El verdadero peligro de la democracia.

Por Daniel Calvo, http://www.danielcalvo.com/

La llegada del periodo de tregua electoral por las celebraciones de Navidad y Fin de Año, representa un respiro dentro de una campaña hasta el momento insípida y fría.

Los partidos políticos deberían aprovechar este receso para reflexionar sobre la oferta y estrategia de comunicación que han venido presentando al electorado, la cual en lugar convencerle para que asista a las urnas, lo ahuyentan, con repercusiones devastadoras para la política en general y por ende para nuestra democracia.

Hoy la estrategia de los tres principales candidatos a la Presidencia de la República según las encuestas, se centra más en la descalificación del contrario, que en plantear propuestas concretas a un electorado, que con sobrada razón se encuentra confundido e indeciso. ¡Hastiado hasta el cuello de la política!

El malestar ciudadano alimenta un peligroso estado de desconcierto y el cabreo generalizado todavía no encuentra un líder quien lo encauce. El poder se encuentra disperso y eso es tan peligroso para la democracia como la concentración del mismo, sobre todo sí quienes lo alcanzan lo entienden como un fin y no como un medio.

La intolerancia sigue creciendo y es alentada de manera imprudente por los candidatos de turno y seguidores convertidos en fanáticos, quienes con miedo manipulan y seducen masas, intentando recrear tiempos de guerra fría que algunos creíamos superados. El macartismo y el resto de prejuicios ideológicos, lamentablemente para algunos, todavía siguen vigentes.

El simplismo aunado a las campañas del miedo empleadas por diferentes agrupaciones y la utilización de etiquetas para estigmatizar contrarios desde los diferentes puntos del espectro ideológico, reducen nuestro panorama electoral hasta el absurdo, donde si uno apoya a Villalta es un “chavista de extrema izquierda”, si uno va con Araya un “continuista neoliberal” y si uno va con Guevara un “capitalista de extrema derecha”.

Es cierto que las diferentes alternativas según quienes y cómo se miren, pudieran representar en algún sentido un grave peligro para nuestra democracia y ocasionar pánico en algunos sectores de la sociedad, pero difícilmente sea mayor al que ya hemos y estamos causando con esta cruzada de ataques, la cual algunos creen que afecta a un partido en particular, cuando realmente los afecta a todos.

La anti política se adueño de la campaña y pudiera también hacerlo de nuestra democracia sí,  los políticos, la prensa y la ciudadanía, seguimos alimentándola irresponsablemente.