Análisis Elecciones 2014: Una lucha que pinta verde y blanco

Artículo publicado en www.danielcalvo.com

Daniel Calvo Sánchez / Politólogo / info@danielcalvo.com

Marco Aurelio Salazar Rojas / Ingeniero / marcoaurelio.salazar@gmail.com

El viejo fantasma de una oposición al PLN articulada, coherente que le permita conformar gobierno, prácticamente ha desaparecido, señal de que estos grupos están atomizados, carentes de liderazgos y son incapaces de enfrentarle con éxito de forma permanente.

El Partido Acción Ciudadana (PAC), Movimiento Libertario (ML) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), han fortalecido figuras pero no su institucionalidad partidaria y el desgaste de los primeros ha terminando acabando también con los segundos.

En ninguna de sus filas, se vislumbra una figura descollante, con capacidad de asumir la conducción del país y suficiente liderazgo para encabezar una coalición de fuerzas, que logré articular proyectos políticos más allá de una legislatura.

En este escenario, todo parece indicar que, de continuar esa ausencia, Liberación Nacional volverá a tener que asumir la Presidencia de la República, alcanzando un tercer gobierno consecutivo, algo que hasta la fecha ningún partido ha logrado en nuestra historia reciente.

El PLN según diversos sondeos de opinión, continúa siendo la fuerza política más grande del país, duplicando con facilidad y en algunos casos prácticamente triplicando el apoyo de los costarricenses, en relación con el porcentaje que recibe una segunda fuerza electoral. [1]

Sin embargo, el panorama a lo interno del PLN todavía no está claro, los verdiblancos se encuentran ante la expectativa de una eventual precandidatura de Figueres, pero sobre todo en cómo está pueda restarle adeptos a las otras tendencias, especialmente a la de Johnny Araya, quien por el momento marcha en primer lugar en las encuestas y hasta el momento es la única figura con oportunidades reales de triunfar, bajo la que se refugia el “antiarismo”.

¿Qué podría cambiar con la incursión oficial de Figueres? ¿Disminuiría el caudal electoral de otros precandidatos?

Efectivamente, el pastel se dividiría en tres y ya no en dos, la irrupción del hijo del caudillo en la contienda, representante del apellido más emblemático dentro del liberacionismo, generará repercusiones en otras tendencias, pero es de suponer que la tendencia de Johnny Araya sería la más perjudicada.

En caso que así suceda, desplomándose las intenciones de Araya hasta un tercer lugar en las encuestas, lo más lógico sería que este brinde su adhesión a Figueres, para combatir el “arismo”, tal como lo hizo en la precampaña de 2009 y como obligación con su tío, que ha regresado al partido, esperanzado en su sobrino, un político hábil capaz de articular alianzas rápidamente, el más reciente representante del “mongismo”.

De mantenerse Araya en sus aspiraciones bajo estas condiciones, se correría el riesgo de que al dividirse el “antiarismo” en dos corrientes, se termine beneficiando las aspiraciones de Arias, quien en caso de superar el 40% de los votos necesarios para ganar la convención liberacionista, logrará hacerse con la candidatura.

El temor de una segunda ronda. Muchos temen que la contienda liberacionista se tenga que resolver en una segunda ronda, especialmente Arias quien en caso de terminar primero o segundo, deberá enfrentar con toda seguridad al resto de contendientes liberacionistas contra él y al ser las convenciones de este partido abiertas al público, también se sumarán en su contra personas no liberacionistas que no comulgan con su imagen ni con sus propuestas.

Otro escenario a considerar, es que Figueres y Araya busquen con la inscripción de sus precandidaturas en el mes de enero, la realización de esta temida segunda ronda, utilizando la primera vuelta como el espacio perfecto para decidir quién será el que encabezará una alianza contra Arias, conscientes que alguno de ellos terminará en la primera vuelta, en el primero o segundo lugar de las votaciones y que en un escenario ideal Arias podría quedar en tercer lugar y quedar fuera más rápido de la contienda.

De ganar Araya en primera o segunda ronda, es previsible que Figueres pueda asumir el control indirecto de la Asamblea Plenaria gracias a su incidencia en la estructura del partido, lo que le permitirá colocar colaboradores cercanos en las estructuras de gobierno, que le ayuden posteriormente en un nuevo intento por llegar al poder más adelante, algo que por su relación con Araya, estado de salud y edad, es difícil que Arias pueda conseguir.

¿Cuáles son los principales retos de Arias, Figueres y Araya?

La precampaña de Rodrigo Arias, ha estado desde el principio llena de obstáculos: enfrentamiento con el Ejecutivo, el refrito del caso del BCIE y un desgaste propio de 6 años de gobierno liberacionista que la gente vincula principalmente con su figura.

Recientemente también ha sido víctima de injustos ataques de algunos precandidatos, que tildan al “arismo” como el responsable de abandonar la bandera socialdemócrata, algo completamente falaz.

Si Rodrigo Arias desea ganar, deberá demostrar su capacidad de incidencia en la estructura y de movilización de electores, como en los últimos cinco procesos electorales nacionales en los que el PLN fue ganador, lo que en teoría debería ser reflejo de una gran base electoral a su servicio.

