Informe 100 días y el Ministerio de Educación Pública. Primera Parte

LGS

Columna Sortilegios

El informe de los 100 días se ha rodeado de especulaciones sobre contenidos y formas, sin embargo lo único cierto es que un informe de estas características nos debe aportar, claramente, nuestra situación actual, los grandes cambios a implementar y acciones específicas para alcanzar grandes metas a corto plazo.

Por lo anterior, realizaremos una versión pirata del informe de los 100 días para el Ministerio de Educación Pública, subdividido en un repaso de los logros del rumbo educativo en los últimos años (la columna de hoy) y las grandes acciones o cambios que podría implementar la actual administración del MEP en los próximos 3 años (columna de la próxima semana).

Esto causa sorpresa o estupor, en tanto existe una (mal) conciencia colectiva de que no se puede asumir nada positivo de lo pasado y nada estás más lejos de la realidad que eso. Negar las cosas buenas que se han hecho nos condena al error estratégico de ser capaces de proyectar correctamente y nos condena, como país, a vivir una política nacional (y educativa) de castillos de arena destruidos con el oleaje de cada cuatro años.

Se debe aclarar que el punto de partida del análisis asume la administración de Leonardo Garnier (2006-2010 y 2010-2014) como referente en tanto es la administración educativa que antecede al nuevo gobierno, se asume, por tanto que ni Leonardo Garnier ha sido el Mesías de la Educación Costarricense ni ha sido el Asesino Pedagógico de nuestro sistema, ha sido el impulsor y administrador de acciones (junto a un equipo de trabajo) con aspectos criticables, mejorables y positivos, entre estos últimos tenemos los siguientes:

1. Aumento del PIB dedicado a la educación pública. En el segundo quinquenio de la década del 2000, nuestro país alcanzó la meta de invertir un 6% del PIB en educación y al iniciar la segunda década consolidó la reforma constitucional para invertir el 8% y ha alcanzado (en el año 2014) un 7.3% del PIB invertido en educación. Para ser más claros, en menos de una década y media, hemos duplicado la inversión en educación y ese es un logró poco común en la región latinoamericana, ubicándonos en parámetros de inversión porcentual parecidos al de países desarrollados.

2. Aumento de la inversión en Infraestructura. A partir del año 2007, se inició una revalorización de la inversión en infraestructura pública, pasamos de invertir 10 millones dólares en el año 2004 a un poco menos de 100 millones para el 2014, junto a un fideicomiso que inyectará aproximadamente 170 millones de dólares exclusivamente en infraestructura. Sin duda esto ha significado una mejora cualitativa en la educación pública costarricense, aunque seguimos con un rezago proveniente de las décadas de 1980 y 1990.

3. Aumento salarial al personal docente. En el año 2008 el Estado Costarricense llevó al percentil 50 a todos los profesionales incluidos a los(as) docentes (estos últimos después de una interpretación legal de un decreto de 1990 y la presión de diferentes sectores). En términos monetarios implicó un aumento salarial de entre el 50% y el 80%, dependiendo de la categoría docente. Al iniciar la segunda década del siglo, un docente ganaba hasta el doble que tres años atrás. Esto ubica a Costa Rica como uno de los países de América Latina con mejores salarios para el personal docente, aunque esto también implica que nuestro presupuesto para educación es consumido (en su gran mayoría) por el pago de planillas de trabajadores y pensionados.

4. La importancia de materias antes menospreciadas.  Uno de los cambios más importantes a nivel curricular fueron las reformas denominadas “Éticas, Estéticas y Ciudadanía”, no sólo por implicar una mejora en los contenidos de asignaturas (contenidos relevantes, para conocer, apreciar, disfrutar y expresarse)  y una reformulación de la formación ciudadana (con un corte progresista incluso usado como referente por los opositores a la reforma conservadora en España), sino que  implicó una revalorización de asignaturas consideradas como “especiales”, es decir, consideradas una pérdida de tiempo o sin importancia, como lo son Música, Artes Plástica, Cívica, Educación Física, Educación para el Hogar (cuyo cambio implicó un cambio de nombre para llamarse Vida Cotidiana) y Artes Industriales.

5. De una evaluación autopsia a una evaluación con sentido. Suprimir las pruebas de sexto y noveno año (incorporando pruebas diagnósticas), construir un Banco de Ítems para las pruebas de Bachillerato, eliminar la norma de repetición de grado (aquel adefesio curricular y humano de obligar a un estudiante a repetir todo el año escolar por perder únicamente 1, 2 o 3 materias), eliminar la vinculación entre la nota de conducta y la nota académica (todo estudiante que perdía conducta debía ir a convocatoria a todas las materias con notas de menor a  80), eliminar la sobre dimensión del último trimestre (si el estudiante perdía el último trimestre, aún pasando el promedio anual, perdía el año) y la introducción de la auto-co evaluación como parte de los procesos de aula, son algunos de los logros en la transformación de la evaluación educativa. Son pasos pequeños en una dirección correcta: construir una evaluación que permita la toma de decisiones y que permita una justicia educativa con respecto al proceso de aprendizaje de nuestros estudiantes.

