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noticortosLa huelga ha sido el tema principal en días recientes ¿Por qué? ¿Quiénes son sus actores visibles e invisibles? son preguntas de difícil respuesta. Veamos algunos ángulos, focalizados en el interés nacional, más que gremial.

Objetivos: son cuando menos confusos. El diputado Villalta, siempre presente donde están las cámaras mediáticas, sugiere principalmente dos: el bienestar general de la población y la corrupción. Pero resulta que los gremios que dominan la huelga son parte del esquema de privilegios que le cuesta al país miles de millones de dólares por año y que constituyen uno de los grandes obstáculos a un desarrollo que garantice el bienestar de las mayorías. Más allá de eso, no hay un comando central, un centro de información único y el diputado Villalta confirma que es un movimiento “descentralizado”.

Los indignados ¿quiénes son? Hay algunas figuras visibles: el sindicato de JAPDEVA, los docentes, de la CCSS y sectores del movimiento de occidente, el mismo que logró parar la concesión de la carretera a San Ramón. También se identificó en estos días un movimiento de oriente, tratando de aprovechar el impulso del occidental. En general estos movimientos conforman grupos de interés gremial, los cuales tienen poco que ver con los objetivos antes mencionados. Todos ellos representan los grupos favorecidos en materia salarial, muchos con sueldos superiores casi en un 300%, con respecto a sus contrapartes del sector privado. El movimiento de occidente, confuso en su organización y objetivos, tiene el potencial de ayudar a encontrar un camino alterno a la concesión de obra pública, más económica y usando recursos nacionales. Este potencial estaría en riesgo si los oportunistas y manipuladores tienen éxito y desviar la dinámica del movimiento hacia otros fines.

Problemas sociales: el Diputado Villalba, seguro bien informado, destaca dos, como ya se dijo arriba. Seamos más específicos: el principal problema del país es la equidad y la pobreza. El primero se agudiza con la creación de focos de privilegio y en el momento actual, los más importantes son los de tipo laboral que el sindicalismo (y la debilidad política) han creado en el país. Son especialmente visibles los pluses salariales, las incapacidades, las cesantías, vacaciones excesivas y diferentes recursos de “fuga” de la actividad productiva (por ejemplo, evitar las manifestaciones en vacaciones y sí hacerlas en tiempo lectivo, en perjuicio de los procesos docentes).

El Chorizo: la principal fuente de corrupción no es política, aunque ésta existe. Es la que se produce como consecuencia de organizaciones ineficientes, incapaces de generar un servicio público de calidad. Cuando la tiranía del procedimiento detiene cualquier gestión pública, aparece el chorizo como la forma más eficaz y expedita de abrir portillos. Esto se da en los estratos tecnológicos y administrativos, no en los políticos. La Trocha fue invadida por la corrupción, pero hasta el momento no hay un solo político acusado. Los huelguistas podrían hacer mucho contra los privilegios mencionados en la sección anterior y contra el chorizo, porque se produce a lo interno de su propia membrecía. Pero estas voces de reforma no están presentes en la huelga.

Indignados: ¿Estaremos en presencia de pescadores en río revuelto? ¿Quiénes podrían ser? Vamos por partes. Con alguna frecuencia se habla de los indignados como la vos del pueblo. Esto es una distorsión de la realidad y puede representar un riesgo para la democracia. Primero, las manifestaciones populares de cualquier signo tienen un lado positivo y una expresión legítima de la democracia. Pero, segundo, los intereses de los gremios es eso, una forma de interés particular, que no se puede equiparar con el interés nacional. Lo que tampoco niega el derecho a la huelga. La vos del pueblo no nace de los gremios, sino de las comunidades mismas, focalizadas en su bienestar integral, que no se sectoraliza en función de intereses particulares. Si queremos fortalecer la democracia, deberíamos buscar los medios para lograr una auténtica expresión comunal. Posiblemente en esto consista la posibilidad de superar la crispación social, dentro del marco de la democracia, hoy dominada por la asociación de intereses económicos y políticos.

¿Contra quién es la huelga? No lo sabemos con precisión, pero podemos preguntar quienes son las víctimas de la huelga: los estudiantes que no reciben sus clases; los pacientes de la CCSS que tendrán derechos postergados y servicios negados; JAPDEVA que tiene poco beneficio para la región Caribe, porque los recursos se usan en burocracia que sabemos, por confesión propia, excede a sus objetivos; los empresarios cuyos productos no podrán ser embarcados; los sectores vulnerables que ven como se despilfarran los recursos, mientras se suspenden servicios y se paga por ello con recursos de todos los costarricenses; la población a la que podría negársele el derecho constitucional de libre circulación por el territorio nacional, entre otros. Por otra parte, es legítimo en democracia que todos paguemos el costo de las huelgas, cuando sus objetivos son claros e igualmente legítimos.

Conclusión: la ausencia de claridad sobre objetivos y una conducción central genera dudas razonables sobre la intencionalidad de los organizadores de la huelga, un derecho legítimo frente a objetivos claros y reclamos justos. De lo contrario es un costo social que retarda o impide la atención de los urgentes problemas nacionales, especialmente de equidad y pobreza. Se destaca la presencia de miembros del movimiento de occidente, el cual tiene un considerable potencial para mostrar opciones al oneroso proceso de concesión de obra pública que, esperamos, no se contamine con manipuladores y pescadores en río revuelto. Sobre todo, esperamos que los huelguistas utilicen su derecho a manifestarse, respetando el derecho de todos los costarricenses a la libre circulación y sin brotes de violencia que atentan contra la población.