Movimiento político de cara al 2014

Las aguas políticas se agitan. El PLN se encuentra muy activo y los planteamientos de sus precandidatos son claros. Mientras la oposición no se recupera de su fallida experiencia de convergencia para conducir los asuntos del congreso y siguen soñando el sueño imposible de una oposición integrada, Liberación mantiene una fuerte dinámica intrapartidaria y sus precandidatos tienen bastante claridad sobre la ruta que debemos transitar para alcanzar un nivel de desarrollo superior que lleve bienestar a toda la población. Quien dude de estas aseveraciones deberían informarse sobre los debates y grupos de estudio que se mantienen activos, con una dominante participación de la juventud liberacionista.

Ciertamente, aún los liberacionistas consideran perjudicial que un partido se mantenga en el poder por tanto tiempo y favorecen la consolidación de una fuerza alternativa con verdaderas posibilidades electorales. Sin embargo, un rejuntado de movimientos opositores, que han demostrado su incapacidad de gestión en un entorno menos complejo como la Asamblea Legislativa, no es la solución para llenar ese vacío político. La experiencia posterior al 1 de mayo de este año ha revelado que un grupo minoritario pero con un pensamiento coherente, es mucho más productivo en la gestión legislativa. El congreso empezó a moverse cuando concluyó la experiencia de la alianza por Costa Rica.

Hay además un problema de credibilidad pública. Casi todas esas agrupaciones tienen preferencias electorales que se contabilizan por un dígito porcentual. Lo que implica que ninguna de ellas ha logrado convencer a la población de que tienen propuestas adecuadas a la naturaleza de los retos que enfrenta el país. Juntar fuerzas es aglutinar un conjunto de negativos, de los cuales no puede surgir nada electoralmente atractivo. Es evidente también que la mayoría de estos grupos de oposición tienen serias divisiones internas. Si no pueden superar sus diferencias y logran un nivel mínimo de integración ¿cómo pueden esperar que la población les de un mandato para dirigir al país en momentos de grandes desafíos?

Si alguno piensa que los negativos de la administración Chinchilla Miranda pueden correr a favor de la oposición, simplemente vean con objetividad la posible obra del gobierno actual: se mantiene un proceso de transformación de la educación que, además, cuenta con la mayor asignación de recursos histórica; los indicadores de salud siguen mejorando, a pesar de las deficiencias de la CCSS; los indicadores de seguridad muestran una clara mejoría; los programas sociales se han mantenido a pesar de la crisis fiscal y se protegen a varios miles de ciudadanos en las redes de cuido; la inversión en infraestructura es notable y agregará a la economía una inversion de varios miles de millones de dólares y un repunte a la capacidad competitiva del país; se destacan la carretera a San Carlos, la carretera Cañas-Liberia, el tapón de Chilamate, dos puertos esenciales, el granelero y el de ontenedores de Moín, la refinadora de petróleo en asociación con China, entre muchas otras. La obra de la actual administración es importante y contará como un factor positivo en el proceso electoral venidero.

Pero, bajo cualquier circunstancia lo que el país necesita es superar la crisis institucional que arrastramos y liberar las fuerzas del desarrollo. Mientras la oposición sigue ignorando el rechazo popular que revelan con objetividad las encuestas, en la acera de enfrente los precandidatos afinan sus compromisos electorales con el desarrollo del país, mientras su Partido exhibe una dinámica de estudio y debate de la problemática nacional. Al menos por ahora, no parece que el país llegue a contar con un movimiento político, ideológicamente coherente, alternativo al PLN.