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noticortosNeoestatistas y aperturistas, dijimos es la distinción de dos tendencias principales del entorno político nacional. Los primeros quieren más Estado y los segundos seguir la línea de las aperturas que han caracterizado la respuesta económica nacional al entorno global. Además, el Estado costarricense podría ser uno de los más caros del mundo, con un costo del 78% del PIB nacional, según los más recientes indicadores (PIB según BCCR y presupuestos público, según CGR). El modelo actual se ha desempeñado bien, con excepción de los períodos de crisis cíclicas exógenas.

Energía eléctrica, se ha convertido en un factor de competitividad, con clara incidencia en oportunidades de empleo e ingresos. Ya varias empresas han decidido su traslado a países con costos inferiores a los nuestros, que siguen creciendo, en parte por ineficiencia institucional y en parte por el efecto cambio climático. La posición aperturista: ampliar la participación del sector privado en la generación eléctrica, con lo cual se crearían condiciones estructurales que obliguen al ICE a incrementar eficiencia y reducir costos; y eliminar los topes en generación de energía limpia, vía geotermia, eólica, solar y biomasa. La posición neoestatista: mantener el statu quo (soy iceista les dice don L. G. Solís a los sindicalistas) y reducir impuestos sobre el diésel o bunker utilizado para sustituir déficits estacionales. Esta opción aumenta el déficit fiscal y mantendría los niveles de ineficiencia, principales causantes de los costos energéticos.

Oposición a los tratados de libre comercio, por ahora focalizada contra la Alianza del Pacífico, es la posición neoestatista del FA. Según La Nación, La agrupación argumenta que dicha alianza solo aporta “nuevos acuerdos comerciales aperturistas que limitan la capacidad del Gobierno y los sectores populares de fortalecer el mercado interno”. Posición por cierto congruente con la cercanía del FA con el chavismo y los países del ALBA, que conforman el otro bloque económico regional, por cierto con las economías que ha sido mayormente afectadas por la crisis. La Alianza del Pacífico tiene dos aspectos de interés: que agrupa a las economías más dinámicas de la Región, México, Colombia, Perú y Chile, y que asocia el crecimiento económico con otras metas de desarrollo en equidad, como educación, institucionalidad democrática, salud, etc. Por otra parte, es evidente que el país no puede basar su modelo en la capacidad del mercado interno por la pequeñez de nuestro país, lo que no implica que deba ignorarlo, pero tampoco utilizarlo como excusa para oponerse a los acuerdos comerciales aperturistas, base de nuestro modelo.

Pobreza y desigualdad son términos que dominan la retórica electoral ¿Qué ha hecho el país en torno a estos dos problemas? Después del fiasco de la Administración Carazo, que dejó al país sumido en la pobreza generalizada, el país se recuperó gradualmente y la pobreza bajó a un 20%, indicador que se ha mantenido estable durante casi 30 años. En el año 2007 se logró bajar a un 16,7%, un éxito importante que sepultó la crisis del 2008-2009. En los años subsiguientes aumentó y ahora 2014 ha regresado cerca del 20%. Es uno de los más bajos de América Latina, sin embargo el país no ha querido cuantificar el factor migratorio en su nivel de pobreza. Costa Rica tiene más de medio millón de migrantes, un 73% de los cuales son nicaragüenses y su mayoría posiblemente pobres. Conocer el peso relativo del factor migratorio no debilitará nuestra solidaridad con los hermanos nicaragüenses, sino tener un mayor conocimiento de los elementos que caracterizan nuestra pobreza. Con mayor conocimiento posiblemente podamos atacar mejor el problema de la pobreza de toda la población residente en el territorio nacional.

El déficit fiscal no puede esperar dos años, como pretende don L. G. Solís. Su razonamiento es correcto, pero su enfoque equivocada. Cierto que para pasar un proyecto fiscal se requiere dar confianza a la población de que los recursos no resultarán en más despilfarro. Pero también es cierto que para lograr economías y eficiencia a niveles importantes, se requiere una reforma institucional que es mucho más compleja y de difícil ejecución que la misma reforma fiscal. Es necesario reconocer que el problema fiscal es resultado (producto) de la crisis institucional. En consecuencia, la segunda debe anteceder a la primera o, por lo menos, que sean simultáneas, porque de otra manera más recursos públicos resultarán en mayor déficit fiscal. Si queremos que el país retome la ruta del desarrollo, la reforma del Estado y una administración pública más eficiente es el punto de partida. La magnitud del problema es tal que un partido responsable ya debería de tener sus respuestas organizadas ¿Las tiene el PAC? ¿Las tiene el PLN? La población tiene el derecho a saberlo.

¿Debate de ideas? Parece que la segunda ronda nos dará la posibilidad de tenerlo, precisamente en torno  a los temas interdependientes de reforma institucional y déficit fiscal. Según parece habrá un primer debate de los técnicos del PLN y del PAC; y luego un segundo, entre los candidatos presidenciales ¡Excelente! El primero se concentrará en la dimensión económica y los factores causales de ambas crisis asociadas, para entender en forma integral su verdadera naturaleza; el segundo nos dará una apreciación de cuál partido está mejor preparado para el mayor reto: implementar las reformas correspondientes, en un entorno caracterizado por la atomización política y específica del congreso, y la resistencia sindical que seguro intentará paralizar el país. Dicho esto, también conviene saber cómo el próximo gobierno involucraría a todas las partes interesadas, incluidos los partidos políticos, la sociedad civil y los gremios.

¿Mienten los sindicatos? Es lo que afirma el Gobierno y lo sustenta en cifras. La huelga del día de hoy es injustificada: el 0,43% es solo el ajuste por costo de vida en el segundo semestre; el ajuste acumulado del 2013 se ubicó entre 4,5% y 9,2% por costo de vida y anualidades, sin considerar otros pluses; el incremento menor es mayor a 18 mil colones y para docentes significa entre más de 50 mil y 52 mil colones; los salarios del sector público son sustancialmente más altos que los del sector privado; y, los salarios del Presidente, de los ministros, presidentes ejecutivos y otros jerarcas públicas están congelados. Ojo: nosotros decimos que los sindicatos no mienten, solo se disfrazan. Ya lo dijo Ottón Solís en algún momento durante la campaña electoral del 2006, el sindicalismo público en Costa Rica no es laboral, es político. Lo malo es que, siendo político, se disfrace de laboral y omite participar en los procesos electorales como una tendencia política, hoy posiblemente integrada al FA.