Sobre la subejecución presupuestaria, por Alicia Fournier Vargas – Diputada

En los últimos días tanto los medios de comunicación como algunos compañeros Diputados han externado una serie de comentarios y apreciaciones acerca de la ejecución del Presupuesto.

Quiero retomar este tema porque me parece que hay una serie de sesgos tanto a nivel de análisis como de información, lo cual es inconveniente y mucho peor cuando se cae en el discurso demagógico.

En vista de ello, quiero hacer referencia a explicaciones surgidas de declaraciones realizadas desde el Poder Ejecutivo, con el objeto de enfatizar sobre sus puntos de vista e intentar hacer una aproximación que pueda aclarar dudas sembradas.

La Presidenta de la República ha sido clara en cuanto a la subejecución presupuestaria, constituida por el monto que no se ha gastado con relación al presupuesto asignado a los diferentes ministerios y Poderes de la República.

En este contexto señaló que se ha seguido una política orientada a reducir al máximo los montos restantes de lo presupuestado para cada año, insistiendo que los recursos  con que cuenta el Ejecutivo han estado mejor orientados, evitando un mayor endeudamiento.

Ello, porque los recursos que no se ejecutan no se pierden debido a que al ser la mitad del presupuesto financiado con deuda, esta no aumenta  al no gastarse en su totalidad.

Así también recalcó, que en estas evaluaciones los empréstitos extranjeros deben agregarse a los presupuestos anuales, pese a que tengan varios años plazo para su inversión.

Por su parte, el Ministro de Hacienda ha sido enfático en que el monto no ejecutado es mínimo debido a que más del 80% de la ejecución del presupuesto corresponde a salarios, pero en donde más se subejecuta es en gasto de capital, es decir, inversión de obra pública. Sin embargo, se debe tener en cuenta que con fondos externos provenientes de préstamos con el Banco Interamericano de Desarrollo y otras fuentes, se han iniciado una serie de importantes obras de infraestructura.

Adicionalmente el Ministro Ayales argumentó que es “normal” que se realicen cambios en un presupuesto, por lo cual no todo se ejecuta, mientras que de los 23.269 millones de colones que no se ejecutaron por concepto de intereses “deberían de felicitarlos” debido a que ese monto representó un menor endeudamiento por parte del Gobierno.

En otra esfera del Gobierno, el Ministerio de Educación al ser interpelado por un medio aclaraba que:

“…es mentira, ya que estos dineros fueron trasladados a las juntas de educación y están en movimiento” y que todos los recursos que están asignados para infraestructura ya están en movimiento, algunos están iniciándose y otros terminando obras”. “No existen fondos libres, ya están asignados y se están usando.”

Habiendo parafraseado a la Señora Presidenta y a los Ministro de Hacienda y de Educación, quiero decir que si bien es cierto que el tema de la subejejecución presupuestaria es de vieja data, se cometen serios errores en su análisis y ellos se encuentran asociados a varios mitos:

Se gasta lo que se presupuesta

Un presupuesto no significa otra cosa que una  autorización de gasto, estimado sobre las proyecciones que se realizan. La Asamblea Legislativa lo que hace es en realidad autorizar esa proyección del gasto, cuando aun no están necesariamente aseguradas las fuentes económicas que dan sustento definitivo a la proyección  realizada. Los montos presupuestados no quieren decir dinero contante y sonante en las arcas del Estado.

La Ley de Contratación Administrativa ayuda a agilizar procesos de ejecución.

De no haber un cambio sustantivo en los actuales procesos de Contratación Administrativa, ley que en su momento fue aprobada a golpe de tambor, será muy difícil cumplir términos de ejecución. En la actualidad cualquier apelación puede poner en jaque, el proceso de cumplimiento de la ejecución presupuestaria.

Empréstitos millonarios

Hay suficiente dinero porque se aprueban empréstitos millonarios para obras de infraestructura que se ven reflejados en el presupuesto. Sin embargo estos recursos deben ser desglosados, de acuerdo a la voluntad de esta Asamblea Legislativa  por cada proyecto que se realice, una especie de picadillo que hace inviable el cumplimiento dentro de los términos de periodo.

Inicio y fin de proyectos

La tramitología de las concesiones para proyectos significativos se topa también con los cambios climáticos. Para cuando los proyectos son autorizados en virtud de la tramitología interna el tiempo para realizarlos los condena a mayores demoras y a consecuente subejecución. Esto por cuanto topan con la época lluviosa y la ejecución se torna más difícil.

Valor de los presupuestos plurianuales

Por eso los presupuestos plurianuales reflejaran cada vez más hacia futuro la posibilidad realista de ejecución de proyectos y hacia eso hay que desplazarse. La proyección anual es insuficiente, poco realista y tortuosa.

