Flotillas hacen malabares ante caos vial

Ampliar horarios, cambiar rutas y renegociar tiempos son las cartas de las empresas distribuidoras

Gasolina, tiempo y personal son los factores que se han considerado a la hora de realizar planes de contingencia en respuesta al caos vial que vive el país.

El cierre de la ruta de circunvalación a la altura de Los Hatillos debido a un hundimiento ocasionado por las fuertes lluvias ha sido una broma de muy mal gusto para las flotillas de las empresas y los negocios dedicados al transporte de carga.

Las presas y la imposibilidad de utilizar una de las principales carreteras del país han afectado severamente las redes de distribución.

Pese a esto, las compañías no se han quedado de brazos cruzados y han decidido ampliar horarios, crear rutas alternas y renegociar con los clientes los tiempos de entrega para lograr un balance y cumplir con sus trabajos.

Una escasa baraja

La principal herramienta que las empresas aplican para evitar los congestionamientos es el cambio en los horarios de trabajo.

Esta medida ha sido implementada por las flotillas vehiculares de Dos Pinos, DIPO, Transportes Sercansa, Ciisa (conglomerado de alimentos conformado por El Arreo, Camsa y Cosechas Marinas) y Coca Cola-Femsa.

La solución, sin embargo, tiene un problema y es que ha sido puesta en ejecución por gran cantidad de empleadores costarricenses, tanto del sector público, como del privado, lo que reduce el impacto positivo. Esto ha forzado a los distribuidores a redoblar esfuerzos en este sentido.

‘‘Hemos tenido que adelantar horarios, pero todo el mundo ha hecho lo mismo, por lo que hemos tenido que empezar todavía antes, incurriendo en más horas extra’’. explicó Pablo Roldán, encargado de transportes de Ciisa.

Del mismo modo, Rodolfo Leitón, director comercial de DIPO, afirmó que sus camiones están saliendo en un horario extraordinario, antes de las 6 a.m.

Otra solución que se ha puesto en marcha es el diseño de rutas alternas. Estas tienen la ventaja de que, al ser temporales, no muestran un aumento drástico en los costos o, incluso, no muestran un impacto del todo.

Tal es el caso de Grupo Nación, según especificó el gerente de Logística, Fabio Morera.

Algunas de las rutas alternas más utilizadas son la carretera a Caldera, las vías por Escazú centro, Alajuelita, Desamparados y La Uruca, las cuales se pueden transitar para evitar rutas más sensibles como lo serían Calle Blancos-Circunvalación y San Pedro-Circunvalación.

Pese a esto, la medida tiene alcances limitados, ya que no todos los vehículos están habilitados para circular por todas las calles del país. Por ejemplo, los furgones y camiones medianos sólo pueden viajar por La Uruca, dejando esta vía como la única ruta alterna que pueden tomar.

A negociar con el cliente

Otra arma en el arsenal que las empresas han utilizado para mantener a flote los servicios de distribución es negociar los tiempos de entrega.

Precisamente, cumplir con los horarios es el principal escollo que enfrentan ahora los negocios de distribución.

‘‘Esta es una situación muy lamentable que ha afectado sobre todo la entrega de productos a nuestros clientes’’ afirmó Luis Esteban Brenes, director comercial de Dos Pinos.

También mostró su preocupación Melissa Delgado, gerente de Asuntos Corporativos de Coca-Cola Femsa en Centroamérica. ‘‘La congestión vehicular en otras zonas ha ocasionado el retraso en la entrega a nuestros clientes”, confirmó.

A pesar de esto, la coyuntura ha permitido la negociación y la comprensión por parte de quienes esperan los productos.

‘‘Tenemos la ventaja de que los clientes tienen conciencia de la situación, por lo que es más fácil negociar’’ aseveró Víctor Rodríguez, subgerente de Transportes Sercansa.

Diferencias en costos

El otro gran inconveniente que enfrentan las distribuidoras es el aumento en los costos que generan las medidas de contingencia.

En este sentido, el mayor impacto lo sufren las empresas que se han visto en la obligación de aumentar la cantidad de horas extra de sus empleados para poder acomodar los horarios. Tal es el caso de DIPO, Dos Pinos, Transportes Sercansa y Ciisa.

Sin embargo, no son las únicas que deben batallar con esto. Todas las distribuidoras manejan situaciones particulares y en todas se hacen sacrificios.

Mientras las rutas alternas que plantea Grupo Nación buscan tan solo evitar zonas conflictivas, Dos Pinos y Transportes Sercansa se ven forzado s a circular por rutas completamente diferentes a las que transitan usualmente.

Por otra parte, hay negocios que por su naturaleza tienen difícil crear planes de contingencia. Tal es el caso de Repuestos La Guacamaya.

‘‘No podemos suspender los viajes de abastecimiento a puntos de venta, entonces hemos mantenido la misma estrategia de viajes y como el horario de atención no varía, tampoco hemos cambiado nuestro horario’’ explicó José Fallas Quesada, gerente comercial de la compañía.

La forma en que cada empresa asimila los costos de las medidas que implemente, depende de muchos factores.

Así lo reafirma Francisco Quirós, director ejecutivo de la Cámara Nacional de Transportistas de Carga (Canatrac), al señalar que ‘‘la industria nacional es muy diversa y variada, cada empresa se ha tenido que acomodar a sus necesidades’’.

Pese a ciertas diferencias, lo cierto es que el aumento en la duración de los viajes y el mayor consumo de combustible son una realidad inevitable y, las medidas paliativas solo amortiguarán el aumento en los costos.

Por ahora no queda más que esperar la reapertura de la ruta 39, pero el Gobierno aún está analizando si construye un puente sobre el hundimiento o instala alcantarillas.

TOMADO DE:  http://www.elfinancierocr.com/