6.  PISA, más que una evaluación internacional. Incluir a Costa Rica en las pruebas PISA nos permitió darnos un referencial de la educación costarricense en comparación con otros países del mundo (estamos bien con respecto a la región pero mal con respecto a los mejores). Ese es un logro menor; la mayor virtud de incluirnos en PISA fue remover las mentes y cuerpos de la descafeinada Dirección de (des) Control de Calidad, en tanto durante la aplicación de PISA tuvieron un proceso de aprendizaje total desde la práctica; un cambio no menor para una institución como el MEP.

7. Una Nueva concepción de las reformas. Muy subjetivamente se pude establecer como el mayor logro de la política educativa de los últimos 8 años. Durante este período se dio el reconocimiento tácito de las demandas del progresismo educativo latinoamericano, es decir, una lucha frontal contra la educación memorística y repetitiva, destrucción del “poder” divino de los contenidos como objetivo supremo del sistema educativo, programas educativos flexibles, desarrollo de competencias para la vida y la convivencia, derribar el rumbo de una educación únicamente para el trabajo, actividades de mediación centradas en la acción y el disfrute de los estudiantes, reformas interrelacionadas con núcleos en común, entre otros elementos que aportaron el primer gran intento, desde la oficialidad del sistema educativo, para una reforma progresista en educación.

8. La Educación para la vida. La inclusión de contenidos pertinentes para la vida, la inclusión de Educación para la Afectividad y Sexualidad Integral, la reforma de Vida Cotidiana (antes Hogar) y Artes Industriales, permitieron mover un poco al “dinosaurio en patines” que era nuestro sistema educativo. Las reforman apuntan en la dirección correcta, es decir, la construcción de una educación que permita el desarrollo pleno de los estudiantes (académico), las personas (para la vida) y para la productividad (para el trabajo), sin obviar para la convivencia. Especial mención merece Educación para la Afectividad y Sexualidad, la cual no sólo implicó una revolución pedagógica para los docentes de ciencias (una educación basada en el diálogo) sino que se enfrentó a las hordas del conservadurismo nacional.

9. La convivencia. Desde el 2008 se realizaron diferentes esfuerzos para disminuir los índices de violencia en centros educativos (El Cole en Nuestras Manos), sin embargo el 2010 marcó un antes y un después en el abordaje de la violencia. En ese momento, el MEP asumió el reto de transformar totalmente el enfoque para centrarse en la mejora de la Convivencia como principio de acción; ya no importaban estadísticas inventadas sobre violencia (cuantificación ficticia de goles, gritos, empujones y otros) sino las acciones realizadas en los centros educativos para promover la integración,  participación, solidaridad, respeto, disfrute y construcción de identidades (individuales y colectivas) en los centros educativos.

10. Las 10 Líneas Estratégicas para un  Centro Educativo de Calidad. Aprobado por el Consejo Superior de Educación en el año 2008, ante petición del Ministro, se convirtieron en el primer gran mapa de reformas integradas con un objetivo común. Desde la Política Educativa hacia el siglo XXI (1994), nuestro país no había desarrollado un referencial claro de metas, acciones y expectativas en el sistema educativo público, con el valor agregado de ser sintéticos y de fácil lectura. Sin duda, estas líneas deben mantenerse y expandirse para construir una política educativa que supere los limitados tiempos electorales.

11. Reforma de los lenguajes. El país lo exigía y la educación lo requería, la reforma en la contratación de docentes de idiomas (inclusión de exámenes para que el docente demostrará el dominio del idioma y cuyos resultados evidenciaron que menos del 20% de los oferentes estaban en la capacidad lingüística de impartir el idioma) junto a la reforma a programas de estudio en Español Primaria y Matemática en todos los niveles, permitieron procesos de transformación en mediaciones que, de lograrse su implementación en las aulas, abriría la puerta a una mejora cualitativa de los aprendizajes.

12. Mejora en recursos humanos. Después de luchas e intentos de complot (hasta  el robo de computadoras en el Servicio Civil), a partir del 2007 se logró, junto al Servicio Civil, la construcción de un sistema de concurso con uso de controles y tecnologías para facilitar la contratación de docentes, sin embargo, aún quedan tareas como la publicación de plazas disponibles, publicación de notas de asignación y digitalización total del proceso. Durante este período se logró contener el desorden tradicional de inicio de curso lectivo, en el cual presenciábamos filas interminables de docentes pidiendo, sino que suplicando, por su contratación al tiempo que miles de estudiantes se quedaban sin docentes durante semanas.

Los anteriores son doce referencias  son parte de un gran valor del rumbo educativo en los últimos años: la Defensa, Revalorización y Mejora de  la Educación Pública. Ya con eso tenemos un escenario mucho más positivo que países como España, México, la región centroamericana y algunos sudamericanos, en los cuales durante los últimos años ha existido un proceso paulatino de destrucción de la educación pública.

Aceptar estos logros no nos debilita como progresismo ni debilita al gobierno actual, permite mejorarlos y aprovechar camino andado para asumir nuevos (y urgentes) retos. Es clara y necesaria la exigencia por la mejora de la educación pública, ante lo cual la nueva administración del MEP tiene sendos desafíos y diferentes escenarios, así como la necesidad política de implementar su propio sello o condimento, ¿cuáles son las principales deficiencias y los posibles nuevos temas a incluir en la agenda educativa? Esa es la pregunta que guiará nuestra siguiente columna.

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