¿Cómo reformar el país en los próximos 4 años?

Por: Alberto Cole De León

A Costa Rica se le acabó la cuerda. La reforma jurídica y política que hicimos en los años 40 y 50 del siglo pasado fue muy importante, ejemplar en nuestro continente, pero ya cumplió su ciclo. Las grandes reformas de Figueres Ferrer y de Calderón Guardia (en política hay que reconocer las virtudes de propios y extraños) nos permitieron uno de los experimentos sociales y políticos más importantes de América Latina durante los últimos 60 años: un pequeño país que, con un pér capita más bien modesto, justo en la media de América Latina, logró indicadores que nos acercaron al Primer Mundo en muchos renglones. En educación, hicimos una revolución entre 1960 y 1970, extendiendo nuestro sistema educativo a todos los rincones del país. En salud, logramos edificar una de las instituciones, la CCSS, la cual fue ejemplo durante mucho tiempo para muchos países de América Latina. Nuestra clase media, estadísticamente, fue la mayoría del país y, además, su esencia. El gran aporte de esos grandes políticos de la mitad del siglo pasado fue crear una democracia eficiente en una de las regiones del mundo más complicadas, rodeada de gobiernos militares.

Sin embargo, todos estos logros de los últimos 60 años ya se nos gastaron. La tasa de escolaridad real de Costa Rica no llega hoy al 46% (medida ésta según los niños que ingresamos al primer grado de la escuelas primaria vs. los muchachos que logramos graduar en colegios secundarios), lo cual nos indica que más de la mitad de la población no será competitiva, ni tendrá acceso a un trabajo y a una vida digna. Aparte de ello, no estamos logrando cubrir la mayoría de las demandas realmente importantes para el país en materia de conocimiento: tenemos aún un sistema educativo del siglo XX mientras nuestro país tiene hoy demandas del siglo XXI, inserto como está en los retos de la regionalización y la globalización.

Por otra parte, la CCSS necesita realmente una reforma integral. A esto no le debemos tener miedo, – hay que llamar las cosas por su nombre-. En primer lugar, tenemos que meterle más recursos a la atención primaria de salud, al régimen de salud preventiva. Esto es esencial. De acuerdo a las estadísticas mundiales, cada colón que invirtamos en salud preventiva nos ahorrará entre cinco y diez colones en salud curativa. Y tendremos ciudadanos más sanos y competitivos para poder enfrentar el mundo. Por otra parte —y en esto tenemos que ser valientes— tenemos que hacer una reestructuración integral de la Caja, de su régimen de contratación privada de servicios, de su régimen salarial, y de varios otros aspectos. Tenemos que entender los trabajadores de la salud (quien firma este artículo tiene como profesión inicial el área de la salud, justamente) que la CCSS no es una isla en el país y, por lo tanto, no puede estar aislada de la realidad económica, administrativa, salarial y de las posibilidades fácticas de todo el resto de la sociedad.

Lo local y lo nacional.  Como muchos conciudadanos saben, aparte de mis funciones como Alcalde de Osa (cantón al cual me honra haberle dedicado los últimos lustros de mi vida), estoy aspirando ahora a una candidatura como diputado por la provincia de Puntarenas por el Partido Liberación Nacional. Creo que la forma de renovar la Asamblea Legislativa y el sistema político del país es buscar diputados que, efectivamente, sean capaces de conjugar una doble visión: las necesidades locales de los cantones y provincias que representan, por un lado, y una perspectiva estratégica sobre las grandes necesidades el país, como conjunto, por el otro.

Hoy día no es posible resolver ninguno de los grandes temas nacionales (ni medio ambiente; ni ordenamiento territorial; ni salud, educación o seguridad ciudadana) sin esa doble perspectiva de lo local y lo nacional. Esa es mi apuesta. Después de muchos años de ayudar a mi cantón y a mi provincia, y de ser un ciudadano estudioso de la realidad nacional, llegó la hora de poder ayudar en las dos dimensiones.  Quiero llegar a San José para establecer un diálogo con mis conciudadanos y expresar mi convicción de que la gran Reforma del Estado que Costa Rica necesita  es precisamente que ese diálogo sea entre  lo local y lo nacional.

Publicado en:  http://www.diarioextra.com/