PARTE II – COSTA RICA AHORA Y CHILE HACE 40 AÑOS: LA NECESIDAD DE UN “THINK TANK” COMO MEJOR RELACIONARSE CON LOS EE.UU.

Por Warren Crowther, warren13@racsa.co.cr

Ilustro formas específicas de influir o intervenir a favor de mayor violencia e inseguridad acá:

  • Los EE.UU. romantizan la guerra, perdona rápidamente sus propios errores en ella y obliga el comportamiento consistente con ellos, por ejemplo por medio del Artículo 21.1 (b) del TLC (CAFTA).  Este artículo dice “Ninguna disposición de este Tratado se interpretará en el sentido de impedir que una Parte aplique medidas que considere necesarias para cumplir con sus obligaciones respecto al mantenimiento o la restauración de la paz y la seguridad internacional, o para proteger sus intereses esenciales en materia de seguridad.”
  • Al mismo tiempo, más que comparte, exporta sus propios problemas sociales incluyendo distintas manifestaciones de violencia, para mantener su sentido de superioridad moral y hegemonía política y económica y para aliviarse en algo las presiones para rectificar malestares internos.   Las nuevas y crecientes manifestaciones de violencia en Centroamérica pueden relacionarse directamente con el consumo y tráfico de drogas, el tráfico de armas, y la expulsión de miles de centroamericanos incluyendo muchos acusados de delincuencia.  Al no atacar estos problemas en sus raíces, estos superan las capacidades en la región para contenerlos.
  • Otro ejemplo de esta exportación de su problemática social se refiere a los fugitivos pedófilos de los controles de las Leyes Megan que tienen casi todos los estados de los Estados Unidos.  Ellos adoptan a Costa Rica como paraíso y originan gran parte de la explotación sexual comercial de menores de edad en el país.   Es necesaria una excelente articulación entre Migración costarricense, Interpol y las bases de datos policiales estadounidenses.
  • En todas estas manifestaciones de violencia, se necesita conciliar los objetivos compartidos entre los países pero no bien articulados entre sí en la práctica.  Por ejemplo, hay que evitar que el terrorismo sea una variante de antisubversión como pretexto de exageradas intervenciones o presencias militares.
  • Otro ejemplo de esto es la necesidad de que los EE.UU. respete plenamente la no militarización en Costa Rica, y no presione a favor de la presencia en el terreno nacional de uniformados militares estadounidenses que tendrían inmunidad diplomática.   Tal vez se pueden crear puntos de entrega de los traficantes de drogas que esos militares logran apresar en alto mar, aunque lo más importante es retomar el tema de adicciones en general y ver como mejorar manejarlas.
  • Finalmente, en el tema de violencia y seguridad, las reservas que deben tener Costa Rica y el resto de Centroamérica con respecto a intervenciones o presencias inconvenientes de militares estadounidenses se relacionan mucho con las reservas sobre contaminaciones ambientales, dado que se ha reportado que el contaminador más grande en el mundo es la fuerza armada de ese país.

En lugar de ser un ejemplo positivo para el mundo, Costa Rica es una espina para el Pentágono, un mal precedente.  Ha mostrado como llevar 65 años sin ejército, sin preparar a los educandos a legitimar la guerra y violencia como transacciones normales y hasta patrióticas, como sucede en la gran mayoría de los países.   Son bondades que ni los padres de familia o docentes en este país reconocen.  Costa Rica tiene que concientizar y prepararse mucho mejor para no ser, como Chile, otro país víctima de la legitimización y eventual predomino de valores de militarización y violencia.

Estos son motivos de proponer en Centroamérica un grupo de pensadores o “think tank” que estudie con autonomía, competencia y responsabilidad las relaciones con los EE.UU.   En otro artículo, pretendo ofrecer otros motivos.

En previos artículos, he resumido la intervención de los EE.UU. en la preparación del golpe del Estado y el sistema de represión en Chile en los años 70, mencioné la importancia de tomar lecciones de esta experiencia, e ilustré como en el fondo hay continuidad de incidir mucho en la violencia y militarización en esta región, de ninguna manera excluyendo Costa Rica como receptor de estas influencias e intervenciones muy inconvenientes.

Además de los ejemplos que he ofrecido de la continuidad de esta influencia desde el Norte directamente en manifestaciones de violencia e inseguridad acá, hay otros temas afines de intervenciones e incidencias inconvenientes, y algunas deseables:

El relacionamiento económico. Se necesita un referente aparte de los usuales al examinar el relacionamiento económico entre los EE.UU. y esta región.

