Buque estadounidense partió sin poder entregar evidencia contra narcos

“Tenemos pleno respeto la autoridad que tiene Costa Rica en estos casos, el resultado en este ejemplo es desafortunado. Aún más, esta reciente interdicción subraya el por qué es imperativo que la Asamblea Legislativa apruebe el ingreso de barcos de la Fuerza Naval que participan en estas vitales misiones de aplicación de la ley”, señaló la Embajadora de Estados Unidos, Anne S. Andrew.

San José.- El USS Carr, la embarcación de la Fuerza Naval de Estados Unidos que participó en una operación conjunta con el Servicio de Guardacostas de Costa Rica y que interceptaron presuntos narcotraficantes el 12 de agosto pasado, partió del área para continuar su misión. El Carr estuvo cerca de la costa por más de una semana, en espera de algún tipo de acción por parte de la Asamblea Legislativa en relación con las solicitudes de atraque en Costa Rica. El barco se fue el 21 de agosto del 2012, informó en una nota de prensa la Embajada de Estados Unidos.

En un operativo conjunto con el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, el Carr confiscó 81 paquetes de marihuana que pesan 4.134 libras y que los sospechosos lanzaron por la borda luego de que fueron detectados por un helicóptero estadounidense, alrededor de 100 millas al noreste de Limón. El Carr solicitó el ingreso a Costa Rica para entregar la evidencia y contribuir con proceso judicial de dos costarricenses y un nicaragüense, detenidos por las autoridades de Costa Rica.

La Embajada de Estados Unidos presentó dos solicitudes al Ministerio de Relaciones Exteriores para que se le permitiera al USS Carr atracar en Costa Rica. La primera se hizo en mayo, como parte de una nota diplomática que pretendía una autorización de atraque en puertos costarricenses, según fuera su necesidad y hasta diciembre de este año, para 12 embarcaciones de la Fuerza Naval que en la actualidad participan en patrullajes marítimos conjuntos. La segunda solicitud de permiso de atraque se presentó el 14 de agosto, luego de la incautación de la droga.

La Asamblea Legislativa no votó ninguna de las dos solicitudes. Como resultado, el Carr no pudo entregar la evidencia. El Ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, indicó que “al no poder entregarse esa prueba, automáticamente cabe la posibilidad de que los presuntos implicados queden libres de manera inmediata, hecho que provoca un fuerte golpe al intenso trabajo en la lucha contra el tráfico de drogas que es realizado por las autoridades costarricenses y de otros países”.

“Tenemos pleno respeto la autoridad que tiene Costa Rica en estos casos, el resultado en este ejemplo es desafortunado. Aún más, esta reciente interdicción subraya el por qué es imperativo que la Asamblea Legislativa apruebe el ingreso de barcos de la Fuerza Naval que participan en estas vitales misiones de aplicación de la ley”, señaló la Embajadora de Estados Unidos, Anne S. Andrew.

Este fue el segundo decomiso importante, realizado en el lapso de un mes, por una embarcación de la Fuerza Naval estadounidense y en el que hay involucrado una gran cantidad de marihuana cuyo destino final era Costa Rica. El Ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, indicó que “los barcos de la Fuerza Naval de Estados Unidos son una parte importante del patrullaje conjunto, ya que son los únicos que tienen la capacidad de detectar submarinos y semisumergibles usados por narcotraficantes”. Dada la creciente eficiencia de los patrullajes conjuntos y la participación de Costa Rica en la Operación Martillo, es de esperar que haya más casos como estos en el futuro.

Aunque el USS Carr es un barco de la Fuerza Naval de Estados Unidos, su misión es servir como plataforma para el personal de Guardacostas de Estados Unidos que lleva a bordo y quienes participan en patrullajes bajo el acuerdo de Patrullaje Conjunto existente entre Estados Unidos y Costa Rica.

Además, noticias recientes se han referido a la solicitud de atraque del barco USCGC Chandeleur, de Guardacostas de Estados Unidos. El USCGC Chandeleur pidió atracar en Golfito para reabastecerse y capacitar a sus contrapartes del Servicio de Guardacostas de Costa Rica durante su paso desde Florida hasta su nuevo hogar en Alaska. La Asamblea Legislativa no aprobó esta solicitud tampoco y la embarcación se desvió hacia otro puerto en la región para reabastecerse de combustible.