Brasil: Rouseff Vs. Silva.

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Brasil es el quinto país más grande del mundo, la mayor economía de América del

Sur, cuenta con una población un poco mayor a los 200 millones de habitantes, es

perteneciente al Grupo de los BRICS (economías emergentes que disputan a las

economías industrializadas mayores espacios en la política internacional) y el 5 de

octubre próximo se efectuarán las elecciones presidenciales.

La trágica muerte de Eduardo Campos, quien fuera el candidato a la presidencia

por el Partido Socialista Brasileño (PSB), dio un vuelco extraordinario a la

contienda electoral. Ese hecho, agigantó a su sustituta, Marina Silva, conocida por

el electorado y que mantiene planteamientos sociales que coinciden con los de las

pasadas protestas callejeras del país. La presidenta Dilma Rouseff, del Partido de

los Trabajadores (PT), nunca esperó enfrentar un desafío tan inesperadamente

riesgoso para su reelección.

Con 56 años, nacida en Breu Velho, en el Estado do Acre, al norte de Brasil,

Silva es la gran sorpresa de la contienda. Nació en una familia pobre, comenzó

a estudiar y tuvo su primer trabajo como empleada doméstica. Se licenció en

Historia, en 1985, cuando también se afilió al PT, donde fue concejala, diputada

federal y senadora. En 2003 fue nombrada Ministra de Medio Ambiente en el

gobierno de Lula, de donde salió en 2008 para retirarse del oficialismo.

En este momento ambas candidatas están técnicamente empatadas en caso

de que los comicios se celebrasen hoy. En una segunda vuelta, sin embargo,

la candidata Marina Silva obtendría el triunfo. En Brasil un candidato requiere

alcanzar la mitad más uno de los votos para resultar electo, de no ser así, se

enfrenta en balotaje contra el segundo candidato más votado.

Silva recurre en numerosas ocasiones al discurso de renovación política en Brasil,

luego de 3 gobiernos seguidos del PT. La candidata ha asegurado que el país

comenzó a dar señales de la necesidad del cambio desde las presidenciales del

2010 y las anteriores protestas callejeras.

A pesar de las exitosas reformas de los dos gobiernos de Lula y el actual de

Rouseff, el país aún presenta contradicciones, frustraciones y riesgos sociales.

Hoy, Brasil es una potencia emergente, donde unos 30 millones de personas han

logrado salir de la pobreza. Un éxito de políticas públicas aplicadas, primeramente

por el Partido de la Social Democracia Brasileña, hoy relegado al tercer lugar en

las encuestas, y consolidadas por el PT. Pero aún hay cuestiones estructurales

que deben ser combatidas: corrupción, estancamiento económico después de un

importante período de auge, desigual reparto de la riqueza.

En un país con una mayoría católica y un creciente número de evangélicos los

temas polémicos han sido dejados de lado por las candidatas. Silva había dicho

que su candidatura buscaba “un país socialmente justo” y apoyó el matrimonio civil

igualitario y la eliminación de obstáculos para la adopción de parejas del mismo

sexo, pero dio marcha atrás tan sólo 24 horas después, ante las presiones del

electorado evangélico. La despenalización del aborto se pretende dejar bajo los

términos actuales; se permite en tres casos: que la madre haya sido víctima de

violación, malformación del feto y riesgo de muerte para la madre.

Por otro lado, hace tan solo unos meses el PT estaba seguro de que, pese a los

malos resultados de la economía, estos no serían obstáculo para la reelección.

Pero cuando falta menos de un mes para la crucial primera ronda, la economía

brasileña, con señalas claras de agotamiento, entró en recesión técnica. Es decir,

dos trimestres seguidos donde la economía va marcha atrás.

Hoy existe un nuevo Brasil, nacido de las protestas callejeras, un país más

crítico, más informado, un Brasil con un electorado más difícil de convencer. Un

Brasil en recesión técnica, con grandes logros en lo social, pero con problemas

estructurales pendientes. Un Brasil con una campaña electoral cada vez más

acelerada y vertiginosa, con una Marina Silva que sube progresivamente en las

encuestas y a la que aún no se le ve el techo y una Dilma Rouseff enfrentada a

una reelección cuesta arriba, a pesar de los éxitos del PT en reducción de pobreza

y otros temas.

 

 

Janekeith Durán- Estudiante de Relaciones Internacionales.

Janekeith Durán- Estudiante de Relaciones Internacionales.