Consumidores responsables

 

El 20 de agosto de este año marcó el día en que el presupuesto natural anual del planeta se agotó. Es decir,empezamos a sobregirarnos creando un déficit ecológico. Según la Global Footprint Network, en tan solo ocho meses demandamos más recursos renovables que los que teníamos disponibles.

Este uso insostenible también muestra la inequidad en la distribución de los recursos. De acuerdo con William Rees, uno de los creadores del concepto de la huella ecológica,para cada habitante de la Tierra existe un total de 1.7 hectáreas globales, y mientras la gente pobre vive solamente con un tercio de esa cantidad, el uso per cápita en los países de renta alta va de 4 a 10 hectáreas globales.

Por ejemplo, los europeos usan de 2 a 3 veces su parte de la biocapacidad del planeta, mientras que los norteamericanos, de 3 a 4 veces.

La llamada biocapacidad global es de 12 millones de hectáreas. Sin embargo, el crecimiento económico y material actual está siendo financiado en parte por el agotamiento de un capital natural esencial y no sustitutivo y a costa de los sistemas de apoyo de la vida, según sostiene Rees.

La situación es aún más seria si tomamos en cuenta que a partir de este capital natural se crean productos que generan toneladas de residuos que no se tratan. Hace unos días tuve la oportunidad de participar en el X Foro de la organización italiana Greenaccord sobre el tema precisamente de los residuos, junto a otros periodistas de distintos países en la ciudad de Nápoles. El problema, sin duda, es común. Y es un problema precisamente porque se ve como un mal necesario para el que no siempre existe una respuesta.

A propósito de la Cumbre de Cambio Climático, la COP 19, que ya tiene lugar en Polonia, si hay algo que estamos lanzando a la atmósfera en grandes cantidades como material de desecho que nos afecta globalmente es el dióxido de carbono. En el siglo pasado se dio un incremento del 40% en la presencia de este gas en la atmósfera y para evitar que la temperatura global se incremente más allá de los dos grados, según una investigación del Tindall Centre for Climate Change, el mundo debería reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 90% para el año 2050.

Volviendo a tierra, hay muchísimos residuos con los que tampoco sabemos qué hacer porque carecemos de una estrategia integral. Yo siempre he pensado que una empresa no debería poder lanzar al mercado productos cuyos residuos no se puedan tratar. Un caso es el “estereofón”, que no se recicla en el país y se produce por montones.

Mucho del problema está en los hábitos de consumo en las distintas sociedades: ¿qué y cuánto necesitamos realmente? Porque tampoco se trata de comprar innecesariamente aunque reciclemos. Y, ¿por qué no pensar también en intercambiar cosas que no queremos por otras que necesitamos?

Ya fueron consumidos muchos recursos en los nuevos productos que estamos comprando, volviendo al tema del déficit ecológico.

Si revisa su basura, su bodega, su refrigeradora, su guardarropa, se dará cuenta de que siempre se puede ser un comprador o compradora más responsable… ¿Qué dice?

TOMADO DE:  http://www.elfinancierocr.com/blogs/sostenible/consumo_responsable-huella_ecologica-residuos_7_409829017.html