Seguimos siendo felices…

Costa Rica es el país más feliz de Latinoamérica y el duodécimo del mundo, según el Informe Mundial de la Felicidad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que fue hecho público anteayer. Este ranking es totalmente paralelo al Índice del Planeta Feliz, hecho por una empresa privada, y en el cual Costa Rica ocupó el primer lugar el año pasado.

Cuando leemos que somos felices porque tenemos una buena expectativa de vida, aceptables ingresos per cápita, libertad para tomar decisiones y contamos con adecuado soporte social -que fueron algunas de las variables medidas, en unión a los datos oficiales provistos por los países a Naciones Unidas-, entonces inferimos que existen pocas razones para encontrarnos disgustados con el Gobierno y estar pesimistas con el futuro del país.

Y aquí es en donde no “encajan” los datos de encuestas nacionales como Índice de Confianza al Consumidor (ICC) de la Escuela de Estadísticas de la Universidad de Costa Rica y la más reciente de CID Gallup para la Cámara Costarricense Norteamericana de Comercio (AmCham) y la firma de consultorías Deloitte.

La encuesta de CID Gallup revela que su situación económica actual es peor que hace un año, las principales molestias de los costarricenses se refieren a la calidad de los servicios de salud, la inseguridad ciudadana, la infraestructura vial, la falta de empleo y que las acciones del Gobierno para mejorar la situación económica del país son “insuficientes”.

Además, el estudio mostró un pesimismo sobre el futuro, pues el 39% de los entrevistados expresó que cree que la situación empeorará en los próximos cinco años.

Los datos aportados en la más reciente entrega del ICC, también reflejan un aumento en el pesimismo entre los consumidores. Para realizar la encuesta se asume que el optimismo hacia la economía genera confianza entre los consumidores y como consecuencia, aumenta el deseo por realizar gastos y contraer deudas, y que, por el contrario, la incertidumbre produce pesimismo, y con ello el deseo de reducir los gastos y reorganizar las reservas financieras.

Tomando en cuenta dicha aclaración, en el mes de agosto de 2013, la confianza de los consumidores registró una magnitud del 38% (en una escala de cero a 100), alcanzando así su valor más bajo durante la presente Administración. Pero contrario a los datos que revelan ambas encuestas nacionales, en el Informe Mundial de la Felicidad, los resultados demuestran constancia y mejoras en la calidad de vida, particularmente prevalecientes en América Latina y el Caribe, mientras que las reducciones han sido la norma en las regiones más afectadas por la crisis financiera, como Europa occidental y otros países industrializados occidentales.

Esta es la segunda edición de dicho ranking de las Naciones Unidas, y del año pasado a este, Costa Rica se mantuvo en la misma posición relativa, es decir, número 12 a nivel mundial y primero en América Latina. De los 130 países estudiados, 60 mejoraron su posición y 41 la empeoraron. Entonces, y para poder llegar a una conclusión armoniosa entre estos tres estudios, requeriríamos de un selecto y experimentado panel de antropólogos, sociólogos y economistas que analicen -bajo criterio científico de conducta humana, con profundidad y objetividad- la aparente antítesis en este dictamen de felicidad, de cómo en Costa Rica seguimos siendo inmensamente felices, aunque creamos que la economía, el Gobierno y el país van de mal en peor. Nos intriga conocer cómo, a pesar de todo, seguimos siendo felices.

“En la segunda edición de este ranking de Naciones Unidas, Costa Rica se mantuvo en la misma posición relativa, es decir, número 12 a nivel mundial y primero en América Latina. De los 130 países estudiados, 60 mejoraron su posición y 41 la empeoraron”.

TOMADO DE:  Opinión http://www.prensalibre.cr/