Leyes anticorrupción

El empleado público es en la práctica un delincuente hasta que no demuestre lo contrario. La ley de enriquecimiento ilícito y otras han hecho que los procesos de ejecución se vuelvan lentos porque los funcionarios públicos evitan ser expuestos y se apegan a una excesiva tramitología. Aunque la paradoja es que esto ayuda generar  practicas de corrupción  para quienes desean rápida ejecución de proyectos y encuentran quien se presta para eso. Hemos vuelto aun más lenta la burocracia estatal para obtener resultados importantes con la ejecución.

Al entrar en el plano de las cifras, el Ministerio de Hacienda indicó que el porcentaje de subejecución del Presupuesto Nacional, que alcanzó 120 mil millones de colones (equivalente a un 2,2% del presupuesto total en 2011), siendo éste uno de los más bajos de la Latinoamericana.

Sobre estas cifras, lamentablemente los datos de la Contraloría General de la República no son coincidentes del todo, ya que el nivel de subejecución que reporta en su Informe es menor que el publicado, puesto que considera como parte de la subejecución presupuestaria, ahorros por 220 mil millones de colones que ha logrado el Gobierno en los rubros de remuneraciones, intereses y amortizaciones, como producto de directrices para la contención de gasto y de una buena gestión de la deuda.

El Ministro Edgar Ayales ha sido enfático al aclarar que:

 “…la no ejecución de estos gastos en remuneraciones, intereses y amortizaciones no refleja un problema de mala gestión pública,  sino el resultado de políticas del Gobierno orientadas al ahorro de recursos y la gestión de riesgos financieros”.

No se debe olvidar que el impacto causado sobre la ejecución del presupuesto, obedece a una directriz presidencial para la contención del gasto, que conlleva a la creación de nuevas plazas e impide llenar las plazas que queden vacantes.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que la subejecución del gasto en intereses y amortizaciones en 2011 es producto de una buena gestión de deuda, que redujo los costos financieros más allá de lo proyectado y alargó los plazos de la deuda, para disminuir la carga de amortizaciones que originalmente se concentraba en ese año.

Este  bajo porcentaje de subejecución refleja el impacto de los controles implícitos en los procedimientos de contratación pública, sin obviar la necesidad de mejorar la capacidad administrativa en varias unidades del Gobierno. Precisamente  para mejorar esta capacidad,  el  Ministerio de Hacienda inició este año un programa de asistencia técnica para las distintas Unidades del Gobierno Central,  con lo que se espera  aumentar las prácticas de ejecución en general.

Para comprender los temas presupuestarios es imprescindible tener bien claro que el presupuesto no es más, que la estimación anticipada de los gastos en los que se puede incurrir y los ingresos que pueden ser captados.

En este marco, el Ministerio de Hacienda ha recordado que al analizar los porcentajes de ejecución del Presupuesto Nacional,  se debe considerar que en él se  establece un máximo de  gasto que el Gobierno Central puede ejecutar durante cada año.

Que es normal,  tanto a nivel de Gobierno como de la empresa privada,  que una parte del presupuesto quede sin ejecutar. Lo anterior, por cuanto todo  presupuesto se prepara con base en proyecciones para el año siguiente, por lo que es necesario dejar cierto margen en esta autorización máxima de gasto, previendo  que los costos para las actividades planeadas suban más que lo esperado,  o que haya cambios en las prioridades ante imprevistos.

También es necesario recalcar  que debido a que más de dos  billones de colones del presupuesto del 2011 se tuvo que financiar con endeudamiento, la subejecución tiene como contraparte un menor endeudamiento,  y no un saldo de recursos ociosos en las cuentas del Gobierno Central, como algunos políticos han asegurado.

Para concluir, el Ministro de Hacienda nos decía: “…Esto significa que si los gastos que se habían autorizado en el presupuesto no se ejecutaron, nuestra Tesorería tampoco se endeudó para financiarlos y no incurrió en el costo financiero asociado”.

Dicho esto, esperaría que el análisis y las conclusiones a que los costarricenses lleguemos tengan bases sólidas y no partan de conceptos equivocados y mucho menos que asuntos de tanta importancia para el país, en tiempos fiscales sumamente difíciles, no se presten para hacer demagogia.

En pocas semanas tendremos que decidir sobre la propuesta de presupuesto que nos ha enviado el Poder Ejecutivo y ante ello desde ahora apelo a mis compañeros Diputados y Diputadas a que dentro de la línea crítica, seamos constructivos y propositivos, teniendo como norte el proyecto país que a todos nos une.