La Semana

Esta semana se ha producido un acontecimiento especial: los notables nombrados por la Sra. Presidente para estudiar el problema de ingobernabilidad han presentado su informe. Su aplicación depende en gran medida de la actitud y el apoyo que reciba de la opinión pública. Dada su trascendencia, compartimos con los lectores las siguientes reflexiones sobre este tema único:

Posiciones críticas tempranas: coincidimos en que nuestro país se trabó, que tenemos un problema de ingobernabilidad que nos impide alcanzar el potencial real del país para su desarrollo. Perdemos oportunidades porque no completamos los proyectos que empezamos; si lo hacemos nos tardamos décadas y en el proceso se pierden miles de millones de dólares cada año. Es decir, nuestro modelo de desarrollo está agotado. Entonces por qué las reservas, por qué le tenemos miedo al cambio. Dice la sabiduría popular que el peor acto de estupidez es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados distintos. Sin queremos cambio, debemos asumir una actitud constructiva.

Críticas anticipadas son destructivas: ya se han manifestado algunos políticos y parece iniciarse un movimiento “anti”, es decir, opuesto sin que medien razones de peso. Algunos han expresado reservas sobre salto cualitativo que nos lleve del  sistema republicano a uno de tipo parlamentario. Bueno, si queremos cambio, que importa de dónde tomemos las ideas. Deberíamos más bien preocuparnos por analizar si los cambios son apropiados en función de nuestros problemas. Pero lo más reprochable es enfrentar la propuesta de los “notables”, sin leerlas, analizarlas y valorarlas. Es decir, si son las soluciones apropiadas a nuestros problemas.

Entender la propuesta para lograr apoyo: el Gobierno ha anunciado que en aproximadamente un mes tendrá listas aquellas propuestas que requieren ejecución inmediata. Es decir, un proyecto de ley que contenga prioridades que ayudarán, no en años o décadas, sino en meses, a superar problemas serios de ingobernabilidad. Esto tiene sentido, primero porque necesitamos desentrabar la administración pública. Y, segundo, porque en nuestro país nos encariñamos con los diagnósticos y hacemos muy poco por ejecutar soluciones. Por ello, es muy posible que la Sra. Presidente pueda manejar una estrategia de doble vía: proyectos de ley para el corto plazo y un “mandato popular” (referendo) para cambios más complejos.

Crear una base social para el cambio: los “notables” han hecho un buen trabajo, de amplio alcance. El Gobierno no puede esperar que todos los costarricenses o aún una mayoría de ellos lean y entiendan las implicaciones de cada propuesta. Es necesario que los propios “notables” desarrollen y apliquen una estrategia de difusión y defensa de sus propuestas frente a la población civil. Esto es viable, tiene un pequeño costo y puede realizarse en el corto plazo con rondas a distintos puntos del país. Dadas los sentimientos de desencanto y desconfianza con el sistema político, es razonable esperar un respaldo civil importante, que habrá de servir de base para lograr respaldo en los estratos políticos.

Crear una base de apoyo político para el cambio: se entiende también esencial el apoyo político para traducir la propuesta de cambio en un conjunto de leyes que habrá de aprobar el congreso, hoy integrados por un conjunto de agrupaciones que ven más sus propios intereses de corto plazo y no las necesidades fundamentales del país. Por tanto, también es necesario un proceso de difusión entre los partidos políticos, muchos de los cuales han anticipado un acuerdo nacional a favor de la gobernabilidad. Y esta tarea de persuasión la deberían cumplir los “notables”. Pero, además, la Sra. Presidente debería negociar un acuerdo con esas mismas fuerzas políticas, para que los notables sirvan como un recurso de apoyo para: 1) ilustrar a los diputados sobre la naturaleza y razón de las propuestas de cambio; 2) alertar a los diputados cuando puedan surgir cambios que desnaturalicen el contenido y efectos de la propuesta original; 3) realizar un apoyo discreto y respetuoso para que los proyectos no sean víctima del procedimiento legislativo; 4) mantenerse como medio de seguimiento para la eventual aplicación por parte de los distintos poderes del Estado.

Conclusión: tenemos propuestas razonables, por parte de un grupo de costarricenses que le han dedicado su tiempo, experiencia y conocimientos a la tarea de proponer solución al atascadero en que se ha convertido nuestro Estado. Y lo han hecho sin cobrar un centavo. El mejor reconocimiento que podemos hacer de esa labor, es estudiar a conciencia sus propuestas y apoyar las que creamos que nos ayudará a superar la ingobernabilidad. Y brindar sólidamente nuestro respaldo para que la propia ingobernabilidad en que estamos, no impida que esos cambios lleguen a convertirse en leyes de la república y ejecutarse para beneficio de ese desarrollo equitativo y solidario que todos queremos y sabemos posible.