Abstención enfrenta a Ortega y a la oposición

La esperanza de la oposición nicaragüense con las elecciones presidenciales de este domingo era mostrarle al mundo cuán inconforme está una buena parte de la población con la permanenencia del sandinista Daniel Ortega en el poder.

Justificando que el mandatario deshizo la existencia de todos los partidos con mayorías significativas y opuestos a él, que apenas tenía el contrapeso de unos pocos movimientos minoritarios y que había prohibido el ingreso de observadores internacionales, la oposición llamó a abstenerse en las urnas.

No obstante, la jornada del domingo, en las que resultó reelegido (por cuarta vez consecutiva) Ortega, junto a su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidente, despertó críticas, incluso desde Estados Unidos, país con el que hubo enemistad en esa nación centroamericana durante la Guerra Fría.

Aunque las autoridad electorales ratificaron que exguerrillero arrasó con un 72,5 % de los votos, que podrá seguir en el poder hasta el 2021 y que además revalidó su amplia mayoría entre los 92 diputados de la Asamblea Nacional, no hay consenso sobre cuánta abstención hubo.

El actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ganó por amplia mayoría y perpetuó por quinta vez su poderío.

El actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ganó por amplia mayoría y perpetuó por quinta vez su poderío.

Mientras el Gobierno da cuenta de un 68 % de asistencia de electores, los cálculos del Frente Amplio Democrático (FAD), que reúne a los sectores de oposición, muestran que el nivel de abstención en las elecciones superó el 70 %, es decir que la cantidad de votantes no habría superado el millón 700 mil, cuando el número de convocados llega a los 5 millones.

De acuerdo con Dora María Téllez, antigua militante del sandinismo y desencantada con la política de Ortega, que califica de “dictatorial, por su permanencia ilimitada en el poder y por la forma en que absorbió incluso al legislativo y al judicial”, la Constitución de Nicaragua no plantea que unas elecciones tengan que repetirse si la abstención supera a un candidato, pero era necesario dejar clara la insatisfacción con los bloqueos a la observación y a la oposición.

La misma sensación quedó en Estados Unidos, que a través del Departamento de Estados se manifestó “profundamente preocupado” por las fallas en los procesos electorales de Nicaragua que “impidieron la posibilidad de una elección libre y justa”.