Doña Laura entre logros y yerros ¿Cuál es el balance general?

editorialTres confusos acontecimientos caracterizan la obra de la Administración Chinchilla Miranda (ACM): sus logros, indiscutibles; una percepción popular de fracaso, incoherente con su obra; y, la capacidad para generar episodios que propician un entorno de crisis política, condicionante importante de la imagen colectiva de su administración.

Sobre esto último, parece incomprensible cómo ella y sus asesores fallan en la prevención de situaciones de crisis que impactan en su imagen y complican su gestión. Basta recordar los frustrados aumentos salariales de los diputados, el origen el conflicto con Nicaragua, el paquete fiscal y ahora la concesión de la carretera a San Ramón, que pega con el viaje a Perú. No se trata de evadir las grandes responsabilidades en relación con varios de estos asuntos, sino de poder detectar su potencial explosivo y desarrollar estrategias de prevención de los daños políticos. En los dos últimos acontecimientos las puntas del témpano eran clarísimas y anunciaban lo que había bajo el agua ¿Por qué la Sra. Presidente y sus asesores no lo advirtieron? ¿Falta de experiencia política? ¿Calidad de la asesoría? ¿Ausencia de un proceso de gestión sin los mecanismos apropiados de control?

La percepción popular, contundentemente negativa, puede estar ligada a esos acontecimientos. Es más posible, sin embargo, que se deba a un estado de ánimo colectivo que rechaza a la política y al político, que piensa que merecemos y podemos alcanzar un mayor nivel de bienestar, que carga con una pesada frustración por ello, y que busca y encuentra culpables en ambos. Lo que la población no alcanza a comprender es que hemos creado un estado que se nutre de largos, complejos y costosos procesos que impide alcanzar esa aspiración de bienestar; a lo que se agrega el factor cultural de dispersión (discusión interminable, crítica exacerbada, focalización en problemas y no en soluciones) al cual todos aportamos.

Entender el fenómeno no implica justificarlo. Sin embargo, parece una gruesa injusticia que la mayoría de los costarricenses califiquemos la ACM de regular, mala o muy mala. Creemos que el discurso del 1 de mayo de la Sra. Presidente, sugiere, a la luz de un análisis estrictamente objetivo, que su obra merece una calificación por lo menos de “bueno”.

Aunque el desarrollo no se fundamenta en la economía, sino en el ser humano, no podemos negar el impacto del crecimiento en empleo e ingresos. Además, la ACM transcurre en el período pos 2008-2009, con todas las secuelas de la más profunda crisis desde la depresión de 1929. En tales circunstancias un crecimiento cercano al 5%, representa un éxito mayor. Recordemos que es casi el doble del crecimiento regional y que economías como la brasileña y argentina cayeron en forma estrepitosa. Casi todos los sectores de nuestra economía se recuperan a un ritmo al menos aceptable. Las exportaciones superan las expectativas y las metas previstas para el actual período presidencial. El primer trimestre 2013 revela un crecimiento importante de las exportaciones sobre el mismo período 2012. El desempleo permanece alto, pero la economía ha provisto una cantidad importante de nuevos empleos, por encima del crecimiento demográfico. El efecto tiende a diluirse en el hecho de que, al haber una mayor confianza en la economía, más gente sale a buscar trabajo. Nuestro crecimiento se encuentra entre los más exitosos de América Latina y el Caribe (ALC).

La ACM heredó elementos positivos y negativos de la Administración Arias Sánchez (AAS). En el sentido negativo, lo más perjudicial fueron los nombramientos de personal en la CCSS, que precipitó una crisis que se venía gestando a lo interno de esa querida institución. La reacción popular y política conlleva un importante elemento de hipocresía. La retórica sindical, mediática y, especialmente política, condenan con dureza esas acciones de la AAS y, por otra, se presentan como keynesianos frente a la austeridad que domina la política de muchos países que intentan recuperar la normalidad. No importa que la AAS haya creado un “escudo” para proteger a los sectores más vulnerables de las consecuencias de las crisis y que cerrara su gobierno con uno de los gastos sociales más altos del continente. CEPAL ha destacado en sus informes la importancia de tal acción y sus efectos en reducir el costo social de la crisis. Además, el gasto en el rubro de personal se centró en dos áreas críticas: la educación y la seguridad, que nos ha brindado beneficios importantes. El déficit fiscal resultante sigue siendo manejable, a la vez que los organismos internacionales consideran nuestra economía saludable.

