¿Costa Rica, país en crisis o de notables éxitos?

editorialLa imagen de un país en profunda crisis es lo que nos han vendido algunos con, no sabemos, que intención. La evidencia objetiva apunta en otra dirección. Veamos:

Costa Rica, una excepción regional: el país ha alcanzado importantes niveles de desarrollo desde la fundación de la Segunda República, según indicadores que luego veremos pero, más importante, fue el único país en América Latina que lo hizo en paz y democracia, sin que mediaran dictaduras o guerras fratricidas.

Desarrollo sostenido: la evolución positiva ha sido sostenida, incluso durante el período que para otros países fue la década perdida de 1980, sólo interrumpida por períodos de crisis externa. Sin embargo, por razones institucionales y de política pública, el país ha enfrentado esas crisis con una rápida y sólida recuperación. Dos ejemplos notables: en el período 1978-1982 la crisis internacional dejó a la mitad de la población en pobreza, pero unos años después bajó en casi un 40%, a una tasa cercana al 20%. En el 2008-2009 una nueva crisis, reconocida como la más severa desde 1929, golpeó la economía nacional. Gracias al escudo social adoptado por el gobierno, a medidas de fuerte contenido social como Avancemos y pensiones no contributivas, el impacto en los sectores vulnerables fue sustancialmente menor que en otros países de la región. Ahora, en los inicios del 2014, el crecimiento parece recuperarse, a niveles que posiblemente superen la media latinoamericana.

Costa Rica según el Indice de Progreso Social (IPS). Existe la preocupación porque el Indice de Desarrollo Humano y otros indicadores omiten aspectos esenciales del bienestar social o lo miden en forma muy parcial. El IPS conforma un grupo de indicadores más integrales, organizado en tres categorías (Necesidades humanas básicas, Fundamentos del Bienestar y Oportunidades) y 12 subcategorías. En el Mapa del IPS 2014 Costa Rica encabeza a la región de ALC en el puesto 25, seguido por Uruguay en el 26 y Chile en el 30. La ubicación por categorías es notoriamente favorable para nuestro país: en Necesidades Humanas Básicas nos supera Chile por tres puestos, pero superamos a Argentina y Uruguay, por 3 y 9 puestos, respectivamente; en Fundaciones del Bienestar, Costa Rica se ubica en el puesto 16, entre varios países desarrollados y bien distante de Chile, Uruguay y Argentina; en Oportunidades Uruguay ocupa el puesto 18, el 21 Chile y de inmediato Costa Rica.

Décadas de 1980 y 1990 en prosperidad: muchos países fueron víctima del fracasado modelo neoliberal y de sus principal instrumento de desarrollo, el Consenso de Washington. Costa Rica optó por un modelo hibrido que lo llevó por la senda del progreso, como lo demuestran muchos indicadores, entre ellos: 1) la producción cayó en 1982 a $2510 millones y en 1986 subió a $4.377 millones; 2) el coeficiente de inversiones fue de 27,3%, superior al chileno y al colombiano; 3) las exportaciones subieron de 38,6% del PIB en 1982 a 59,4% en 1996; 4) el desempleo cayó de 9% a 4,2% en 1994; 5) las familias pobres pasaron de 48,1% en 1982 a 15,8% en 1994; 6) la pobreza rural cayó en casi dos terceras partes; 7) los salarios, con un índice de 77,2% (base 100 en 1980) en pre-crisis, pasaron a 115,8 en 1993 y los salarios reales crecieron más rápido que el PIB; 8) la clase media pasó de 24,5% de las familias a 29,1% en 1994; 9) la esperanza de vida pasó entre 1980 y 1995 de 73,5 años a 75,6; 10) la mortalidad infantil de 19,1 a 13,2; 11) los nacimientos con asistencia médica de 91,5% a 97,7%; 12) la población cubierta con régimen de invalidez y muerte de 75,7% a 86,4%; 13) la de niños con desnutrición de 9 a 5,1; 14) la de población con agua potable de 96,1% a 98,5%; 15) los años promedio de educación de 5,9 a 6,8; y 16) la de PEA con educación primaria de 11,2 a14,8. Hacemos énfasis en esta corta lista de indicadores, porque en la retórica política se usa como descalificativo el neoliberalismo, modelo  que en Costa Rica no fue aplicado y que obviamente no es responsable del progreso alcanzado.

Siglo XXI: el progreso continúa. Aún nos encontramos bajo las secuelas de la peor crisis desde la gran depresión de 1929. En materia de crecimiento, el país tiene indicadores relativamente sanos, la mayoría por encima de la media esperada para el 2014 y años subsiguientes en la región. Los niveles de exportaciones son hoy los más altos en la historia del país y superiores a la meta prevista. El país ha sido líder en gasto social y ha tomado algunas iniciativas importantes, entre las cuales sobresalen el Programa Avancemos, el alza de las pensiones no contributivas y las redes de protección social del actual gobierno.

CEPAL destaca la importancia del gasto social en el período 2006-2010, unos de los 3 más altos de la región, como un escudo protector de los efectos de la crisis en los grupos de alta vulnerabilidad; el PNUD pone al país a la cabeza de la región, “según cobertura institucional de las series de gasto social utilizados”. Esa misma Organización, en informe reciente, de amplia difusión mediática, reconoce el impacto positivo de las políticas recientes y su efecto protector de los sectores vulnerables, a la vez que destaca el crecimiento de la clase media, que pasó del 30% en el 2000 al 40% en el 2011.

Desarrollo Humano: el informe correspondiente al año 2013 ubica a Chile y Argentina entre los países con desarrollo humano muy alto (posición 40 y 45) y a Uruguay y Costa Rica en el grupo de desarrollo alto, en posiciones 61 y 62, respectivamente. Si se toma el IDH no referido a ingresos, las similitudes son notables: Chile 0,863; Argentina 0,848; Uruguay 0,829 y Costa Rica 0,816. Sin embargo, reiteramos que el IDH deja por fuera importantes indicadores, que sí incluye el Indice de Progreso Social, que nos ubica en situación de privilegio a nivel mundial.

Conviene anotar que Argentina y Chile son países ricos en recursos naturales, mientras Uruguay tiene una población estable o ligeramente decreciente. Nuestro país, en cambio, tiene la más alta presión migratoria de la región y carece de ingresos significativos producto de la explotación de recursos naturales. En todo caso ¿corresponden los indicadores que hemos mencionado a los de un país en crisis? Rotundamente no. Diríamos más bien que se trata de un país bastante exitoso ¿Qué importancia tiene reconocer que nuestro país ha alcanzado logros notables en el contexto mundial? En esencia se trata de rechazar etiquetas que no guardan relación con los hechos fácticos y la actitud colectiva de desesperanza que se trata de alimentar con una retórica política que anuncia una implosión social-económica y  la necesidad de alguna forma de cambio radical. En realidad, los costarricenses deberíamos sentirnos orgullosos de nuestros logros y apoyarnos en ellos para mantener nuestra línea de progreso, en especial en los temas de reforma institucional, mejoramiento de la infraestructura, crecimiento para combatir con empleo e ingresos la pobreza y, ajustes estructurales para mejorar la equidad distributiva.