Más allá de Bali

Esteban Chaves Martínez es Analista de Políticas Públicas para América Latina del Centro para la Facilitación del Comercio y el Comercio Electrónico (CEFACT/ONU)

En diciembre de 2013, los Miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) concluyeron en la IX Conferencia Ministerial celebrada en Bali, en Indonesia, las negociaciones en torno al llamado “Paquete de Bali”.

Dentro de los aspectos centrales de este cuerpo normativo se encuentran la facilitación del comercio, la agricultura y el algodón (donde precisamente se les permitió a países como la India acumular inventario en nombre de la seguridad alimentaria y así evitar litigios ante la OMC por distorsiones al comercio) y por último una agenda de desarrollo para los países pobres.

Los beneficios concretos que América Latina y el Caribe pueden percibir de este pacto devienen de la adopción del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) incluido en la Declaración Ministerial de Bali.

Fundamentalmente, el AFC consiste en aclarar y reglamentar las disposiciones del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) de  1994 relacionadas a la libertad de tránsito (artículo V), derechos y formalidades (artículo VIII) y transparencia (artículo X).  En el caso de Costa Rica, a raíz de la implementación de los distintos acuerdos comerciales, muchas de las normas incluidas en el AFC ya están vigentes en nuestro ámbito doméstico.

El AFC ha sido acogido como un avance decisivo debido a que tiene, en potencia, un enorme valor comercial. Ese valor se deriva de los importantes ahorros, por ejemplo, en cuanto al tiempo y el dinero que gastan importadores y exportadores en el despacho y otros trámites de aduana, para los gobiernos que gestionan los procedimientos simplificados, y en definitiva, para los consumidores y otros interesados. El acuerdo también beneficiará a los envíos hacia los países sin litoral y desde ellos a través de sus vecinos.

El International Trade Centre (ITC) hizo un recuento sobre las estadísticas de las bonanzas de la facilitación del comercio. Según el ITC, este acuerdo podría reducir costos entre US$350,000 millones y US$1 billón e incrementar el comercio mundial entre US$33,000 millones y US$100 billones al año, y aumentar en US$67,000 millones en PIB mundial. Si bien existe una preocupación por los costos de implementación de este acuerdo para los países menos adelantados (el Banco Mundial estima que este costo puede ascender de US$7 a US$11 millones), también se han realizado estudios que indican que el costo de no implementar este acuerdo en forma inmediata es aún mayor.

Muchos de los países menos adelantados (PMA) sufren problemas de mala conectividad por encontrarse  en un área remota, no tener acceso al mar o ser pequeños estados insulares, en los que la infraestructura  de transportes es a menudo deficitaria. Como resultado de ello, el costo medio del comercio es mayor en  los PMA que en los países en desarrollo. Por ejemplo, mover un contenedor a través de una frontera resulta 43 % más caro que por vía marítima.

Estos costos afectan de manera desproporcionada a las pequeñas y medianas empresas (PYME), que en ocasiones no disponen de los medios y la capacidad para acatar normas complejas. Los altos costos del  cumplimiento de los procedimientos aduaneros y de fronteras y de otras medidas no arancelarias representan cargas significativamente altas en comparación con su pequeño volumen comercial. Esto  hace que las PYME no sean proveedoras competitivas y dificulta su integración en las cadenas de valor regionales y mundiales.

Si bien la mayoría de las normas del AFC tiene un lenguaje exhortativo, no deja de ser un gran avance que determina para todos los países, entre ellos Costa Rica, una hoja de ruta para la adopción de políticas públicas que redundarán en beneficios económicos concretos.

El  Acuerdo entrará en vigor una vez que dos tercios de los 160 Miembros de la OMC lo hayan ratificado. Según distintos analistas y expertos, el ambiente para que sea incorporado en la legislación doméstica de cada país es positivo.

No queda duda alguna que a pesar del entrabamiento ocasionado por la Ronda Doha en el seno de la OMC, el AFC consigue reafirmar el hecho de que el multilateralismo está más vivo que nunca.