¡Rescatando Nuestra Identidad!… “CONCHERIAS”

En nuestros tiempos por lo general la figura del Campesino costarricense es utilizada con un propósito muy poco loable, por lo general como una figura cómica de la que hay que burlarse y por ello la tomamos como sinónimo del “polo”, “zoncho”, “maicero”, etc y de esta forma, sin darnos cuenta a veces, no hacemos más que burlarnos de nuestras raíces, por ello fue tan grato ver el montaje el día de ayer de la obra: “Concherías” de: Aquileo Echeverría; los “Campesinos de Echeverría” son indescriptiblemente ricos en forma y fondo, con su lenguaje folklórico hacen reír pero también llorar y meditar, un verdadero ejemplo de rescate de valores por parte de la Compañía Nacional de Teatro, la Compañía Nacional de Danza, la Dirección General de Bandas y el Teatro Nacional, que con esta puesta cierra su serie de actividades de celebración de su 115 Aniversario.

Como era de esperarse el Teatro estaba a reventar, pero me produjo un sabor amargo el saber que yo fui el único de todos los acreditados de prensa que asistió, eso deja mucho que decir de la atención de los medios a las actividades artísticas y culturales, sin embargo produjo una serie de “Eventos Fortuitos” que me resultaron muy afortunados, primero, como el palco de prensa se había utilizado ante la mencionada ausencia, los personeros del  teatro me ubicaron en el Palco 6 del Segundo Piso, primera vez que estaba en ese piso y segundo, me tocó compartir palco con una agradable dama de origen mexicano, la Sra. Sylvia Mónica Pérez,  lo cual me pareció sumamente interesante, pues al no conocer de nuestra idiosincrasia, podría darme al final una apreciación muy original sobre el espectáculo.

Para los que no la conocen “Concherías” es una colección de “estampas” (escenas de nuestro folklore sin relación entre ellas), unidas por un delicado hilo conductor, Aquileo Echeverría, que como personaje dentro de la obra lleva al público por un bellísimo viaje por el tiempo de vuelta a la época de nuestros ancestros sumergiéndonos en sus fiestas, sentimientos, forma de pensar y vivir de aquellos años que me produjeron nostalgia.  Esta es una obra que todo aquel que se diga: “Tico” debe ver y más que eso, esmerarse en comprender.

El espectáculo montado fue grandioso, luces, sonido, imágenes, danzas y actuaciones,  era teatro y yo estaba en mi charco, solo escuché un solo parlamento cantado, no mencionaré nombres, pero fuera de eso el desempeño de los actores de la Compañía Nacional fue espectacular desde los papeles principales, hasta los extras, un gran aplaudo para ellos; en cuanto a la parte dancística la sentí floja en varias ocasiones pero la Compañía Nacional de Danza sacó la tarea, pues tratándose de una obra folklórica quizás unas ejecuciones demasiado logradas habrían desentonado. De toda la producción únicamente me desagradó la escena del duelo a machetazos que más que eso parecía una sesión de “Capoeira” pero al público le resultó agradable y eso es lo que importa, espero se cuiden mas estos detalles, pero como siempre digo: “La única crítica valida es la del público” y en ese aspecto la  Sra. Sylvia Pérez (mi nueva amiga mexicana) que me acompañaba fue mi punto de referencia, no ocupé preguntar nada, solo necesité observarla a ratos, quedó extasiada, incluso en algunas partes la vi secarse lágrimas de los ojos.

 Pueden ver la galería de imágenes que tomamos en:“Tractores y Violines” (Solo de Click)

Repito “Un GRAN APLUSO a esa puesta en escena” Las funciones continuarán hoy Sábado  (8pm) y mañana Domingo (2pm y 5pm) el costo de la entrada es de solo ¢1.000, lo que significa que el Teatro Nacional da un regalo con ello a su público. ¡NO SE LA PIERDAN!

Saludos y bendiciones.

Jorge Jefferson.

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