Pensión voluntaria, reto país

Los profesionales con ingresos mayores son más vulnerables, debido a que recibirían montos inferiores a los que están acostumbrados

 

 

Ampliar la cobertura en el régimen de pensión voluntaria con el fin de que las personas que cumplan la edad de jubilación tengan una retribución acorde con su nivel de vida, es el gran reto del país para los próximos años.

Costa Rica cuenta con el mayor nivel de cobertura básica de Latinoamérica para recibir una pensión, con una tasa del 70%, de acuerdo con el estudio “Mejores pensiones, mejores trabajos”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Dicha publicación advierte que para 2050, en la región habrá unos 140 millones de personas en edad de jubilación, pero si no se hacen reformas, entre un 40% y un 60% de ellas no recibirán una pensión adecuada.
El país ha hecho esfuerzos para incluir entre los cotizantes a las personas que trabajan por cuenta propia, como por ejemplo los profesionales liberales.
El incentivo es que pueden disfrutar de los beneficios de la seguridad social e incluir a sus familiares.
Sin embargo, solo un pequeño porcentaje de esa cotización se destina a la pensión, monto insuficiente para que el cotizante mantenga su nivel de vida una vez que llegue la edad de retiro.
El problema es que sus aportes son únicamente para el colectivo fondo de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).
Al fondo de capitalización individual, que otorga un monto adicional para completar la pensión solo tienen acceso los trabajadores asalariados, confirmó Édgar Robles, superintendente de pensiones.
Cálculos de SUPEN establecen que el ingreso por pensión disminuye un tercio en relación con el salario.
Para quien devenga ingresos propios, a la edad de retirarse, recibirá todavía menos dinero.
Una solución para estas personas es que coticen para un fondo voluntario.
No obstante, esta opción es impopular entre los costarricenses.
En Popular Pensiones, por ejemplo, quienes cuentan con una pensión voluntaria representan menos del 5% de los afiliados, confirmó Marvin Rodríguez, gerente general de dicha entidad.
“Las personas tienen que tomar en cuenta que cuanto más ganen, menor porcentaje de su salario les corresponde como pensión por parte del IVM”, sostuvo Rodríguez.
En este sentido, será necesario continuar y ampliar los esfuerzos de educación financiera y concientización que vienen haciendo la Superintendencia de Pensiones y las operadoras para incentivar el ahorro voluntario como un mecanismo para garantizar la calidad de vida de los adultos mayores.
El involucramiento del trabajador y su comprensión del funcionamiento de un fondo de pensiones, es fundamental para mejorar la cobertura, sostuvo Robles.
Las cifras son menos optimistas en el resto de América Latina. El promedio de trabajadores cubiertos para su jubilación alcanza apenas el 45%.
“Es un buen momento para hacer reformas que fomenten un aumento en el trabajo formal, es decir, más cotizantes y que se establezcan impuestos que financien un programa sostenible que garantice una pensión universal a todas las personas y asegurarse que al llegar la vejez no caigan en la pobreza”, puntualizó Mariano Bosch, uno de los autores del estudio.
El costo de una reforma de este tipo alcanzaría, en promedio, el 1,5% del Producto Interno Bruto de cada nación, estimó el analista.

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