Oposición ecuatoriana se une, pero no le bastaría

Hoy inicia la campaña electoral para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador. Luego de que el candidato oficialista Lenín Moreno no lograra la ventaja suficiente para acceder al máximo cargo sin necesidad de un balotaje, los opositores intentan aprovechar este tiempo para lograr un bloque cohesionado que implique la primera derrota del correísmo en una década.

Aspirando a ser el líder del cambio, Guillermo Lasso espera de aquí al día en que los ecuatorianos acudan a las urnas —2 de abril—, una dura lucha contra la izquierda que en tres semanas definirá el futuro de ese país.

Para esto es clave que los numerosos candidatos opositores que se presentaron a las elecciones unan filas en torno a Lasso como la única opción —y la más cercana en 10 años— de frenar al correísmo en Ecuador. Pero desde la primera vuelta del 19 de febrero hasta el día de hoy, ¿ha sido capaz la oposición de fortalecerse para enfrentar el desafío que tiene?

Un voto caprichoso

En dialogó con distintos expertos sobre la actualidad del proceso electoral del país hermano, se encontró un consenso de escepticismo ante lo que ha hecho la oposición.

Cynthia Viteri se adhirió a la candidatura de Lasso, y eso implica que es el momento en el que la oposición ha estado más cerca de derrotar al oficialismo —en comicios anteriores, Rafael Correa barrió incluso en la primera vuelta—. Pero el problema de Lasso es que genera rechazo en distintos sectores. Su reto por tanto no es solo conseguir el apoyo de Viteri y Jaime Nebot, sino lograr que los votos de ambos líderes sean endosados a su campaña”, explicó Felipe Zarama, coordinador operativo del Observatorio de Política y Estrategia en América Latina.

Lenin Moreno (izq), Guillermo Lasso (derecha)

Teodoro Bustamante, docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), coincidió: “hay algunos síntomas importantes de una convergencia de las fuerzas políticas de oposición. Esto da altas posibilidades para que Lasso obtenga una mayoría en las urnas. Pero no hay que olvidar otros factores importantes. Uno de ellos es la independencia en Ecuador de muchos electores ante esas estructuras políticas, por lo que podrían votar de forma diferente a lo ordenado por sus líderes”.

El correísmo aprovecha

A pesar de que la oposición se está uniendo en las semanas previas a los comicios, las encuestas muestran un panorama distinto. De tres sondeos publicados entre el 25 de febrero y el 1 de marzo, solo el de Cedatos da la victoria a Lasso —52 % frente a 47 % para Moreno—, mientras que las del CIS y Diagnóstico dan ganador al oficialista Lenín —con 59 % ante 41 % para el opositor, y 50 % ante 41 %, respectivamente—.

¿Cómo explicar esa ambigüedad? Para Zarama, en parte el correísmo ha logrado mermar el daño que se previó recibiría tras la primera vuelta, en un país en el que crece el malestar ante el gobierno. Su fórmula ha sido apelar a la vena independiente del votante opositor.

Lenín Moreno ha enarbolado la bandera de continuidad pero con ciertos ajustes. Ese aspecto ha significado un factor muy importante en su favor”, consideró.

Otra de las estrategias que el correísmo ha intentado explotar es la de asociar a Lasso, quien consolidó su trayectoria desde el sector financiero, con el “feriado bancario” declarado en 1999 —durante la mayor crisis financiera en Ecuador—. De hecho, el miércoles 8 de marzo realizó una masiva marcha en Quito recordando el nefasto episodio.

“Hay todavía mucho rechazo a Lasso en sectores independientes y opositores por su pasado como banquero y más por estar asociado a ese episodio del feriado bancario, una versión un tanto matizada del corralito en Argentina, y que afectó el bolsillo de los ecuatorianos. En contra de eso, el correísmo esgrime el importante desarrollo económico del país en los últimos años y un retorno a la estabilidad política”, agregó Zarama.

En suma, los expertos coinciden en que hay incertidumbre sobre lo que pasará en las elecciones ecuatorianas, dependientes no solo de la unidad de la oposición, sino de lo que quieran los ecuatorianos a pesar de lo que pidan sus líderes.