Los tres pilares de un Estado sano

Es nuestra contribución al diálogo, tras iniciativa del Ministro de Hacienda

El tema de las finanzas públicas es fundamental para el futuro de Costa Rica, cuyo Gobierno cada año gasta cerca de $2 mil millones más de lo que recauda.
Si esto siguiera así, el Gobierno iría a la quiebra.

Si el Gobierno va a la quiebra, mucha gente va a perder dinero, incluidos los jubilados y cualquier tenedor de los bonos de Costa Rica, mientras que muchos empleados del sector público perderían sus puestos de trabajo.
En su informe, que describe la crisis que se avecina, el ministro de Hacienda, Édgar Ayales, la semana pasada solicitó las contribuciones a un diálogo nacional sobre el tema de las finanzas públicas.
Este análisis en muchos aspectos está de acuerdo con las propuestas del Ministro, al tiempo que sugiere algunas variaciones, que creemos mejorarán la eficiencia de la economía nacional.
Nuestro plan se basa en tres pilares:
En primer lugar, el Gobierno debe ofrecer mejores servicios por menos dinero.
En segundo lugar, tenemos que hacer que los evasores de impuestos, contribuyan con la sociedad.
Tercero, necesitamos normas fiscales que produzcan ingresos adicionales para el Gobierno, así como fomentar la inversión y la creación de puestos de trabajo.
Es imposible saber con cuánto dinero cada sector de la sociedad debe contribuir para resolver el problema del déficit.
En aras de la sencillez y la equidad, nuestro enfoque supone la eliminación por parte de cada pilar, de un tercio del déficit, o sea $666 millones.
Junto con el Ministro de Hacienda, esperamos con interés un debate en los próximos meses, que conduzca a la renovación económica del país.

 

Primer pilar: Reducir el costo del Gobierno

El sector público cada año gasta ¢1 billón más de lo que gana.
La mayor parte del dinero se destina a los empleados, que en muchos casos ganan dos veces más que las personas en el sector privado, que realizan trabajos similares.
Ahorraríamos ¢333 mil millones, mediante la combinación de una congelación de la contratación laboral, y una compensación razonable por los empleados del Gobierno.
Los contratos a terceros para consultorías también se congelarían.
La congelación por cinco años plazo en el Gobierno, así como en las instituciones que dependen de la financiación del Gobierno, no afectaría la calidad de los servicios públicos.
El Gobierno puede trasladar el personal a los sectores de alta demanda, de las áreas que cuentan con demasiado personal.
Una opción es que los empleados estatales trabajen otros 15 minutos al día.
Mientras tanto, ningún empleado del Gobierno perdería su puesto de trabajo.
Para asegurar que su poder adquisitivo no se vea afectado, los trabajadores del sector público durante los próximos cinco años recibirían ajustes iguales a la tasa de inflación.
Muchos empleados del Gobierno actualmente reciben grandes aumentos anuales, gracias a varios privilegios, que van desde la antigüedad hasta la dedicación exclusiva. Pero a menos que el Gobierno siguiera endeudándose más cada año —y eventualmente quebrar— no podemos financiar los privilegios, con el dinero que no existe.

Segundo pilar: Recaudar los impuestos existentes

 

Podemos encontrar ¢333 mil millones por la reducción de la evasión fiscal.
Miles de empresas costarricenses actualmente evaden impuestos, porque nadie jamás las audita.
El Gobierno cuenta con decenas de excelentes contadores en varios departamentos, que podrían auditar estas compañías.
También podrían auditar a los profesionales independientes y otros, que contribuyen con poco o nada de impuestos, según el Ministerio de Hacienda.
Por cierto, hay un exceso de contadores en el servicio público, dado que cada ministerio tiene sus propios profesionales, que en muchos casos duplican el trabajo de sus colegas de otros departamentos.
Acabaríamos con más de la totalidad del déficit, si elimináramos la evasión, dijo el exministro de Hacienda, Fernando Herrero, en una columna de agosto pasado en este medio.

Tercer pilar: Establecer nuevos impuestos

 

Para eliminar el déficit, necesitaríamos otros ¢333 mil millones, los que ingresaríamos con varios cambios fiscales, que tratan a las personas por igual.
Si fuera justo gravar una actividad rentable en particular, deberíamos gravar todas.
De igual manera, cada persona debe pagar un impuesto parecido a lo que pagan las demás personas.
En la práctica, nada sería perfectamente igual.
Sin embargo, podemos mejorar la situación actual, mediante la creación de los siguientes impuestos:

° Ganancias de capital
La gente debe pagar los impuestos sobre las utilidades reales, que obtienen al vender los bienes raíces —el llamado impuesto de ganancias de capital.
En la actualidad, la gente paga impuestos, al vender un producto en una tienda, pero no cuando vende un lote.
Esto es injusto para las empresas, que pagan impuestos, mientras que los vendedores de propiedades no pagan nada.

° Prestación de servicios
La mayoría de los proveedores de servicios deberían cobrar el impuesto de ventas.
Actualmente, los consumidores suelen pagar este impuesto cuando compran los productos físicos, pero no cuando compran los servicios.
Esto es injusto para los fabricantes, que deben agregar el 13% al precio de sus productos, mientras que los proveedores de servicios no cobran nada.

º Ingresos por intereses
La gente pagaría un impuesto del 15% sobre el dinero que gana por concepto de intereses en los depósitos a plazo.
En comparación, los intereses devengados por dichos depósitos actualmente pagan tasas de solo el 8% en algunos casos, y cero en los demás.

° Cooperativas
Las personas que ganan dinero a través de una cooperativa o mutual deberían cancelar el impuesto sobre la renta, a la misma tasa que pagan los accionistas de una empresa, o sea hasta el 40%, o al menos la de las personas físicas, de hasta un 25%.
Un miembro de una cooperativa o mutual hoy paga el 5% de impuesto sobre la renta.

° Renta de asalariados
Las tasas de impuesto sobre la renta del 15% al 25% se aplicarían a muchos asalariados, que actualmente pagan poco o nada.

• Otros
Estos cambios, junto con la eliminación de varias exenciones de la canasta básica, así como un impuesto sobre las ganancias de la lotería, traerían ¢333 mil millones.

Fred Blaser
Co Presidente RMG
Rosemary Engels
Co Presidenta RMG
@La_Republica

TOMADO DE: https://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=533307198