Sistema electoral, partidos y gobernabilidad, por Daniel Calvo

Artículo publicado en www.danielcalvo.com

El sistema electoral, entendido como aquel que contiene las reglas según las cuales los electores expresan sus preferencias políticas, y los votos se convierten en escaños (Pág. 1304), tiene importantes efectos sobre el sistema de partidos. Principalmente, debido a que algunos alientan la formación de estas agrupaciones o, por el contrario, la debilita.

En el caso particular de nuestro país, el cual, pese a contar con un sistema de representación proporcional con barrera legal o subcociente, para así limitar el número de partidos con posibilidades de acceder a representación parlamentaria, tiene un gran número de partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa —ocho fracciones en total —,lo que puede generar, ante la dificultad para la conformación de bloques mayoritarios para la toma de decisiones, un efecto desestabilizador en el largo plazo del sistema político en su conjunto.

Esta situación podría obligarnos y conducirnos en el corto plazo a enfrentar tres importantes retos para devolverle funcionalidad a nuestra democracia:

a) Necesidad de formar gobiernos de coalición: Las alianzas interpartidistas parecen ser un imperativo en el actual estado de fragmentación que experimentan nuestras fuerzas políticas.

Desde de las elecciones de 1990, ninguna agrupación logra mayoría simple en el Congreso, punto neurálgico de nuestra democracia.

Y muchos de los grandes cambios que se necesitan impulsar en nuestro país requieren de mayoría calificada (38 votos). Así que integrar figuras de diferentes partidos en un eventual gabinete, siempre y cuando estos puedan sumarle apoyos en el Poder Legislativo, debe dejar de ser visto como una idea descabellada.

b) Peligroso empoderamiento de grupos minoritarios en algunos casos radicales: La necesidad de las fuerzas políticas mayoritarias —generalmente la de gobierno — de sumar grupos minoritarios para conformar bloques que les permitan puestos estratégicos para la toma de decisiones en la Asamblea Legislativa, está abriendo paso para que partidos pequeños en muchos casos con posturas extremas en determinados temas, asuman peligrosamente importantes puestos de representación y supediten los intereses de la mayoría a los intereses particulares de su agrupación.

c) Formación y financiamiento de pequeños partidos a escala provincial por parte de los partidos nacionales más grandes: Más que la financiación y el respaldo a candidaturas o partidos turecas, que solo buscan restarle caudal electoral a fuerzas políticas rivales con capacidad real de triunfar. Los partidos políticos nacionales que deseen ampliar sus apoyos en el arena legislativa, parece que estarán obligados en los próximos periodos electorales a desarrollar e impulsar partidos a escala provincial que les permitan llegar a bases de apoyo más específicas o sectoriales, y que puedan colaborar con ellos en su afán de lograr alianzas de 29 y 38 votos en la Asamblea Legislativa.

Es importante prestar atención a los retos señalados con anterioridad, los cuales deberán ser contemplados por los principales actores políticos como parte de sus estrategias al avecinarse una nueva contienda electoral.

Es difícil visualizar cambios en las reglas de juego actuales que puedan alterar este contexto, dado que en la misma medida en que la selección del sistema electoral afecta la forma en que se desarrolla el sistema de partidos, la estructura del sistema de partidos influye en la evolución del sistema electoral, por lo cual lo más sensato sería aprender a convivir en él.