellos a Corea del Sur y Japón. La prudencia del Sr. Tillerson destaca la función de China, si se quiere dar alguna oportunidad de éxito de las negociaciones que hasta ahora han fracasado. En ello, la posición China resulta esencial, pero debilita las brabuconadas de Trump.

A lo interno de la política norteamericana, este jueves 23 de marzo se iniciará la discusión que acabaría con el sistema de salud, reconocido como Obamacare, objeto de muchos cuestionamientos. Es posible que el congreso concluirá en algún momento con un sistema sustitutivo, pero los riesgos políticos son, nuevamente, enormes. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) estima que 14 millones de personas perderían su cobertura médica en el 2018 y 24 millones en 8 años más. Este es un costo político que el Partido Repúblicano evitará pagar, lo cual pone en duda la viabilidad de la supresión total del sistema adoptado por el expresidente Obama. De igual manera, su política migratoria seguirá creando resistencias, dividiendo al país y tendrá un importante efecto en los flujos migratorios del país.

Hay un campo más preocupante a nivel mundial ¿Para qué quiere Trump aumentar $50 mil millones en gasto militar? Los EE UU tienen hoy el mayor ejército del planeta, una parte importante ubicado en zonas estratégicas de la geografía mundial ¿Para qué quieren los EE UU incrementar sustancialmente su poderío militar? ¿Cómo reaccionarán China y Rusia? ¿Se verá el mundo involucrado en una escala armamentista mundial? ¿Guarda esto coherencia con la intención de hacer que la UE asuma una mayor proporción de los costos de la Otán? ¿Estará consciente Trump que la Otán se creó para evitar que las guerras se pelearan en territorio norteamericano?

Tal vez los norteamericanos deberían temer a Trump. Sus palabras causan revuelo que termina en molestia y desconfianza, como lo revelan las encuestas que solo dan a su gobierno el 37% de apoyo popular. Los roces pueden tener alcance internacional, como el caso de intervención de los teléfonos, en los que, según Trump podían haber intervenido agentes secretos británicos, aunque según el FBI y el propio Departamento de Justicia (bajo Trump) nunca tuvo lugar.

Así transcurren los primeros 100 días del Presidente Trump, con un pequeño o gran escándalo tras otro, producto de expresiones lanzadas a la ligera que entraban el plan de gobierno. Ya descubrió que el nuevo sistema de salud propuesto dejaría a millones si cobertura médica; que México no pagará el muro fronterizo que posiblemente no llegue a hacerse; que sus ataques a China contrastan con la prudencia del Secretario de Estado, por el simple hecho de que ese país es clave en las relaciones con Corea del Norte; que tomar medidas impositivas contra las importaciones de China y México las pagará la clase media de EE UU; y, que alejarse del TPP es una mala estrategia porque se autoexcluye del principal acuerdo comercial del planeta. Si nos asusta y preocupa el incremento de la capacidad militar de EE UU y las posibles reacciones de Rusia, China y otros países. Una carrera armamentista y potenciales conflictos bélicos, es lo peor que puede pasar en el complicado entorno de turbulencia política y problemas económicos no superados desde la crisis del 2008-2009.