¿Estamos frente una transformación política importante?

editorial 2012Hay una sensación de crisis generalizada. No obstante, la población no sabe con precisión qué es lo que está fallando en nuestra sociedad. El país tiene grandes virtudes en su organización y los indicadores de bienestar son motivo de envidia por países con muchos más recursos y posibilidades. Hemos sido un relativo éxito económico, compartiendo con algunos países los niveles más altos de crecimiento y desarrollo humano. La educación, si bien demanda cambios fundamentales, permite que nuestros muchachos compitan en torneos científicos y que ganen posiciones de honor frente a países mucho más avanzados. La pobreza, si bien se mantiene en el entorno del 20%, es una de las más bajas del continente y, previo a la crisis del 2009, logramos bajarla a un 16.5%. Además, no podemos valorar el éxito en el combate a la pobreza, porque los analistas no han querido contabilizar la presencia del facto migratorio.

No obstante estas circunstancias, como dice la expresión popular, cuando el río suena piedras trae. Sin que los analistas hayan percibido o anticipado el cambio, la última encuesta disponible sugiere un fuerte rechazo al multipartidismo. No hace mucho aceptábamos como una realidad la muerte del bipartidismo. Es posible que ahora estemos frente a la muerte del multipartidismo. Si ello ocurre, es más que probable otra administración presidida por el PLN en el 2014; y que a continuación, en el 2018, el PUSC tenga suficiente fuerza electoral capaz de ganar las elecciones. Si esto ocurre, el PAC será una tercera fuerza demasiado pequeña para influir en las relaciones de poder, la izquierda radical volverá lograr la elección de un diputado y las demás agrupaciones tenderán a desaparecer.

¿Por qué esta tendencia? Porque la gente está cansada de la inoperancia actual del Estado y, en especial, de la Asamblea Legislativa. Agréguese a ello, como lo anota el analista e historiador Vladimir de la Cruz, “Los sectores productivos políticos principales de distintos sectores y amplios sectores sociales están conscientes de la necesidad de que se fortalezcan las estructuras de decisión política, especialmente parlamentarias, y en eso pareciera claro que se avanza hacia la reconstrucción en nueva fase de un bipartidismo gobernante, cuyos ejes giran alrededor del PLN para el 2014 y en la próxima elección para el PUSC. Para febrero próximo ambos partidos pueden llegar a tener juntos entre 42 y 44 diputados. El multipartidismo murió en Costa Rica”. Ayuda, sin temor a equivocarnos, la experiencia desastrosa del directorio parlamentario que concluyó en mayo pasado, el recuerdo de la experiencia del período 1978-1982, las divisiones internas muy fuertes en el PAC y con presuntos matices de corrupción en el PASE y en el ML.

El archipiélago político no ha resultado de beneficio para el desarrollo del país. Todo lo contrario, en la medida que los retos del crecimiento, la pobreza y la equidad se vuelven más complejos, la posibilidad de acuerdos de interés nacional disminuyen. La inteligencia popular así lo percibe y de ahí su rechazo el multipartidismo, según revelan las encuestas. Sabe que por esa vía no se puede construir una visión país que nos una y que nos permita orientar los recursos nacionales a su construcción. Por otra parte, es entendible que los desacuerdos y divisiones se produzcan cuando el factor pequeñez hace que los partidos estén más preocupados por su supervivencia en riesgo, que por los problemas nacionales.  Por todo ello, las elecciones del 2014 podrían ser un punto de inflexión (también de reversión) en nuestra historia política, impulsado por la sabiduría popular.