Corticos

noticortosA menos que pasen cosas excepcionales, don Luis Guillermo Solís y el PAC serán los responsables del próximo gobierno ¿Cómo será ese gobierno, a partir de las señales que sus propias palabras marcan? A continuación algunas reflexiones que tal vez puedan sugerirlo:

Estado disfuncional: entendemos que el principal problema que  encara el país es un Estado que nos cuesta una fortuna (equivalente al 78% del PIB) y, a su vez, es la traba principal que encaran nuestros proyectos de desarrollo y especialmente el combate a la pobreza y a la desigualdad. Los indicadores generales del país, a pesar de ello, son satisfactorios en el entorno de poscrisis 2008-2009, pero la globalización reclama más competitividad para posicionarse con ventaja y alcanzar niveles de crecimiento compatibles con nuestras aspiraciones. Nuestro Estado demanda cambios urgentes.

Las limitantes del cambio: los notables hicieron su trabajo y nos dieron 97 propuestas de reforma, concretas y acordes con los requerimientos de renovación del Estado. Otros grupos particulares, focalizados en el interés nacional, han complementado la propuesta de los notables, entre ellas la Vía Costarricense y la Agenda Nacional. El tránsito de las propuestas a la acción pasa por un sendero tortuoso: la atomización de nuestra política y la dificultad de superar el cortoplacismo político en aras del desarrollo nacional. El PAC conforma una de las 8 minorías parlamentarias, confronta evidentes divisiones internas y una fuerte corriente neoestatista compartida por el Presidente virtual y su círculo íntimo.

Sindicalismo el principal bastión de resistencia: si los obstáculos anteriores son importantes, el principal factor de resistencia proviene del sindicalismo público. Ello es evidente en la “huelga” efectuada el pasado jueves 20, de escasa participación. La resistencia sindical no representa un sentimiento mayoritario del país. Todo  lo contrario, la encuestas lo ubican como una de las instituciones más desprestigiadas. Sin embargo, derivan su gran fortaleza de la capacidad para inmovilizar el país, mediante el cierre, legal o ilegal, de las principales vías de comunicación. Este recurso ha sido el sustento para construir un régimen de privilegio, combinado con un alto nivel de improductividad.

Dos años de pausa nos ofrece el Presidente virtual, antes de actuar en materia fiscal y esa pausa puede representar un riesgo enorme. Primero, tres medidas sugeridas para generar confianza en la población, ha sido realizadas sin grandes impactos económicos. Segundo, el déficit fiscal es resultado de la crisis institucional (estado disfuncional), que tiene sus propios elementos de complejidad y que requiere de reformas urgentes y complejas, en el corto, mediano y largo plazo. No podrá realizarse en un tercer año, menos aún prolongarse en un cuarto año matizado por la política electoral. El riesgo es mantener el statu quo y dejar que la bola de nieve siga creciendo a una alta velocidad. En el 2018, el problema podría agravarse y representar consecuencias políticas, económicas y sociales mucho más serias.

Una columna periodística de esta mañana ofrece ejemplos de esta situación:

Energía: LGS ha dicho que urge bajar el costo de la energía para mantener la competitividad (y que) analizaría sus propuestas. Pero luego agrega que el tema de la energía es “ideológico en el sentido de que hay sectores que quieren utilizar esta discusión para buscar la apertura total del mercado…” Descalifica… a los que piensan diferente de él. Todas (las reformas)… van en el sentido de permitir un poco más de apertura en el mercado energético, de manera que el sector privado pueda ayudar a resolver el problema de la energía cara.

Deficit fiscal: …es otro tema en el que LGS enfrentará fuertes conflictos. Ha dicho que no hará reforma tributaria en los dos primeros años. También ha prometido más gasto público a muchos sectores. No hay duda de que ese escenario nos llevará a un déficit fiscal que eventualmente será insostenible. Para salvar la situación, no le quedará otra que reducir el déficit. Nadie habla aquí de déficit cero, como LGS dice en la entrevista del pasado lunes para descalificar, de nuevo, a quienes no piensan como él. Pero sí habría que llevar el déficit a un nivel razonable, compatible con el crecimiento de la economía.

Presión sindical: Si se quisiera (resolver el déficit fiscal) …con más impuestos, serían tantos que el crecimiento económico se estancaría. Habría que entrarles, de manera decisiva, a los disparadores del gasto. Y eso pasa por hacerle un gran recorte a los “pluses” salariales de los empleados públicos. Para ello, LGS debería abandonar su tono conciliador y estar dispuesto a enfrentarse a los sindicatos, que constituyen un grupo de interés con mucho poder y una base electoral muy fuerte para el Partido Acción Ciudadana.

El futuro: Don Luis Guillermo, Presidente virtual, proyecta una imagen positiva y un tono de conciliación, del cual se deriva un cierto sentido de confianza en la ciudadanía. La situación podría cambiar a partir del 1 de mayo, cuando esa misma ciudadanía demande acciones concretas frente a los delicados retos que enfrenta el país. Pronto veremos cómo la Presidencia y la ciudadanía mantienen su relación de confianza o se ensancha la brecha ya existente entre ambos.