Gastos ahogan cada vez más al Estado

Necesidad de una consolidación fiscal es más evidente

 

 

Los gastos ahogan cada vez más al Estado, el pago de intereses y las transferencias que se deben hacer a otras instituciones, dejan poco espacio de maniobra al Gobierno para invertir en proyectos que traigan desarrollo al país.
En ese sentido se reportó un incremento del 12,3% en el gasto del Gobierno central a inicios de diciembre, como resultado de un incremento en el pago de intereses y de mayores transferencias corrientes a otras instituciones.

En el caso de los intereses, estos experimentaron una variación interanual del 27%, incremento que se encuentra alineado con un saldo de deuda creciente y con la necesidad del Gobierno central por realizar colocaciones en meses durante los cuales las tasas de interés fueron altas.
Por su parte las transferencias se vieron impulsadas por las que se realizaron a las universidades y a la Caja de Seguro Social —por la aprobación de la Ley Antitabaco—.
“El espacio de acción para reducir el gasto es cada vez más estrecho. Las rigideces presupuestarias, ya sea por medio de las obligaciones legales o los mandatos constitucionales, nos impiden hacer mayores cambios”, indicó José Luis Araya, ministro a.i. de Hacienda.
La obligación por contener el crecimiento del gasto del Gobierno central y seguir buscando acciones que no impulsen el crecimiento del déficit para acelerar la economía y dinamizarla, es parte de lo que propone la autoridad hacendaria para 2014.
El déficit financiero alcanzó el 4,6% del Producto Interno Bruto, algo que no puede ser sostenido en el tiempo de acuerdo con las autoridades presupuestarias, por ello se deben buscar soluciones.
Estas cifras refuerzan la necesidad de iniciar un proceso de consolidación fiscal sostenible, que le permita al país sanear sus finanzas y no estar en peligro de una crisis como la que viven países como Grecia o España.
Por otro lado, los ingresos tributarios mostraron una variación interanual del 9,1%.
Este crecimiento es resultado principalmente de la evolución de los impuestos a los ingresos y utilidades, el único a los combustibles, los impuestos a la propiedad y a los productos del tabaco.
El impuesto general sobre las ventas y el selectivo de consumo son los que se muestran poco dinámicos, con tasas interanuales bajas e inclusive negativas, explicado sobre todo por el componente aduanero que conforma estos tributos.
Aunque durante los últimos meses hemos observado un repunte en la actividad económica, su efecto sobre la recaudación no ha generado el impacto que esperaba Hacienda.
“Durante el año hemos realizado esfuerzos importantes por incrementar la recaudación por la vía administrativa por medio del trabajo conjunto con otras entidades, cambios en el modelo de fiscalización o digitalización de procesos, pero los resultados de estas medidas se percibirán más a mediano o largo plazo”, indicó Araya.

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