El presidente que no cobra salario

Teófilo de la Torre, jerarca del ICE

Tiene 53 años de servicio público y 75 años de edad.

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Muchos en el ICE creen que cuando Teófilo de la Torre muera, será tan recordado en la entidad como el mismo Jorge Manuel Dengo, creador de esa institución. Foto: Pamela Jiménez.El presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Teófilo de la Torre, conversó con LA PRENSA LIBRE, y contó que de niño sufrió “bullying” porque era muy flaco y débil, no obstante rompió las barreras con su inteligencia, se hizo más fuerte y hoy en día comanda por cuarta ocasión -esta vez ad honórem- una de las instituciones más emblemáticas de Costa Rica a sus 75 años.

De la Torre no sabe si en estos 53 años de servicio público le han valorado su trabajo, casi nadie sabe que para que este funcionario aceptara este puesto, su condición fue que no le pagaran salario, que ascendería a más de ¢5 millones. Cree que la vacuna contra las críticas es la excelencia, que hasta en 2008 se le liberaron las cadenas al ICE, pero que las finanzas de la institución están muy bien para la época.

¿Se le ha valorado en el país su trabajo y experiencia?

-No tengo claro si se ha valorado positivamente mi vida de 53 años de servicio público en el país. Eso realmente es preferible que lo respondan eventualmente otras personas. En lo que sí estoy convencido es que he participado activamente durante ese tiempo en

desarrollar la infraestructura de Costa Rica, concentrado en el área de las energías. Asimismo, he puesto todo mi empeño porque el ICE que heredamos continúe dando aún más frutos que los que se cosecharon en sus primeros años.

¿Encontró grandes deficiencias cuando llegó a presidir la entidad en esta nueva ocasión? ¿Se han corregido?

-El ICE es un formidable motor de desarrollo de nuestro país, tal vez el más relevante de la historia contemporánea. Está compuesto por hombres y mujeres motivadas y dedicadas a impulsar el progreso, no solo en el campo económico, sino también con sello social y ambiental. Cuando regresé al ICE en 2011 sí encontré una institución menos dotada que la que conocí hace dos décadas. Su crecimiento fue enorme, pero su organización y cultura no avanzaron a las mismas velocidades. Tal vez uno podría decir que la sentí más ministerio que empresa, y eso no es bueno. En estos dos años, con el apoyo de muchos iceístas, hemos buscado enrumbar a la institución hacia lo que va a ser el ICE del siglo XXI: Ser una corporación líder, innovadora en los negocios de telecomunicaciones y electricidad en convergencia, enfocada en el cliente, rentable, eficiente, promotora del desarrollo y bienestar nacional, con presencia internacional.

¿Se encuentra en este momento debilitado el ICE por la competencia de telefonía celular?

-Sin duda alguna, estamos enfrentados a competidores de talla mundial, muy duchos en todas las materias que deben dominarse para ser exitosos. Ellos no vienen al país a perder, vienen a ganar y crecer. Nuestra misión en esta lucha es asegurar que una empresa que es propiedad de todos los costarricenses, pueda prosperar y continuar la senda de su crecimiento en todo sentido. Hemos adaptado nuestras prácticas y a nuestro personal para hacerle frente a este reto. Considero que los números nos muestran que estamos haciendo bien las cosas, y que nuestro país está disfrutando de mayores oportunidades de servicio que antes. Cada día que pasa aceitamos mejor nuestra maquinaria competitiva, e innovamos y mantenemos cuotas altas de participación en los mercados, tanto en lo celular como en lo fijo.

¿Cuáles son los mayores problemas que acarrea el ICE actualmente?

-Nuestro principal reto es transicionar exitosamente de un ambiente en monopolio a uno de competencia. Y esto vale tanto en telecomunicaciones como en electricidad. En el primero ya estamos en plena competencia con más de cien operadores, y en lo eléctrico buscamos superar nuestro desempeño en relación con otras empresas similares, tanto aquí como en otros países. Estoy convencido que nuestra mayor tarea para los próximos cinco años es transformar la mentalidad de todos nuestros empleados para que siempre tengamos en mente que debemos superar a nuestros competidores, pero a la vez nunca olvidar que debemos mantenernos como promotores del bienestar nacional.

¿Para usted, quiénes son los grandes enemigos del ICE?

