“115 Años y 5 Rostros del Teatro Nacional”

 

¿Sabían que cuando Le Luthier se presentó por primera vez en Costa Rica el público no los dejaba iniciar, o que hay al menos 2 fantasmas deambulando en el Teatro Nacional, o qué hicieron los de seguridad cuando robaron “El Niño” del pesebre, o que Tom Cruise visitó el Teatro Nacional mucho antes de ser famoso?… Con la celebración la próxima semana del 115 Aniversario de nuestro amado Teatro Nacional, quise escribir una nota sobre él, pero una nota diferente, donde los funcionarios más antiguos del teatro nos contaran sobre él desde adentro, ellos son la esencia del mismo, sin ellos nada sería posible, por ello más que una nota, este es un tributo por su incansable trabajo.

Ustedes son el alma del teatro, y por acá han visto pasar innumerables artistas: ¿La presentación de cual recuerdan más?

Silvia Solano. Recepción y Acomodadora.

Silvia Solano: Yo a quienes más recuerdo es cuando vinieron los de Le Luthier. (Todos ríen de inmediato y afirman con la cabeza)

Claudio Schifani: Recuerdo muy bien la primera vez que vino Le Luthier, solo han venido dos veces creo… Cuando entraron al escenario la gente aplaudía de pie, ellos saludaron y se ubicaron, trataban de abrir la boca y la gente aplaudía y aplaudía; trataban de tocar algo y la gente aplaudía, no los dejaban iniciar, ya cuando vieron que no había como, hicieron una reverencia y salieron de escena y la gente aplaudía aun más, luego entraron de nuevo y ya pudieron comenzar.

Toker Hernández: Yo una vez me encontré con Rob Steward, pero no en el teatro, sino en la cafetería, también pasó Bruce Springsteen…

Gerardo Cordero: Vimos a Jodie Foster tomando café también y recuerdo que una vez una compañera que ya se retiró, se llamaba: Elizabeth, me contó que llegaron a la boletería hace muchísimos años tres muchachos norteamericanos, se pusieron a hablar con ella y al rato uno le dijo, señalando a otro que era el mas bajito: “vea bien a este muchacho, ahora no es nadie, pero va a ser muy famoso, acuérdese de él, se llama: Tom Cruise”.

Eligio Salazar: Hay muchos artistas que han pasado por acá, algunos hasta han venido tanto que ya uno lo toma como algo normal, como Joan Manuelle Serrat, lo malo es que nos tiene prohibido tomarnos fotos con ellos, pero cuando vale la pena uno ve como se la juega.

Eligio Solano. Jefe de Tramoya.

Don Eligio usted es el Jefe de Tramoya, ¿En qué consiste?

Eligio Salazar: Ser Tramoyista es ser “Carpintero de Teatro”, somos los que hacemos el escenario, a nosotros nos toca que cuando por ejemplo viene una opera, el público desde adelante vea el escenario y diga: “Wooo… ¿Qué es todo este lujo?” pero si vieran el escenario desde atrás, verían como un aserradero.

Claudio Schifani: Ellos son los que hacen la magia del escenario.

Excelente. De las presentaciones de grupos: ¿Qué experiencias son las que más recuerdan?

Claudio Schifani: Cuando se nos pegó el pulpo (Todos ríen) una vez se presentaba un grupo de ballet con “La Sirenita”, en una escena bajábamos un pulpo gigante y las sirenitas bailaban con los tentáculos del pulpo, pero cuando lo estábamos bajando el pulpo se pegó y quedó tan abajo que el público lo veía pero las sirenitas no lo alcanzaban para bailar con los tentáculos,

¿Cómo Hicieron?

Claudio Schifani:  Pues entonces nos asustamos y yo le dije a los de arriba: “¡Hagan que baile!” me dijeron: ¡¿Qué?! Y yo le repetía: ¡El pulpo! ¡Hagan que el pulpo baile!, entonces ya me entendieron y como si fueran titiriteros empezaron a mover las cuerdas para que el pulpo bailara y las sirenitas bailaran y todo mundo bailó, el publico nunca se dio cuenta de la metida de pata. Esa es la ciencia acá, todos nos equivocamos de vez en cuando pero lo importante es que el público nunca lo note.

Eligio Salazar: A mí fue cuando empecé, había una presentación donde teníamos que lanzar un avión desde un extremo del escenario al otro y de inmediato bajar el telón, yo tenía que ayudarle al compañero porque el telón es muy pesado, pero uno pollito, yo quería ver el avión y creí que me daba tiempo, me fui para la entrada y ví donde pasó el avión y yo decía: “Que lindo se vió” y me fui en el viaje con el avión y se me olvidó el telón, por suerte los otros compañeros lo cerraron.

Eligio Salazar: A mi por dicha todavía no se me ha quebrado nada del escenario, jajajajaja.

Recuerdo que una vez se robaron “El Niño” del pesebre…

Gerardo Cordero. Boletería.

