El Trump presidente habló como si aún fuera candidato

Retador, insultante, divisorio. El mismo Donald Trump de campaña fue el que compareció ayer ante los medios de comunicación durante su primera rueda de prensa como presidente electo de Estados Unidos.

La expectativa de analistas de que después de la victoria presidencial modificara el tono insolente y sus polémicas promesas, como la construcción de un muro en la frontera con México, quedó en veremos.

Preocupó aún más la forma en que trató a los periodistas. Frente a la publicación de un informe en el que se detalla que hubo contactos entre miembros del equipo de Trump y el Kremlin y pruebas de que el millonario estuvo con prostitutas en un hotel de Moscú, el presidente acusó a la cadena CNN de divulgar “noticias falsas” e ignoró al reportero Jim Acosta diciéndole: “Tú no, tú no. Tu medio es terrible. Cállate, cállate. No seas maleducado. No te voy a dar el turno de pregunta”.

“Trump amenazó a los medios y les dijo que habrá consecuencias si publican contra él. Eso es muy delicado y hace temer por lo que vendrá”, sugirió Sebastián Bitar, internacionalista de la Universidad de Los Andes, para quien la rueda de prensa de ayer fue “más de lo mismo, pero la confirmación de que el futuro de Estados Unidos puede ser disruptivo”.

Rusia, por fuera del blanco
Según Cristian Rojas, internacionalista de la Universidad de La Sabana, Trump no mostró grandes cambios en su discurso. Si bien dijo por primera vez que la construcción del muro en la frontera con México será de inmediato y no tras las negociaciones con ese país, “simplemente está retomando la retórica de la campaña”, detalla el experto.

De hecho, añade, el tema del muro, una propuesta de campaña populista, es más ruido político que cualquier cosa, aunque no descarta que, con el fin de mostrar resultados a las audiencias, se construya una porción de este, que según el magnate superaría los 3 mil kilómetros de largo.

Ahora bien, con respecto a Rusia, Trump reconoció por primera vez ante los medios que el país estuvo detrás de los ciberataques realizados en el proceso electoral de noviembre, y que afectaron la campaña demócrata. “Creo que fue Rusia” (…) “’Hackear’ es malo, no tendría que haber ocurrido”, afirmó, y anunció que el 20 de enero, cuando llegue a la Casa Blanca, formará un equipo que en 90 días realizará un plan para evitar estas acciones ilegales.

Para Trump, es necesario reconstruir los lazos con Rusia, país que, dijo ayer, “puede ayudarnos a luchar contra el Estado Islámico”.

La rueda de prensa de Donald Trump tuvo lugar en la Torre Trump, en Nueva York, donde pareciera que se trasladarán en los próximos cuatro años las decisiones importantes de Washington.

El hecho de que el líder muestre la supuesta buena relación con Moscú como una ventaja, cuando es preocupante que haya interferido en las elecciones, “es muy preocupante”, reflexiona Bitar, para quien la defensa de Trump a su homólogo ruso, Vladimir Putin, “lo hace ver como un presidente sin la categoría o el nivel de madurez política de sus antecesores”.

De otro lado, aunque Rojas augura que habrá debate por buen tiempo sobre Rusia, cree que lo dicho ayer por Trump no fue especialmente importante. Eso sí, “que los servicios de inteligencia digan que los rusos tiene información delicada contra Trump, va a permitir a los demócratas mantener la duda sobre posibles chantajes del Kremlin a la Casa Blanca”, concluye.

Conflicto de intereses

Además de anunciar que devolverá la producción de la industria farmacéutica a Estados Unidos y que el mismo día de su posesión eliminará la reforma de salud de Barack Obama, Trump afirmó, escudándose en sus abogados, que si bien él mantendrá la propiedad de su imperio, dejará a cargo a sus dos hijos mayores para evitar conflictos de intereses.

No obstante, expertos en ética dijeron que la solución se queda corta. “El mal aconsejado camino que ha emprendido el señor Trump generará escándalos y corrupción”, le dijo a la Reuters Norm Eisen, exasesor de ética de la Casa Blanca bajo el Gobierno de Barack Obama.

“Nada de lo que propone Trump es ilegal, pero levanta preguntas sobre qué tantos privilegios en la Casa Blanca tendrán los socios con los que negocien sus hijos”, alerta Shruti Shah, vicepresidenta de la organización Transparencia Internacional en EE. UU..