La mejor herencia legislativa.

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el 9 diciembre, 2013

Los resultados de la última encuesta de Unimer para La Nación, que en los últimos días han desatado pánico en amplios sectores de la sociedad y varias de las fuerzas políticas del país, pudieran tener efectos positivos para nuestra democracia.

El triple empate técnico que sitúa a tres fuerzas políticas con prácticamente las mismas posibilidades de convertirse en gobierno, genera un nuevo estado psicológico en los líderes de otras agrupaciones, lo que permite lograr al menos un mínimo común denominador sobre algunas de las reformas que requiere el Reglamento Legislativo.

En esta ocasión la coyuntura que generalmente siempre ha jugado en contra de realizar grandes reformas, por primera vez parece jugar a favor. La incertidumbre electoral de nuestro futuro, producto de los altos niveles de volatilidad, aunado a que nos encontramos al final de un nuevo periodo constitucional, por lo cual las nuevas reglas legislativas tendrían repercusiones para quienes vienen y no para quienes están, favorecen para el cambio.

Independientemente del grupo político que resulte electo y la ideología con la que comulgue o se le tache, el verdadero peligro de la democracia estriba en que esta no brinde solución oportuna a las demandas de la sociedad y esto solo será posible sí se realizan reformas importantes al reglamento interno de la Asamblea Legislativa, centro neurálgico de nuestra democracia.

Entre las reformas planteadas en esta propuesta que esperamos se encuentre cercana a ver la luz, sobresale:

  • Reducción en los tiempos destinados para el uso de la palabra tanto para la discusión de proyectos como cuando se discutan nombramientos o renuncias, así como votos de censura.
  • Disminución de las sesiones para presentar mociones vía artículo 137, pasando de cuatro a dos.
  • Posibilidad que las mociones de reiteración puedan ser conocidas y rechazadas en conjunto, mediante moción aprobada por mayoría de los presentes, así como establecimiento de una fecha límite para conocerlas y votarlas.
  • Establecimiento para que la moción de avocación solo proceda una vez por proyecto, fijando también un plazo para conocer y votar este tipo de mociones.
  • La ampliación de la utilización del mecanismos de vía rápida (Art 41 bis), según el número de diputados que integran cada fracción.
  • Consignar el voto de cada diputado, utilizando herramientas tecnológicas, lo que representa una reforma fundamental en aras de la transparencia.
  • Entre otras.

Todas las anteriores importantes, pero no suficientes. Las reformas que finalmente han logrado ser aprobadas, son producto de lo posible y no tanto de lo deseable, lo cual no debe restar merito, sino más bien producir jubilo por el consenso logrado, en un tema que llevaba años esperando y que representa uno de los mayores logros de la actual Asamblea Legislativa y la mejor herencia que puedan realizar los actuales legisladores a quienes entrarán el próximo mayo.