Cambiar el azúcar por miel de abeja… ¿acierto o error?

Por Priscila Jaikel Salazar

Priscila_jaikel@hotmail.com

En los últimos años el tema de la miel ha sido controversial ya que mientras que algunos aseguran y confían en sus beneficios nutricionales y terapéuticos, otros dicen que no existe una diferencia significativa entre la miel y el azúcar común

Costa Rica es un país productor de miel de abeja; en zonas como Guanacaste y Turrialba, durante los meses de noviembre a abril, se producen grandes cantidades. Ésta se consume como edulcorante, para untarla en diversos productos o incluso para producir hidromiel, una bebida alcohólica similar a la cerveza, que se realiza fermentando la miel.

La miel, a pesar de poseer más calorías que el azúcar en una cucharada, es reconocida por su energía natural y porque sus carbohidratos se encuentran en su forma más fácilmente digeribles. Además, contiene una cantidad más elevada de vitamina B6, en comparación con el azúcar de mesa, y un mayor número de minerales, como es el caso del calcio, cobre, hierro magnesio, fósforo, potasio, sodio y zinc. Además, la miel posee capacidad antioxidante.

A parte de los beneficios a nivel nutricional, distintas fuentes le han atribuido otras ventajas, como es su capacidad cicatrizante, sus enzimas que ayudan al sistema digestivo, su función laxante, expectorante y tonificante. A raíz de esto muchas personas prefieren consumirla en lugar del azúcar de mesa.

Sin embargo, a pesar de sus múltiples funciones y ventajas, se debe de tomar en cuenta que la miel que se consigue en el mercado ha sido tratada de diversas maneras. Entre los principales procesos se encuentra el calentamiento, que se realiza para evitar la fermentación, y que destruye las enzimas que poseen valor medicinal. El filtrado, otro de los procesos, se realiza con el fin de eliminar impurezas, sin embargo, por medio de éste también se pierden muchas sustancias de interés nutricional. Por último, se produce el refinado, que busca la uniformidad de la miel y que ésta se mantenga líquida. El refinado produce un descenso en la calidad nutricional y medicinal de la miel, por las cantidades de nutrientes y enzimas que se pierden en el proceso.

A raíz de esto, se debe de tomar en cuenta que la miel que se pone a nivel del público en los supermercados,  ya ha perdido muchos de sus beneficios nutricionales y medicinales. Para lograr aprovechar las ventajas que ofrece la miel de abeja, una buena opción podría ser adquirirla directamente con el productor, o en ferias donde se le asegure al consumidor que la miel no ha sido tratada.

Por último, es de suma importancia recalcar, que los niños menores a un año no deben consumir miel de abeja. Esto se debe a que la miel posee esporas de Clostridium Botulinum, una bacteria que puede crecer y causar la mortal toxina botulínica en el tubo digestivo del niño(a). Dicho riesgo se produce solamente en menores de un año, ya que después de esta edad, el sistema digestivo se vuelve inmune a la bacteria.