Reclamar su lugar como marca más exitosa dentro del PLN en los últimos años, quien rescató al partido de un nuevo fracaso en 2005, poco después de los escándalos de corrupción, en los que coincidentemente se vio involucrado un eventual precandidato.

Comunicar de manera asertiva, que la candidatura de Rodrigo lo que busca es retomar el rumbo trazado por la administración anterior, el cual reclaman a Chinchilla haber perdido y evitar que sea vista como una campaña que busca satisfacer los deseos de sucesión de su hermano mayor, como ocurrió años atrás con la precandidatura de Margarita Penón.

La precampaña de José María Figueres, tiene dos escenarios: a) El primero de ellos donde compite con los Arias dentro del PLN por el dominio de esta agrupación; b) Un segundo escenario, todavía más importante donde Figueres compite consigo mismo – en virtud de su mala imagen – en una campaña nacional, donde la principal tarea antes que triunfar será limpiarla.

Un punto a considerar, es que por contar con una agenda más progresista y tecnócrata, puede atraer a ciertos sectores del “arismo”, pero si se acerca a Monge puede verse como el hijo del caudillo que viene en rescate del legado de su padre; es decir, Figueres por definición tendrá que jugar varios partidas de ajedrez simultáneas si aspira regresar a Zapote.

Quizás su proyecto país denominado “vía costarricense”, debió ser únicamente una plataforma política — no electoral —, en su mejor sentido, utilizada simplemente como estrategia para reinsertarse de nuevo en la vida política del país, elemento que le permitió acercarse en un primer movimiento a gente que en otra época hubiera sido impensable como Manuel Mora (hijo).

Una combinación de defensa de la tradición ideológica del PLN — que hoy hasta los sectores más progresistas asumen como propia — y de un proyecto país que logré unir grupos que normalmente estarían en mesas separadas, pensando en el futuro de Costa Rica, los cuales serían insumos importantes para reposicionarlo como un eventual Presidente de la República.

De hecho hasta ahora, estos acomodos de fichas están más enfocados en el pasado que en el futuro, es decir, el futuro es el gran ausente de las propuestas políticas en la actualidad, hablamos de problemas que vienen desde hace mucho, de los principales problemas de hoy, pero de cómo aspiramos a ser como país, si acaso en algunas conversaciones muy específicas, no como un gran proyecto país que despierte en algunos la posibilidad de soñar con la fundación de una III República.

Su principal error hasta el momento, es que no ha sabido plantear correctamente la contienda entre el apellido Figueres vrs Arias, como una batalla que trasciende la precampaña, la cual únicamente sería el escenario de la contienda y más bien debe proyectarla como una lucha que busca definir cuál corriente logra hacerse con el dominio del partido, o al menos contrarrestar el poder que el “arismo” ha venido ejerciendo en los últimos años dentro de las filas verdiblancas.

Solo así, muchos costarricenses que aún mantienen sus dudas sobre el actuar ético y político del ex presidente, votarán por él, en un voto protesta contra Arias, en caso que logré posicionar su imagen como el único precandidato capaz de arrebatarle el dominio del PLN.

La precampaña de Johnny Araya, enfrenta una dificultad mayúscula, su buena imagen ante la opinión pública no se traduce — al menos hasta ahora — en capacidad de movilización electoral, recordemos que inclusive en la pasada convención perdió en el cantón central de San José contra Laura Chinchilla.

Sus cualidades como alcalde nadie los discute, pero generan dudas en caso que asumiera un cargo de mayor envergadura, de ahí que su discurso así como propuestas deberían de ser más amplias de un carácter nacional.

Adolece por el momento de un equipo operativo en áreas clave de un eventual gobierno suyo: telecomunicaciones, comercio exterior, política exterior, política económica, relación con el sector empresarial; temas que no son su fuerte, dejándole en una zona de confort de temas que si conoce por su gestión como alcalde como: infraestructura, seguridad, vialidad, y claro… el Festival de la Luz.

La reciente adhesión de Antonio Álvarez según reseñan algunos medios, no le generó réditos importantes, continúa con la misma cantidad de adeptos que antes que se concretará esta alianza, la cual para algunos fue vista como signo de desesperación al negociar puestos tan importantes a esta altura de la precampaña.

La principal carta a su favor, es que existe un sector del liberacionismo y sobre todo de la población en general, que no comulga ni con Arias, ni con Figueres, y que en este momento representa un voto protesta contra estas dos insignias políticas, a la cual debe apuntar la estrategia de Araya.

Es ahí donde el panorama le sonríe a Johnny Araya, el cual en la medida que logré mantenerse en el primer lugar de las encuestas, pasará a ser visto como una alternativa real de gobierno y no simplemente como una adhesión de lujo. En eso estriba el reto fundamental de Araya de cara al mes de enero, cuando se inscriban formalmente las precandidaturas.

Además que puede valerse de la figura de su tío, Luis Alberto Monge, quien le puede aportar una importante red de contactos y alianzas con otros sectores con los cuales Monge tiene buena relación, que le brinden más estabilidad a sus aspiraciones.

En conclusión. Nada está dicho en el PLN, solo las encuestas de los próximos meses, como las estrategias a seguir por parte de los precandidatos, determinarán cuántos y cuáles competirán por la candidatura de este partido, donde él electo muy probablemente también meses después Presidente de la República, lo que agrega un carácter de mayor lucha en dicha contienda.

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