-No quisiera pensar que el ICE tiene enemigos, sino personas o grupos que desearían que los servicios que presta el ICE debieran hacerse desde otra óptica. En nuestro mundo globalizado, y en la Costa Rica que pertenece a esta época, las empresas estatales son blanco de muchas críticas. Esto especialmente sí son ineficientes, politizadas, lentas y de malos servicios. La vacuna contra estas críticas es mostrar excelencia en el desempeño institucional y demostrar que somos tan buenos o mejores que empresas privadas. El mundo todavía está nutrido de empresas estatales que además de prosperar en este nuevo mundo, todavía tiene objetivos claros de impulso del desarrollo de sus países. Sueño que el ICE sea parte de esa selecta lista de excepciones.

¿Cómo es su relación con los líderes sindicales de la institución?

-Respetuosa. Desde el día que llegué en esta última ocasión al ICE, busqué el diálogo con los grupos sindicales y lo he mantenido a lo largo de estos casi dos años. Debemos recordar que el sindicalismo del ICE defiende más al ICE que a sus propios trabajadores. Esa fuerza bien orientada da sinergias para que esta institución supere este periodo de transición en el que está inmerso. No se trata de coadministración, sino de objetivos esencialmente comunes los que nos identifican. Yo esperaría a que las reformas aún pendientes en el ICE vayan a ser debidamente compartidas y consensuadas con dichas fuerzas, al igual que con el propio personal.

¿Qué decisiones del pasado empantanaron al ICE y hoy lo privan de ser mejor?

-El ICE estuvo sometido a fuertes restricciones de inversión y de gasto por más de dos décadas. Eso provocó una importante pérdida de su motivación al personal y capacidad de hacer a la institución. Significó que plantas eléctricas entraban años más tarde, y que en telecomunicaciones habían largas listas de espera por el servicio. Los administradores pasados del ICE trataron de superar estos escollos, pero no pudieron, las barreras venían de afuera. No fue sino hasta que se aprobó la apertura a la competencia en 2008 que al ICE se le liberaron las cadenas y avanzó con un paso más rápido. Sin embargo, un rezago de dos décadas no se resuelve en 5 años. El ICE ha sufrido mucho por la regulación de sus servicios públicos, en especial en el campo de las telecomunicaciones. Esto le ha hecho más difícil defenderse. Sin embargo, poco a poco, todos aprendemos, y las relaciones irán mejorando, y lo que le corresponda al ICE hacer, lo hará.

¿Cuáles son los mayores retos de la entidad? ¿Planes a futuro?

-Nuestro mayor reto es avanzar hacia niveles de mucha mayor eficiencia en nuestros negocios, lo que mejorará nuestra competitividad y permitirá que crezcan nuestras utilidades, las cuales serán enteramente reinvertidas en más desarrollo.  Esperamos, cuando el momento así lo indique, avanzar hacia otros mercados en nuestra región, pero primero deseamos ser excelentes en el país, y que lleguemos a un equilibrio de participaciones de mercado, en donde todos ganemos, nuestros competidores, nosotros y nuestros clientes.

¿Cómo lucen las finanzas del ICE?

-Las finanzas del ICE están muy bien para la época de transición en la que estamos. Son reflejo de lo que se ha planificado como adecuado para este momento. Tenemos indicadores suficientemente positivos como para que podamos colocar títulos valores en el mercado de eurobonos y en el local, incluso a 30 años plazo. Nuestro endeudamiento es bajo comparado con empresas de similares características, y llevamos un ritmo de inversiones suficiente para hacer frente a nuestras metas en los planes de negocio.

El pueblo ve al ICE como entidad pública, pero sus administradores y Gobierno, como empresa. ¿Se pierde con este factor, la razón de su creación?

-Muy buena pregunta. El ICE es a la vez institución del Estado y empresa. Así lo definió claramente don Jorge Manuel Dengo, su creador. Los que manejamos esta institución-empresa estamos identificados con la mística que nos permite crear riqueza al vender servicios públicos esenciales, y a la vez dotar al país de desarrollos sociales que de otra forma no se harían. Y el estandarte ambiental es un lugar común en toda nuestra actividad.

¿Es este el último cartucho de Teófilo de la Torre en la función pública?

-Solo Dios dirá la última palabra sobre este tema.

Tomado de:  http://www.prensalibre.cr/