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Diputado Juan Carlos Mendoza quiere ser presidente y “heredar con sabiduría el liderazgo histórico construido por Ottón Solís, sin duda el más significativo dirigente partidario y a quien debemos el empeño de devolverle a la política la dignidad ética que perdió”, expresión digna de un político tradicional. Mendoza fue parte de los carretillos de mociones para descarrilar la decisión soberana, tomada en referendo nacional, de aprobación del TLC. Esa práctica la repitió después al bloquear, no el proyecto, sino voluntad de la mayoría de los diputados de votar el plan fiscal que don Ottón había negociado con la Sra. Presidente. Es además miembro del grupo que, a lo interno del PAC, llaman chavistas. Mendoza tiene posiciones frontales, incluso contra el código de ética del fundador de su Partido. Y asume un posición flexible, en el mejor estilo de cualquier político tradicional, porque sabe que la viabilidad de su candidatura, a lo interno del Partido y en el plano nacional, está condicionada por el peso de la figura de Ottón Solís.

Contra el filibusterismo parlamentario. Dos ciudadanos han puesto un recurso de amparo contra la disposición antidemocrático del reglamento legislativo, que permite que un diputado o una minoría cualquiera, impida que un proyecto sea votado. Dos argumentos deberían condicionar la decisión de la Sala IV: el primero, que la función fundamental del primer poder de la República es votar proyectos, lo que puede ser impedida por una disposición reglamentaria absurda. La segunda es que esa disposición otorga un poder excesivo a un diputado cualquiera que puede paralizar la voluntad de la mayoría. Esperemos que una decisión favorable de la Sala IV sea sustituto para la falta de voluntad de los diputados a acabar con este adefesio legislativo.

Cultura tributaria pide el Ministro Ayales. Un planteamiento razonable, de don Edgar Ayales, sustentado en 1) los costarricenses debemos de adquirir una cultura de honestidad y responsabilidad patriótica en el pago de impuestos; 2) esa cultura no tendrá un sustento sólido a menos que los órganos del Estado superen los problemas de despilfarro asociados con el gasto público y los privilegios laborales, y; 3) que los aportes tributarios se reflejen en mejoras físicas y sociales para todos los costarricenses. Si se cumplen las tres condiciones, todos deberíamos respaldar la posición del Ministro de Hacienda.

Limitaciones a la capacidad nacional para generar energía limpia. La incapacidad del congreso para llegar a acuerdos y algunas actitudes neoestatistas extremas constituyen limitantes para incrementar la capacidad del sector privado para generar hasta un 25% de energía limpia (proyecto de apertura de generación electrica). Es también una clara restricción a la capacidad productiva y competitiva del país. Una feliz convocatoria del ICE para comprar energía eólica a empresas privadas por 140 megavatios, superó las expectativas con ofertas que alcanzan a 360 MW. Una evidencia fáctica de que no estamos aprovechando todas las posibilidades y recursos del país, mientras gastamos enormes sumas de dinero para suplir con energía térmica, contaminante, las carencias del país.

Chorizo docente. 17 mil certificaciones fueron aportadas como licencia para participar en el Congreso Anual de la Asociación de Profesionales de Segunda Enseñanza (APSE), pero se estima que sólo asistieron unos 3000 profesores. Según Gilberth Díaz, presidente del SEC, el Ministro Garnier “sabe bien que es una licencia sindical. No puede obviar de que solo el hecho de pedir que demos certificaciones es una intromisión a las actividades propias del sindicato”. La posición del sindicato parece reñir con la percepción social de que la función pública está plagada de funcionarios bien pagados que evaden sus responsabilidades esenciales. Los que participan en una actividad legítima (el congreso) no deberían encubrir a quienes simplemente se toman unas vacaciones con goce de sueldo. Este chorizo tampoco debería ser encubierto por el sindicato.