Cuando se descubre que el productor de café o melón recibe solamente 8% del valor de su producto que paga el consumidor en el Norte, que mucho menos de ese 8% es neto para él y que docenas de trámites absorben mucho del resto de los 92% del valor agregado, se debe analizar mucho mejor como aumentar la participación del país en este valor agregado o reducirlo para que el precio final sea menor.

El manejo de la tasa de cambio frente a la presión continua de devaluación efectiva del dólar por la inflación de colones significa un inmenso desempleo en los sectores de la maquila, turismo, artesanía, exportaciones agropecuarias y otros sectores que dependen de ingresos en el dólar.

Al mismo tiempo, existen enormes mercados por ejemplo de turismo desde el Norte que no son aprovechados suficientemente, como el turismo educativo que irónicamente requiere relativamente poca inversión pero sí cierta tramitación de certificaciones, mercadeo, estadías y apoyo de telemática en este país.

Todo esto requiere formación y capacitación especializada en la que puede ayudar los EE.UU.  Es indicativo que hasta este año los colegios técnicos profesionales cuentan con una especialidad (entre las 52 que colectivamente ofrecen) en logística y distribución, después de décadas de reclamos del mundo de los negocios de mayor atención.   El curriculum universitario y colegial de otras disciplinas por ejemplo en turismo e informática, también requiere grandes modificaciones.

Centroamérica va a tener que analizar su situación por sí misma referente al impacto del TLC (CAFTA) en su economía, particularmente como este “acuerdo de libre comercio” fortalece e institucionaliza el “comercio desleal” entre los mismos países centroamericanos.  La más impactada negativamente de esto es la juventud de Costa Rica, que es la menos competitiva dado que el más alto salario mínimo y los cobros sociales a las empresas en su país se combinan con la desatención a la curva demográfica en cuanto a sus requerimientos educativos.

El TLC también superpone los intereses de empresas transnacionales sobre otros intereses sociales y ambientales en la región, y dificulta la resolución de estos requerimientos.

La cooperación internacional, incluyendo la bilateral y multibilateral ha sido muchas veces un protagonista más con su propia agenda y desarticulación en programas de muy intensiva inversión fiscal.   Esto se ha estudiado con respecto a la cooperación de muchas distintas fuentes a19 grandes programas del gobierno costarricense.

Otro reto es como hacer que los EE.UU. sea un aliado de calidad  como  lo fue en el año de 1940 cuando Costa Rica y Nicaragua firmaron la Convención que reconoció que las premisas de previas resoluciones que los EE.UU. había hecho (p.e. Laudo Alexander) no eran realistas, debido al caprichoso movimiento natural de los canales y los sedimentos en el Delta del Río San Juan.  También reconocieron mutuamente los intereses de fondo de los dos países colindantes: salida de mar permanente en el territorio nicaragüense con calado suficiente para barcos, y acceso en lo posible con este calado a las comunidades costarricenses.  En ese caso los EE.UU. ofreció su Cuerpo de Ingenieros del Ejército para buscar y construir una solución.    Esta Convención fue archivada debido a la entrada de estos países en la Segunda Guerra Mundial, y curiosamente ninguno de los dos países centroamericanos la menciona para facilitar la resolución del conflicto presente.

La migración a los EE.UU. Hay que ver cuestiones más de fondo con respecto a las tendencias y dificultades de migración de esta región hacia los EE.UU.

Uno es cómo responder mejor a la tendencia creciente de colegiales en muchos lugares de Costa Rica, especialmente rurales y suburbanos, de creer que su mejor futuro estará en EE.UU., no comprendiendo ni los colegiales ni las comunidades que son el recurso que más necesitan las comunidades para su propio desarrollo.

Otro es el maltrato y hasta tortura bárbara de latinos que los EE.UU. envía al Centro de Inmigrantes en Miami para su expulsión a sus respectivos países , como le sucedió a mi esposa costarricense por una confusión de nombre con una traficante, y mi esposa padeciendo de un tumor cerebral no estaba en condiciones de contestar ninguna pregunta.

Existe mucha evidencia de cada uno de estos retos y su manejo muy inadecuado en el presente.   También ha habido ensayos o instancias de mejores prácticas y sugerencias para encarar algunos de ellos.

Existe un ponente sentido de impotencia frente a las influencias externas, de forma similar a como sucedió al tratar de rebasar los regímenes militares sudamericanos.

Los EE.UU. exportan valores muy positivos, pero no tenemos en Centroamérica un “think tank” que estudie con autonomía, competencia y responsabilidad como reconocer y separar lo bueno, lo malo y lo feo que se recibe acá.    Costa Rica para sí y para Centroamérica debe adoptar una posición estudiosa y propositiva.