No hay técnica sin política y la verdad detrás de no “meter pie”

El Embajador de los EEUU expresó en una entrevista reciente su preocupación por la actuación del Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), órgano del Ministerio de Agricultura y Ganadería, pues según su punto de vista, “esa instancia se ha manejado bajo criterios políticos y no científicos cuando ha detenido la importación de productos agropecuarios provenientes de Estados Unidos y otros países”.Roberto Gallardo

Ya el país enfrentó hace unos meses el malestar de otros socios comerciales como resultado de la acción del SFE. El director de este servicio sostiene que su trabajo es estrictamente técnico, y que no hay ningún elemento político que incida o lo condicione. Pero esta afirmación no parece ser correcta, no solo por razones conceptuales, sino porque lo que hace es consistente con una visión ideológica particular.

La acción técnica en el sector público no se da en el vacío, independiente de la esfera política e ideológica. Existe un marco, definido por los jerarcas de gobierno encabezados por el presidente de la República, que orienta y delimita, en el buen sentido, la acción técnica. De esta manera, es de esperarse que una institución como  el SFE trabaje de una manera en un gobierno que favorece la apertura comercial, y que lo haga de una forma distinta bajo una visión política opuesta.

Y lo cierto es que desde el principio, el gobierno de Solís dejó claro cuál era su visión en este tema. El Plan Nacional de Desarrollo establece claramente, que “…el país debe privilegiar la producción nacional y bajo este principio se impulsará una Política de Estado de seguridad alimentaria (producción y acceso real de alimentos para toda la población) y apoyo a la producción local de frijol, maíz blanco, arroz, papa, cebolla, leche, carne de cerdo, carne de res y otros productos”.

Para conseguir este objetivo, “…como complemento se propone impulsar la reforma del artículo 50 de la Constitución Política de Costa Rica para elevar a rango constitucional la soberanía alimentaria como derecho de todos los costarricenses y el impulso a la Ley Marco de Seguridad y Soberanía Alimentaria y Nutricional”.

A la luz de estas premisas, la acción del SFE es consistente, y se dirige hacia el fortalecimiento de la “soberanía alimentaria”. No es una acción técnica “aséptica”. Aceptar que la técnica no tiene una visión particular, es evitar la discusión en el ámbito correcto: la pertinencia y validez de una visión ideológica particular. El país debe tener ese debate. Lo que no se vale es tratar de esconder detrás de una supuesta neutralidad técnica, una acción fundada en razones políticas.

Mención aparte merece el nuevo episodio de descoordinación en el gabinete de Solís. Dos ministros, de COMEX y Relaciones Exteriores, lamentan la posición desabrida, y francamente irrespetuosa, del director del SFE frente a las declaraciones del embajador. La respuesta del ministro del MAG es respaldar a su subordinado, cuyas declaraciones, afirma, deben haber sido “malinterpretadas” y “sobredimensionadas”, por sus colegas de gabinete.

Las preguntas que surgen ante una situación como esta es, ¿no tienen los ministros los número de teléfono de sus colegas? ¿No es razonable esperar que este tipo de situaciones se resuelvan internamente?. ¿Se dan cuenta todos los involucrados la imagen que el gobierno proyecta cada vez que se dan estas polémicas a través de los medios?

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El jugador Harold Cummings, defensa panameño que milita en la Liga Deportiva Alajuelense, manifestó candorosamente en una entrevista en la que le pidieron que comparara el nivel de los jugadores costarricenses con el de los panameños, que  “…el tico suele carecer de falta de actitud o de coraje a la hora de marcar una pelota dividida”. Lo que sucedió después nos muestra una de esas cosas que caracteriza a los costarricenses, y devela un lado oscuro de nuestra nacionalidad.

La reacción ante estas declaraciones  no se hizo esperar. Si eso fuera cierto, argumentaron algunos, no habríamos ido a mas mundiales que Panamá. Otros optaron por el camino chovinista: ¿cuántos panameños juegan en Europa? ¿Cuántos Keylors, Bryans y Joels tiene jugando en las principales ligas? Algunos optaron por la mesura y contextualizaron lo dicho por el defensor panameño: no se habla de todos, algunos aquí efectivamente “meten el pie” en jugadas divididas.

Cuando de nosotros se trata, los costarricenses somos críticos feroces. Nos expresamos con extremada dureza cuando nos decepcionan con resultados futbolísticos adversos, y normalmente no dejamos títere sin cabeza. Y una de las cosas que mas se dice cuando estas tragedias deportivas se suscitan, es que el jugador costarricense no tiene carácter. Que se arruga, que no entra al choque, porque ahora su prioridad es el club europeo en el que juega. Cuantas veces oímos eso cuando Honduras o el mismo Panamá  nos derrota.

Pero eso lo podemos decir nosotros, nadie mas. En el fondo, hay un dejo xenófobo en esta actitud. No admitimos críticas de quienes no consideramos que están a nuestra altura. Seguimos viendo a ciertos países por encima del hombro.. Esa condescendencia histórica que hemos mostrado, revela una rasgo tristemente negativo de nuestra nacionalidad. Y pese a lo que supuestamente hemos avanzado, en este campo seguimos siendo los mismos. Seguimos sin meter pie contra esos prejuicios.

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