Cor-ticos políticos

Por el interés temático, presente a diario en todos los medios de comunicación, Tato comparte con los lectores algunas reflexiones, a la luz de las señales más o menos objetivas del entorno político nacional.

Políticos y democracia. Nuestra población se refiere a la política y al político en un tono despectivo y con frecuencia asociado con el chorizo. Es necesario tener en mente que la política es la esencia de la democracia y  que, la nuestra, ha sido generosa con los costarricenses. Es cierto que estamos en deuda y que podamos alcanzar una sociedad más justa y solidaria, pero limitaciones creadas por nosotros mismos nos impiden lograrlo. Por otra parte, el chorizo, no es hoy un problema de los políticos, aunque seguro habrá una minoría que son corruptos (por ejemplo, el caso más mediático de La Trocha, no incluye a ningún político). Pero la esencia del problema surge de la dictadura del procedimiento. Es este el recurso que usa el tecnócrata para impedir que cualquier proceso llegue a feliz término y es aquí donde se busca el atajo y se paga con la mordida. Este tipo de  apreciaciones erróneas inciden para que el votante se aleje del proceso electoral, lo que resulta contradictorio. Si el pueblo quiere aportar a nuestra democracia, no debe ceder su espacio electoral a otras personas en las cuales no confía.

Desarrollo y crisis institucional. En esta fecha los “notables” nombrados por la Sra. Presidente para estudiar la crisis de “ingobernabilidad” han rendido su informe. Típico del costarricense, no conocemos los alcances de la propuesta, pero las voces negativas han hecho su aparición. También la de algunos políticos de nuevo cuño, novatos en la arena política. Como cuestión de interés nacional, deberíamos asimilar dos hechos: el primero que parece haber un amplio consenso de que la crisis institucional constituye el primer obstáculo al desarrollo equitativo y solidario que todos queremos. El segundo, que tenemos la responsabilidad patriótica de analizar con cuidado el informe de los notables y pensar con seriedad  nuestras posiciones. Se lo debemos a los “notables”, personas inteligentes, con experiencia en distintos campos de la gestión pública y comprometidos con el país.

Política electoral. En un plano especulativo, caracterizamos el entorno electoral en los siguientes términos:

PLN y JAM. El Partido Liberación Nacional sigue siendo la organización más dinámica y la preferida de las mayorías, incluso por encima de todos sus opositores juntos. El Ing. Johnny Araya Monge es su candidato, producto de un proceso sin desgaste político y sin mayores costos económicas (primarias). El camino que enfrenta no es fácil. Hoy el PLN concentra el 14,53% de las preferencias electorales, cuando se relaciona con los votos registrados en el padrón electoral (no con los que manifiestan la intención de votar que son menos de la mitad de los electores registrados). Para ganar en primera ronda, JAM casi tiene que triplicar su base electoral presente (275%) para llegar a un 40%. Nada fácil, si se toma en cuenta que algunas heridas persisten, que muchos arayistas plantean el triunfo como un rechazo a un sector del PLN y que el arrastre que Laura Chinchilla logró, no se presentará esta vez. Así, el candidato de la presidencia, de lejos el más fuerte, tiene un dura lucha para alcanzar el triunfo.

Las divisiones del PAC. El PAC, o más bien Ottón Solís, se convirtió en una alternativa seria en el 2006 como resultado de la polarización en torno al TLC. Hoy sus preferencias electorales son mínimos, sólo un 4,48% si se cuantifica en relación con el total de votos inscritos (aplicando el mismo criterio anterior). Por otra parte, no cabe duda que Ottón Solís es más popular que el PAC. Pero su partido le ha dado la espalda y hay corrientes abiertamente alejadas del ottonismo. La decisión de Epsy Campbell de presentar su candidatura podría cambiar un poco el panorama. Pero las divisiones son de fondo y eso debilita al PAC, que anticipamos no será una opción para el 2014. Los nuevos candidatos no cambiarán esta realidad. Podrían incluso complicarla si se consideran sus posiciones en las encuestas, en las que Juan C. Mendoza, bien conocido por su labor en el congreso, sólo tiene un respaldo del 0,21% de los votantes incritos y Luis G. Solís un 0,07%.

Movimiento Libertario. El panorama es similar. Por una parte Otto Guevara se pronunció muy temprano sobre su interés en constituirse nuevamente en candidato presidencial y fue confrontado por la diputada Patricia Pérez. Antes, el exdiputado Federico Malavassi había anunciado la creación de un auténtico movimiento libertario, como una forma de protesta por los cuestionamientos éticos a Guevara. Más reciente, Guevara ha dado un paso atrás en aras de alguna forma de alianza. En todo caso, Guevara sólo alcanza un 0,07% de las preferencias y su Partido se encuentra bien abajo con respecto al PAC.

Social Cristianismo. El síndrome de la división interna también afecta a los socialcristianos, separados en cuando menos 3 movimientos. Su base electoral es, al igual que los anteriores movimientos de oposición a PLN, pequeña para permitir cualquier fragmentación. Los líderes de los distintos movimientos son políticos desconocidos y no hay indicadores de preferencia electoral para determinar sus fortalezas.

Las alianzas. Buscar acuerdos entre agrupaciones que no han logrado concentrar una base electoral fuerte no parece tener atractivo entre la población. Las diferentes tendencias han rehuido la autocrítica para conocer las razones de su rechazo popular y elaborar planteamientos programáticos que tengan mayor aceptación. Por tanto no parece genuino y políticamente rentable construir una alianza a partir de sus debilidades. Además, la experiencia de gestión legislativa a través de la Alianza Patriótica es un mal antecedente, dados sus resultados catastróficos. También queda en la mente de los costarricenses otra alianza dolorosa, la del Gobierno del período 1978-1982, que dejó en ruina económica a los costarricenses y al país. Lo anterior no implica que no se llegue a constituir, porque la oposición al PLN no tiene muchas opciones.

De nuevos y viejos liderazgos. El retiro temprano de don Rodrigo Arias como precandidato del PLN produjo, como reacción inmediata, el regocijo de muchos políticos porque se enterraban los liderazgos tradicionales. Sin embargo, las cifras que hemos compartido evidencian un claro rechazo a los nuevos liderazgos. Johnny Araya está lejos de ser un nuevo líder, como 20 años de Alcalde y con raíces profundas en liderazgos tradicionales de la familia Araya Monge. Sin embargo es hoy el líder más fuerte y con mayores preferencias electorales. De modo que el contraste puede alimentar el discurso político, pero está alejado de la realidad política actual.