¿Hubo fraude electoral en Venezuela?

editorialLa crisis se anunciaba por un posible fraude electoral, denunciado por el candidato de la oposición, Enrique Capriles, por lo cual pedía un recuento del 100% de los votos emitidos. Nicolás Maduro, presidente en funciones, públicamente anuncia total transparencia y respalda la auditoría de los votos pedida por la oposición.  Los presidentes de UNASUR se reunían en Perú y parecían respaldar el pedido a favor de la verificación de los resultados de las elecciones del 14 de abril. Posiblemente en respuesta, el Consejo Nacional Electoral (CNE) anuncia la auditoría del 46% de los votos no sometidos a verificación. La crisis parecía desactivada.

Pasada la presión de los presidentes que conforman UNASUR, el proceso retrocede. El Comando Simón Bolívar que dirigió la campaña de Capriles envía varias comunicaciones (al menos 4) al CNE pidiendo el protocolo de verificación de los votos, a las cuales recibe solo algunos mensajes verbales y no respuesta formal y escrita. Mientras tanto, uno de los magistrados del CNE dice públicamente que la verificación de los votos no escrutados “es una auditoria técnica que tiene el propósito de validar, una vez más, lo que es la plataforma tecnológica que ha dispuesto el ente para la realización de los procesos electorales”. En otras palabras, la verificación no incluye los elementos claves que había propuesto por escrito la oposición, entre otros, el cuaderno de votación, las actas, la papeleta y el sistema de duplicidad. Resultado: la crisis sigue latente, en la medida que no se definen las condiciones para una verificación seria de los resultados de las elecciones.

La oposición cuestiona los resultados, según ellos, fraudulentos que llevaron a Maduro a la presidencia. Para hacerlo formalmente se requiere la revisión por el CNE con participación de los participantes en la contienda electoral. La impugnación se haría ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para lo cual hay tiempo hasta el 9 de mayo próximo. La oposición está preparando la impugnación, dentro del marco legal correspondiente, cuya resolución requerirá la intervención previa del CNE.

La pregunta sigue siendo la misma ¿Hubo fraude electoral? Para despejar esta pregunta es necesario verificar el 46% de los votos que no fueron sujetos a escrutinio original. Las dudas crecen no solamente entre la oposición, sino también entre muchos de quienes votaron por la línea chavista. Los casos documentados reafirman esas dudas. También la posición oficial, por una parte del CNE, difusa, evasiva de su responsabilidad y distinta de su posición original. Se niega a dar una respuesta escrita, que sustituye con mensajes orales, un factor adicional de confusión. El Gobierno de Maduro ignora explicar lo que está pasando y más bien genera acusaciones falaces y sin argumentos conclusivos. Un caso extremo de estos ataques, es la acusación de un “golpe de Estado”, que relacionó sólo con la agresión de un médico cubano mientras cumplía con sus funciones (hay más de 40 mil cubanos en distintos servicios, incluso seguridad, dentro del gobierno venezolano y pagados por el erario público). Tal agresión no se produjo, según verificación de la oposición, pero tampoco es sustento para una acusación de “golpe de estado”.

Otros oficiales del Gobierno mantienen la misma estrategia: ignorar el cuestionamiento electoral y contra-atacar con acusaciones temerarias, sin aportar evidencia alguna. A título de ejemplo, un artículo de EFE Caracas cita las siguientes palabras de la Ministra para Asuntos Penitenciarios: “Estoy preparando la celda donde vas a (…) purgar tus crímenes porque eres un asesino”. El tono y la naturaleza extrema de las acusaciones busca distraer la atención de la opinión pública sobre el tema central de crisis: ¿Hubo fraude electoral? La estrategia oficial parece confirmarlo.