Formación política ¿especie extinta en nuestra democracia?

No creo que el país esté en seria crisis, aunque el régimen público de privilegios es ya una bola de nieve que crece en forma acelerada y se desplaza con creciente velocidad. De no controlarse, podría en el corto plazo poner en riesgo total las finanzas públicas, como ocurrió en Grecia y España. Aunque los sindicatos no lo vean así, sus pretensiones alejadas de las posibilidades y realidades nacionales (por ejemplo las del SEC) son autodestructivas. Por otra parte el aparato estatal, cuyo costo anda cerca de la mitad de nuestro PIB, es el principal obstáculo que hoy tenemos para alcanzar un nivel de desarrollo y de bienestar superior, en beneficio especialmente de los sectores más vulnerables.

Nuestros problemas se agravan porque, en democracia, las soluciones provienen en gran medida a través de la política, término asociado con el poder civil y éste con un sistema de representación por el cual la colectividad impulsa las decisiones sobre lo que nos concierne a todos y fija las reglas de juego en sociedad. Pero la política se nos ha revuelto y su eje más delicado, la negociación, no funciona o funciona mal por la presencia de grupúsculos debilitados electoralmente (respaldo popular medido por un dígito porcentual), focalizados en su incierta supervivencia y, por tanto, en la inmediatez. Este entorno, que hemos caracterizado en otros editoriales como un archipiélago, sin puentes de comunicación entre sus islas, que dificulta negociar esfuerzos conjuntos hacia el desarrollo y el bienestar. Un reflejo de esta situación, acentuada por el entorno global y la velocidad de cambio, es la pérdida de identidades ideológicas.

Consecuencia de ello es un sentimiento colectivo de incertidumbre que, creemos, no guarda coherencia con el mundo real. Terminaremos la actual gestión de gobierno, una de las más impopulares según resultados reiterados de la encuestas, con una amplia inversión en infraestructura que mejorará en forma importante nuestra competitividad y nos dará nuevo impulso al crecimiento, que en medio de la crisis económica, ronda un saludable 5%. El país estará en los próximos años ejecutando varios miles de millones de dólares en puertos, aeropuertos, una refinadora, generación de energía limpia y carreteras. Y, todo ello, sin descuidar la educación, la salud y otros sectores sociales. Hay coincidencias sobre los dos principales problemas que encaramos, el fiscal y el institucional, y voluntad para encararlos, porque el status quo no es reconocido como opción.

Sin embargo, parece que nuestra sociedad se ha inclinado por la polarización, en perjuicio del análisis responsable de los retos del desarrollo y de la negociación para construir acuerdos en torno a las soluciones de los problemas que retrasan el bienestar de todos los costarricenses. En el pasado las dos fuerzas dominantes tenían sus procesos sistemáticos de estudio y formación de sus bases políticas. Esto se mantuvo con la importante ayuda de dos organismos alemanes, uno social cristiano y el otro social demócrata. Sin embargo, cuando la ayuda desapareció también parece haberse disipado nuestro interés en el estudio de la política, relativa a nuestra realidad nacional.

En esta línea de pensamiento, hemos venido siguiendo varios acontecimientos.  El primero es las reuniones que todos los lunes tiene lugar en el Balcón Verde. Se viene consolidando una cultura de debate, a veces bastante intenso, sobre la política de cara a los retos que enfrenta el país, con participación mayoritaria de jóvenes. La concurrencia es variada, usualmente más de 50 individuos, procedentes principalmente de la meseta central, pero también de lugares distantes como San Carlos o Guanacaste. El debate es abierto, con participación dominante de liberacionistas, pero con alguna frecuente presencia de personas de pensamiento político independiente o que pertenecen a otra agrupación política. Hay un código informal, respetado por todos, fundamentado en dos conceptos sencillos: respeto por la opinión ajena y focalización en los temas, no en las personas. La temática varía, pero está focalizada en la problemática nacional, la filosofía socialdemócrata como planteamiento político frente a esa problemática y el Partido (PLN) como organización que cobija a la mayoría de quienes participan en los debates.

Es notable que el PLN tenga en estos momentos unos 13 movimientos, liderados principalmente por su juventud, que buscan formación y participación en política. Además, el lunes 10 de setiembre el PLN reabrirá el Instituto Rodrigo Facio, bajo la muy capaz dirección del politicólogo socialdemócrata Claudio Alpízar. También es notable, en su junta directiva, la presencia de elementos jóvenes. El PLN cuenta además con un foro digital, con más de mil miembros y otros grupos de estudio como Línea Verde y la Isla. Casi todas estas agrupaciones tienen en su agenda, la presencia de potenciales precandidatos presidenciales, quienes someten a discusión su visión de problemas y soluciones nacionales. Tampoco podemos dejar de mencionar el Centro de Estudios Democráticos de América Latina, en la que el PLN tiene una importante participación.

Destacamos estos hechos, porque no todo es crisis en el entorno político y porque La Fragua es un medio de línea progresista. No sabemos qué pasa en otras agrupaciones, más frágiles según las encuestas y que, por tanto, tienen una mayor necesidad de programas educativos para sus miembros. En la medida que se acerca el proceso electoral, la concreción de un pensamiento partidario coherente con la problemática nacional y los nuevos retos que enfrenta el país, es una necesidad absoluta ¿Hay grupos de estudio con agendas predefinidas y participación abierta de sus miembros entre las agrupaciones opuestas al PLN? Si tales espacios de formación no existen ¿Estamos en la presencia de movimientos que favorecen planteamientos de cúpula, no sometidos al filtro de la participación civil entre sus miembros? Son preguntas que consideramos esenciales para la salud política de nuestra democracia y para reencausar el país por una senda de confianza en la capacidad histórica que hemos tenido para encarar los grandes retos del desarrollo, en cada momento histórico. Esperemos que otras agrupaciones tengan una dinámica similar o mejor que la del PLN. Si tal fuera el caso, este medio con gusto la difundiría.