Dilma Rousseff: De torturada a presidenta destituida en el nombre del militar que la torturó

  • “Voto por el golpe militar de 1964 y por los torturadores de Dilma Rousseff”, dijo un diputado en la votación del impeachment. Actualmente, no hay evidencia alguna que involucre a la desplazada mandataria en escándalos de corrupción, a diferencia de más de la mitad del Parlamento que votó por destituirla y del hoy presidente, Michel Temer, quien además llega con el programa de gobierno del candidato derrotado en las urnas, Aécio Neves.

Entre 1970 y 1973, Dilma Rousseff recibió largas sesiones de electroshock. Fueron tres años los que pasó detenida por la dictadura militar brasileña, recibiendo azotes, golpes, perdió un diente producto de un puñetazo y aplicaron contra ella técnicas de tortura psicológica.

La Joven Dilma Rousseff
La Joven Dilma Rousseff en un juzgado militar

En su declaración al Consejo de Derechos Humanos de Minas Gerais de 2001, Rousseff contó que cuando la interrogaban, no sabía si era de día o de noche. Que la ataban cabeza abajo en un palo para después aplicarle cargas eléctricas. “Estuve presa tres años. El estrés es feroz, inimaginable. Descubrí, por primera vez, que estaba sola. Encaré la muerte y la soledad. Me acuerdo del miedo cuando mi piel tembló. Hay un lado que nos marca el resto de la vida”, señaló.

Dilma estuvo tres años detenida en el Destacamento de Operaciones de Informaciones-Centro de Operaciones de Defensa Interna (DOI-CODI) de Sao Paulo. Ese fue el principal centro de represión y tortura a opositores políticos utilizado por la dictadura militar brasileña (1964-1985). De los últimos tres presidentes del país -todos opositores a la dictadura-, la hoy desplazada mandataria es la única torturada, la única que mantiene en su cuerpo las marcas de la represión.  

Nunca le gustó referirse a su época como guerrillera ni sus años detenida. Hasta 2008, cuando era ministra de Lula da Silva. Entonces, el senador conservador José Agripino Maia aseguró que “si la señora mintió en la dictadura, ¿por qué no va a mentir aquí?”. Se refería a que Dilma mintió a las personas que la torturaban. Entregó pistas falsas para no delatar a ningún compañero. “Tenía 19 años, permanecí tres años en una cárcel y fui bárbaramente torturada, senador. Debe saber que cualquiera que dijera la verdad en esos interrogatorios comprometía gravemente a sus compañeros. Comparar la dictadura brasileña con la democracia, hacer comparaciones como las que usted ha hecho sólo lo puede hacer alguien que no da ningún valor a la democracia brasileña”.

El 18 de abril, cuando se votó el juicio político contra Dilma Rousseff, el diputado Jair Bolsonaro argumentó su voto a favor: “Voto por el golpe militar de 1964 y por los torturadores de Dilma Rousseff”. Es la misma persona que hace unos años le dijo a otra parlamentaria: “no te violo porque no te lo mereces”.

Dilma espera la resolución de la Corte Suprema de Justicia brasileña.
Dilma espera la resolución de la Corte Suprema de Justicia brasileña.

Hoy, Michel Temer del PMDB asume la presidencia de Brasil tras la destitución de Dilma Rousseff. Lo hace amparado en el programa de gobierno de Aécio Neves, el candidato derrotado por la líder del PT en las últimas presidenciales. Y Dilma esperará 180 días que dure una investigación en su contra, en una causa en la que no existen pruebas ni evidencia alguna de delito cometido por la desplazada mandataria, y en la que los argumentos de un Parlamento cruzado por escándalos de corrupción apuntan a su ineficacia por ser mujer y en nombre de quienes la torturaron.

 

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