Cirugía mayor al sistema, por Daniel Calvo

Artículo publicado en www.danielcalvo.com

Hay algunos ciudadanos que están deseando la conclusión de la actual administración, con el anhelo de que con un nuevo gobierno llegue el final de todos sus pesares, resultado que personalmente lo dudo.

El problema no creo se trate de un asunto de nombres sino de reglas — excesivas, inaplicables e ilógicas —, desligadas en muchos casos de una realidad que las ha dejado atrás y que sigue tranquila su curso sin ellas.

El ocaso del presidencialismo del que muchos vienen hablando, se ha tornado en algo parecido a una desgastante fase terminal, donde no hay certeza si es que el paciente se niega a morir o es la cobardía de la clase política que no asimila su muerte, lo que impide buscar nuevos modelos para trazar un rumbo distinto hacia el desarrollo.

El sistema actual se encuentra agotado, no operacionaliza con éxito, ni eficiencia las demandas cada vez más complejas que exige la ciudadanía y todo parece indicar que requiere de una cirugía mayor, si queremos que brinde soluciones oportunas a los problemas y retos que hoy se le plantean.

En lo anterior coinciden los representantes de la embajada de Estados Unidos, quienes hablan de nuestro país como una “…democracia “disfuncional” e “hiperlegalista”, lenta para tomar decisiones, ávida de una reforma y con instituciones abotagadas e ineficientes, que dan servicios de mala calidad y que son susceptibles a la corrupción”.

Empero, en Costa Rica nada sucede, el temor al cambio condenó al destierro a cualquiera que se atreviera hablar de las grandes reformas, juzgándosele siempre por su ideología o su partido y no por sus ideas. Recientemente para tristeza de muchos, la junta de notables desestimó la convocatoria a una constituyente, preferimos continuar con el nadadito de perro.

En nuestro país tal parece que podrá existir consenso en que algún tema deba ser reformado, pero pocas veces existirá sobre qué específicamente debe ser lo que se reforme y nunca se llegará a determinar cuál es el mejor medio para lograr tales reformas.

Hoy los grandes acuerdos nacionales que requiere el país se encuentran ausentes, lastimosamente todas las fuerzas políticas hablan lenguas distintas, lo que les imposibilita comunicarse entre sí para buscar puntos de coincidencia, seguimos restando en lugar de sumar esfuerzos sin importar de donde provengan.

Se aproxima una nueva contienda electoral, donde no solo necesitamos un nuevo presidente sino una gran reforma al Estado que permita oxigenar el sistema.