Ejecutar más que pensar, por Daniel Calvo

Artículo publicado en www.danielcalvo.com

Por Daniel Calvo, politólogo

Existe un excesivo romanticismo y expectativas, en algunos casos sobre dimensionadas, alrededor de los resultados prácticos que pueda arrojar esta oleada de iniciativas para devolverle funcionalidad al Estado, que han brotado desde diferentes círculos y trincheras en las últimas semanas.

Este tipo de iniciativas si bien representan un importante ejercicio intelectual, de reflexión sobre los problemas nacionales, así como de participación de la ciudadanía para plantear propuestas, me temo no están considerando los diferentes grados de viabilidad de las mismas, ni articulándose lo suficiente

Articulación. Ninguna de las iniciativas cargadas de propuestas — vía costarricense o agenda nacional —, ha aterrizado hasta la fecha sus planteamientos en proyectos de ley concretos, a sabiendas que muchas de ellas dependen de la vía legislativa y se sabe por confesión de uno de sus partícipes (Constantino Urcuyo, programa radial “Enfoque” del 27/10/12 -minuto 8:35-) que la comisión de notables tampoco lo hará.

Esta situación es preocupante, mucho de lo que se recomienda implementar depende de la aprobación de terceros y por más que las ideas sean grandiosas, sino se articulan de mejor manera para ser presentadas ante la Asamblea Legislativa, no pasarán de ser un loable esfuerzo que adorne el escritorio o biblioteca de algún burócrata.

Viabilidad. Por otra parte, someter a discusión un menú de propuestas de nula o mínima viabilidad tampoco tiene mucho sentido.

En la corriente legislativa existen desde hace mucho tiempo, expedientes relacionados a los tres temas en las que todas las iniciativas de propuestas coinciden que urge realizar reformas: reglamento legislativo (expedientes 18117 y 18141), sistema de elección de diputados (expedientes 17788, 18233 y 18331) y jurisdicción constitucional (expedientes 17743 y 17926). Sin embargo, estos por las más variadas razones no avanzan.

Ante el peso de los temas que componen la agenda de reformas urgentes, sin duda ¡requerimos de voluntad por parte de la clase política!

Es momento, como lo ha señalado el XVIII Informe del Estado de la Nación, de brindar respuestas ligadas no tanto al “qué” sino al “cómo”.

Por esto es que quienes, en alguna medida, somos responsables de la redacción de propuestas relacionadas con estas iniciativas ahora debemos velar por su articulación como traducción en proyectos concretos y viables.

Un primer paso para lograrlo, es fortalecer nuestros partidos políticos como centros de pensamiento, involucrándonos en ellos, para que muchas de estas iniciativas nazcan dentro y no fuera de ellos. Esa es la ruta más responsable para alcanzar la concreción de las propuestas que por, por ahora, no pasan de ser solamente ideas.

Mientras en nuestro país tengamos partidos políticos con “p” minúscula, será difícil hablar de política con “P” mayúscula.