Gerardo Cordero: Uy, si, yo estaba en seguridad en ese tiempo. Recuerdo que el pesebre siempre se ponía en el frente del Teatro y El Niño se encadenaba para que no se lo robaran, pero ese año se puso a un costado y el niño no se encadenó, nosotros estábamos muy atentos y cuando salí a descansar el Niño ay estaba, quedaron otros compañeros y cuando entré del descanso, hago la ronda y El Niño ya no estaba.

¿Qué hicieron?

Gerardo Cordero: Fue un gran susto, lo primero fue que nos reunimos todos los de seguridad para pensar, no en donde estaba El Niño, sino como se lo íbamos a decir a Doña Marielos Rojas, que era la jefa, estuvimos un gran rato tomando valor y pensando y después nos fuimos, a mi me tocó decirle y le dije: “Doña Marielos, disculpe, tenemos que decirle algo”, ella nos dijo “Si, díganme”, Yo trague hondo y le dije: “Doña Marielos… Nos robaron al Niño”, ella creyó que era broma y se reía y se reía… “Doña Marielos, en serio, nos robaron al Niño” y ella seguía riéndose, no nos creía, hasta que ya vio que solo ella se estaba riendo y que todos estábamos pálidos, entonces se puso seria y no decía nada… “Doña Marielos, de verdad, nos robaron al Niño” y ahí empezaron las carreras y todo mundo se dio cuenta. El Niño nunca apareció. Es el peor susto que he tenido acá.

Bueno El Niño nunca apareció pero el que si aparece de vez en cuando es un fantasma, tengo entendido: ¿Alguien murió en el Teatro?

Toker Hernández. Recursos Humanos

Eligio Salazar: Como en todo edificio viejo, acá murió un muchacho joven cuando se construía el Teatro, todos los hemos visto.

Claudio Schifani: Yo nunca lo he visto.

Silvia Solano: Yo no lo he visto pero una vez en uno de los palcos principales yo estaba sola, también soy Acomodadora, y las puertas estaban cerradas y alguien me tocó una pierna.

Eligio Salazar: Dichoso Fantasma (todos rien)

Toker Hernández: Yo si lo ví pero a otro, una vez en el pasillo de los camerinos, ay esta prohibido el acceso al público, veo a un señor mayor de saco y sombrero negro, yo iba detrás de él, me le fui atrás para decirle que no podía estar acá y desapareció. También recuerdo en la primera función de “Teatro al Medio Día” que una señora vino con las bolsas de las compras, seguro venía del mercado, y se le salían las sandias y los melones de las bolsas, las metía y se volvían a salir, no hubo como acomodarlas, tuvieron que llevarse las bolsas al paquetero.

¿Cómo es trabajar en el Teatro Nacional?

Toker Hernández: es bonito pero a veces muy duro, entramos temprano para que todo esté listo en la noche, todo el fruto se ve ay, la mayor satisfacción es que se llene el teatro.

Claudio Schifani. Jefe de Escenario y Sonido.

Claudio Schifani: Acá no es como en otros trabajos, no hay oportunidad de repetir las escenas, todo tiene que salir bien a la primera, pero hay un excelente equipo.

Gerardo Cordero: Acá somos una familia y todos somos un equipo.

Eligio Salazar: Yo he sabido lo que es entrar a las 8 de la mañana y salir a las 3 de la mañana del otro día, pero lo importante es cumplirle al público y a los artistas.

Para Terminar: ¿Qué le dirían a los que nunca han venido al Teatro Nacional?

Silvia Solano: Pues que vengan. El “Teatro al Medio Día” es muy bonito, viene gente que no venía porque hasta algunos les daba miedo.

Toker Hernández: Yo hasta he visto gente persignándose cuando entran acá, es que es impresionante la primera vez.

Todos durante la entrevista en el escenario del Teatro Nacional.

Eligio Salazar: Lo bonito con eso es que la gente viene primero al mediodía y después ya vienen en las noches, hasta empiezan a opinar y dar sus criticas.

Claudio Schifani: Sí, se les forma el criterio y eso es muy positivo, conocen el arte y le toman el gusto.

Gerardo Solano: Yo les diría que vengan. El Teatro Nacional es una joya, es nuestra joya y tenemos que disfrutar de ella, se construyó hace 115 años y no es solo para la alta sociedad, todos tenemos derecho a la cultura y acá las puertas siempre están abierta. ¡Vengan!

Pocas tardes de mi vida las he disfrutado tanto como el rato que estuve con estas 5 maravillosas personas, en definitivo, ellos y todos sus demás compañeros son el alma del Teatro Nacional, los que hacen posible la magía. Tambien los invito a visitar la página del Teatro Nacional (http://www.teatronacional.go.cr/) para mantenerse al tanto de las actividades del 115 aniversario la próxima semana.

Saludos y bendiciones a todos y un gran abrazo a mis nuevos amigos del Teatro Nacional, nuestra “Joya Cultural”

Jorge Jefferson:

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