Es posible que se pudiera haber hecho más en infraestructura. Pero también aquí ha signos positivos. Oscar Arias nos prometió que no nos avergonzaríamos más del pobre estado de las carreteras. Y lo cumplió. Pero también es cierto que el estado general de las carreteras sigue siendo satisfactorio, no importa por donde circulemos en rutas nacionales. Debemos agregar a ello, obras importantes como las carreteras a San Carlos, Cañas-Liberia, La Virgen-Bajos de Cooper y el posible financiamiento de una nueva carretera a Limón a 4 carriles. De mayor trascendencia son los proyectos para construir un nuevo puerto, fortalecer el ya existente y construir una nueva refinería, todo esto en el cantón de Limón, una inversión multibillonaria en los próximos años. En el pacífico se construye también el puerto granelero. De nuevo, podríamos haberlo hecho mejor, pero la obra de la ACM sale bien parada en este sector.

Seguridad fue, durante el período electoral, el problema No. 1 del país. Ya no lo es, porque el trabajo de la ACM se manifiesta en una percepción de mejoras sustanciales en tachonazos, asaltos, sicariato, homicidios y la destrucción y encarcelación de bandas organizadas. El narcotráfico ha sido golpeado y se han capturado cantidades record de droga. Se vienen construyendo nuevos espacios carcelarios y se esperan recursos frescos ($40 millones) para dar solución definitiva a este problema. Hemos movilizado recursos externos (chinos) con la pretensión de construir la mejor escuela policial de la región. Bien podríamos decir que, aunque hay retos pendientes, la ACM ha cumplido con creces su promesa en el campo de la seguridad.

Doña Laura tuvo la sabiduría de mantener nuestro buen Ministro de Educación y los costarricenses debemos agradecer que  don Leonardo haya aceptado continuar en la mal remunerada y vilipendiada función pública. Se ha hecho una labor de dimensiones mayores, tanto en lo cualitativo como cuantitativo. En las palabras de la Sra. Presidente: “nos hemos propuesto capacitar más personal técnico de nivel medio y superior, incentivar a un mayor número de estudiantes a optar por carreras técnicas y científicas, y dotarlos de las competencias adecuadas que demanda el mercado laboral… Por medio del INA, estamos respondiendo a las necesidades de la industria nacional y de la inversión extranjera que demandan más graduados y modernidad tecnológica en la formación. Nos proponemos graduar 30 000 nuevos técnicos especializados en los cuatro años de mi gestión y hemos emprendido una verdadera revolución en la oferta técnica del INA…introduciendo el aprendizaje tecnologías de punta en todas las áreas de la producción. Crearemos un Centro Nacional de la Industria Gráfica y de Plástico y un Centro de Técnicos Especializados de Alta Tecnología con especialización en la industria aeroespacial. Todo eso lo lograremos gracias a una inversión cercana a los 35 000 millones de colones”. El programa Avancemos ha tenido un crecimiento neto de 25 mil jóvenes más y la inversión alcanza un total de ¢50 mil millones. En los comedores escolares se atendieron 615 mil estudiantes, con un aumento neto de 4 mil estudiantes.  Bien por la ACM.

La base del crecimiento son los mercados externos y el desarrollo de la infraestructura. En ambas direcciones la ACM va por buen camino. La política de apertura comercial se ha robustecido con nuevos socios y, mientras se escriben estas líneas, finalmente el congreso aprobó, en primer debate, el TLC con la Unión Europea (UE). China crece como uno de los principales clientes de nuestros productos. Hay acontecimientos que pueden definir una “nueva” economía y Costa Rica se encuentra inmersa en ellos. Se destaca la posible aceptación de nuestra pequeña economía en la Alianza del Pacífico, posiblemente el mayor bloque mundial de libre comercio.

El espacio de este editorial no permite seguir destacando los logros de la ACM, que son muchos y pueden verificarse, objetivamente, en el informe al congreso del pasado 1 de mayo. Cierto, la obra del actual gobierno ha sido marcada por los tres acontecimientos mencionados al principio de estas notas. Se han cometido errores, algunos muy importantes. Pero es importante reconocer los factores que se encuentran detrás de una especie de bronca popular, muchos de los cuales surgen de una situación institucional que no fue creada por la ACM y que clama por transformaciones de fondo, precisamente planteadas por iniciativa de nuestra Presidente y articulados en el informe de los notables. Tampoco deberíamos ignorar nuestra tendencia cultural a la dispersión que impide juntar voluntades nacionales de cambio, esenciales para aliviar el costo político de las reformas ¿Podríamos valorar el balance general de ACM, ciertamente considerando sus yerros, pero también su nada despreciable obra pública?